sábado, 28 de octubre de 2006

Clínica veterinaria

Malgré moi, llevo desde el lunes frecuentando el hospital en calidad de señorita de compañía, concepto este muy desacreditado normalmente, pero que en este caso mantiene intacto su honor al tratarse el enfermo de mi vetusto padre.
En una de mis idas y venidas a/de la cuarta planta hice el descubrimiento del que aquí dejo testimonio gráfico: una deliciosa caída de erre que iluminó de la manera más simple estos días de sueros glucosados, apósitos y baberos.
Como se ve, la calidad fotográfica es limitada: confieso que la presión de sentirme observada por los familiares y presuntos padres de los nascituri -porque siempre son presuntos mientras no se demuestre lo contrario- que paseaban atribulados y ahora extrañados por allí me hizo obrar con demasiada precipitación (ni el flash le quité) y luego arrojarme dentro del primer ascensor que se abrió, providencial.
Ahora no puedo dejar de imaginarme a una enfermera saliendo con un patito en cada brazo y felicitando calurosamente a algún pavo de los presentes. Y perdón por el chiste fácil.

6 comentarios:

Tommy_Baxter dijo...

¡Fantástico!

¿Y cuándo vuelve Vladimiro...?

A ver cuándo se te ve, te echo de menos.

Un besazo

La reina de la miel dijo...

¡Albert! Qué bien sienta que le digan a una eso, gracias...
Vladimiro reapareció y se quedó ahí quietecito debajo de los patos, pobrecillo...
¿Te veré por el Festival de Cine?

Pablov dijo...

Señora/ita, leer su blog es un placer que pasará a repetirse una y otra vez. No se como era usted antes de cansarse de ser buena, pero no creo que pueda haber sido mejor que usted misma hoy.

Solo una palabra para resumir: ¡¡Güeniisiimoo!!, Saludos

La reina de la miel dijo...

Querido señor Pablov: con gusto le dejaría testimonio de mi gratitud en su blog si fuera yo capaz de hallarlo, pero esa se me antoja labor imposible, ay...

Z... dijo...

muy bueno tu blog, es un placer leerte!
saludos

Cayetana Altovoltaje dijo...

Yo quiero pensar que a los patos los traen volando en bolsitas colgadas del pico.