sábado, 30 de diciembre de 2006

2007, 2007...¿toca rima con "ojete"? ¡Oh, cielos!

Esta señorita, cuasi mancuniana de adopción, me ha soltado un guantazo del que no puedo sustraerme. Vamos, no a mí directamente, sino al común de sus lectores, asín en global. No crean, a mí los guantazos últimamente me vienen de fábula: ando muy atontolinada de un lustro pa' acá y va siendo hora de levantar cabeza, a pesar de la cervicalgia y eso, ouch.
En total, que la cosa va de declarar a los cuatro vientos 7 propósitos para el cabronazo del 2007 que se aproxima -a estas alturas prefiero ser cauta: vamos a partir de la base de que todo lo que se avecina de pasado mañana en adelante va a ser jodido, no one's gonna take me alive-, y nada de "dejar de fumar" o "empezar a clases de inglés". Seamos serios, por San Judas Tadeo.
1. Estudiar en serio para ganar en propiedad el puesto laboral que ocupo tan guapamente desde hace dos años.
2. Re-apuntarme a pilates o yoga: tengo la espalda arrasá.
3. Ir a ver a Muse en el supermega nuevo estadio de Wembley en junio, Murphy mediante, claro.
4. Salir de casa de mis padres cuanto antes para no salir, en cambio, en la sección de sucesos por matricidio alevoso.
5. Calmarme, relajarme, sosegarme, temperarme, deshisterizarme et al.
6. No buscar novio desesperadamente (que se me nota un huevo), y menos por internet. Aún no se me pasa el arroz (repetir 5 veces y respirar, y luego darme un bofetón).
7. Hacerme la manicura a menudo, que llevo las uñas hechas un dolor.
Pues ahí estamos. Qué paz da poner las cosas por escrito, coñe.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Inventario


Obviando que quedan aún tres días para que se termine el 2006, y en un ejercicio vergonzante de arrogancia (pues qué mayor soberbia hay que presumirnos vivos mañana o la próxima media hora), me gustaría escribir algo que comenzara con un "Ha sido un año interesante...". De momento, digo, fueron 362 días en los que se dosificaron lecciones de humildad, momentos de gozo intenso y puro seguidos de sus consiguientes decepciones, oraciones sentidas, esperanzas, caídas del caballo de la ilusión, tinta china, despertares apacibles en estancias arenosas do habitaban las melancolías baratas, esperas angustiosas, templanza, vergüenza ante mí misma (la peor de todas), black holes & revelations, vida.
Un año que para mí fue indiscutiblemente el año del Lagarto y del Ratón, diga lo que diga al respecto el horóscopo chino. Meses en los que pasé de víctima a verdugo en poco tiempo, siempre con aviones de por medio, y ví cuán fácil es herir sin darse cuenta y qué abismo tan horrible esconde alguien que desea algo, lo que sea, mayormente amor.

"Cuando no se desean las cosas es cuando llegan; cuando no se temen es cuando se alejan-Lao Tse". ¿Para qué molestarse en decir nada, en realidad? Cualquier cosa que digamos ya la pensó un chino et cetera. Sabio Año Nuevo.