Mi señora madre -que debería tener por méritos propios un late show de postín- ya tiene una edad. Teniendo en cuenta su peculiar uso del lenguaje y su empanada mental de serie (rasgo este al parecer dominante genéticamente hablando, ejem), y ante el riesgo de que se me quede definitivamente gagá a base de ver Ande estás, regodón? o concursos infectos de copla en televisiones autonómicas, no me canso de animarla a actividades en las que tenga que poner por lo menos en funcionamiento dos neuronas, llámese lectura, crucigramas o pasar a limpio los millardos de recetas de cocina que tiene desperdigadas. Pues bien, aunque me deje muy claro que pasa como de la mierda de mis consejos, el caso es que mis esfuerzos dan fruto a mis espaldas (orgullosa que es la mujer), y sin ir más lejos el otro día, mientras veía Eurovisión, decidió ir haciendo una lista con las canciones y los intérpretes para así enterarse de algo luego en las votaciones.
Hoy fui a comer a su casa y de casualidad, buscando un periódico, tuve el inmenso honor de toparme con el susodicho papel y deleitarme con las acertadísimas anotaciones de la autora de mís días ( e.g. "2. Francia, canta en francés", "17. Alemania, pantalones Albal") El alborozo llegó con el puesto decimosegundo, cuando estos ojos que se tiene que comer la tierra leyeron: "12. Bosnia Cebollina"
Las votaciones habrían sido, a fe mía, gloriosas. ¿Qué me dicen de ese La Bosnie Cebolliné, an puán, The former Yugoslavian Republic of Bosnia Cebollina, guan point?
Uribarri ha muerto, que viva mi mamá.




