viernes, 28 de julio de 2006


Igual dentro de unos días voy a visitarlos de nuevo. ¡Son tan simpáticos...! Miradlos ahí, tranquilamente debajo de un árbol del jardín de su casa de Haarlem. Lo que se dice la alegría de la huerta, vamos. "Venga, Frans, termina de una vez, pesadito te pones con los detalles de los encajes de Amberes, rediós...", parece que está diciendo Isaac con ese gesto medio cachondón, medio qué-paciencia-hay-que-tener, ¿verdad?. Y ella, muerta de risa, justo ahora estaba contándole la reacción de su egregia madre esta mañana al ver llegar al pintor con sus bártulos ("¿En el jardín...y juntos?? ¡Qué insolencia, Beatrix, tu padre y yo seremos el hazmerreír!").
Ay, la vida, el amor, la complicidad. Qué poco cambian las cosas realmente importantes, con o sin encajes.
Retrato matrimonial de Isaac Massa y Beatrix van der Laen, Frans Hals v. 1622
Rijksmuseum, Amsterdam

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