jueves, 15 de junio de 2006

Tuvimos una apabullante cantidad de cosas en estos veinte años, veinte, que se dice pronto, guapina. Tuvimos Petit Cheri en la mochila mientras nos cambiábamos para clase de gimnasia, tuvimos aparato en los dientes, y autostop adolescente en una carretera de Montpellier, y gafas horribles de pasta que solo tú y mis padres veían, tuvimos martinis y mistelas y vodka con naranja y fiestas de la espuma en el Oasis, y "I cheed you chonight" en El Jardín, y lágrimas de risa, y Picadilly Circus con exquisita pronunciación, y carcajadas silenciadas, y también lágrimas de las otras, tuvimos muchos "¡a pasalo bien!" y "sofocones postreros" y bigotillos (xD), tuvimos una minifalda pistacho con un cerco delator después de una clase de Música, y aquel "cross my euh?" con vocecilla de Patsy Kensit en clase de Griego, tuvimos tardes tomando el sol en el horrible solarium del Grupo, y clases clandestinas de incógnito en las facultades respectivas, y lacetos (sic) de Don Algodón, y churros rellenos en el Mayca, y hasta un accidente compartido, tuvimos intercambios de camisetucas de verano, y tostas de salmón en la madrileña Plaza Santa Ana de un mayo del siglo pasado, y cientos de dibujos y test chorras y notitas y cartas en hojas cuadriculadas con margen rosa, y bolis olorosos, y "pásame un Lucky", y...
Y tú ahora, además, tienes a Alex, y en verdad te digo que -¡si seré tonta...!- siento que yo también lo tengo un poco: será la costumbre de tantos años juntas. Felicidades, comadre, y por otros veinte por lo menos.
(Con motivo del nacimiento de Alex Vrijland Castrillón el 14 de junio de 2006, y con cariño)