domingo, 16 de diciembre de 2007

Retrospecter

Es sorprendente cómo todos pasamos por la misma experiencia: en cada etapa de nuestra vida creemos que vamos vestidos de la mejor manera posible, la que más nos favorece según los cánones de la moda del momento, no falla. Invariablemente, cinco o diez (en este caso veinte, ouch!) años después se nos cae una fotillo así traspapelada de un libro y todos -pero es que todos, eh?- hacemos temblar el gotelé con el mismo grito desgarrador: ¡¡¡¡DIOOOOS, PERO QUE PINTAASSSSSS!!!

Que yo recuerde, ahí van desgranados unos cuantos clásicos de la indumentaria de los casposos y maravillosos años 80, fuente inagotable de anécdotas:

-la permanente leonina: don't blame it on the sunshine, blame it on Joey Tempest. San Joey, patrón de las peluqueras, por lo menos. Lo mejor venía dos meses después, cuando el pelo crecía liso y laso y te recogías un tupé abombado con un pasador que te favorecía terriblemente.

-las hombreras, subespecie hombreras reptantes: en un momento de la conversación tonti-pijis con el chico que te molaba te palpabas asín disimuladamente un hombro y descubrías con horror que la hombrera ya no estaba ahí. Con un poco de suerte la jodía se había posado en el pectoral correspondiente: mejor, el relleno de cualquier tipo siempre era bienvenido y por otra parte, la fascinante mente masculina a esas edades no era muy exigente en cuanto a asimetrías. La otra opción era que la hombrera se hubiera deslizado subrepticiamente y descansara a tus pies, para tu bochorno. Me han contado casos. De hecho en los ochenta se encontraban hombreras huérfanas por la calle un día sí y otro también. Nos tenía contentas el inventor del velcro, grrr.

-la cazadora de polipiel marrón con parches estilo "Top Gun": I need speed, decía el bueno de Cruise/Maverick, en clara apología de las drogas sintéticas. Razón llevaba: había que estar muy colocada para salir a la calle con aquello y verse moderna y pinturera.

-los vaqueros láser y, para más inri, pitillo: el summum del estilazo, sobre todo en las distinguidas veladas de coches de choque en las fiestas de barrio (aagggg...)

-los calcetines gordos de lana hasta las rodillas con medias finas debajo, y de cómo una se daba cuenta de que se habían escurrido hasta los tobillos hacía una hora, justo cuando había entrado en la discoteca (tierra, trágame).

En fin. Esos de momento son los que más me traumatizaron, no es para menos. Tendré que repasar los diarios para recordar más horteradas. ¿De qué nos avergonzaremos en el 2012?

miércoles, 12 de diciembre de 2007

No-Doy crédito

Noticia del día guan:
En plan Sofía Petrillo, imaginad: Baden-Baden, 2007...

(En una traducción perfecta del alto renano):
- ¡La madre que parió al puto taxista!! ¿Quién te crees que eres, gilipollas? ¿Schumacher? (girándose indignado hacia la parienta) ¿Pero tú has visto eso, Brigitte?
- Si es que se creen los reyes de la carretera, hijo...Cálmate, Karl, que luego te sube la tensión y no puedes comer choucroute en un mes.

Claro. Luego los taxistas tienen la fama que tienen, pobretes míos...

Noticia del día peich:
Las jabatas que sirven el Frenadol de naranja en cierta compañía aérea irlandesa de bajo coste son unas cachondas y han decidido enseñar las carnes en el enésimo calendario de despelote con fines benéficos. Pos vale. Las siesas de turno con posibilidad de hacer comunicados oficiales han tardado nanosegundos en proclamar que dicho calendario atenta contra la dignidad de las mujeres y supone discriminación, y oigan, quiero decir que estoy totalmente de acuerdo: las que no podemos rellenar el bikini de la jabata de Enero ni con sendos calcetines de alta montaña nos sentimos discriminadas cosa fina. ¿Para cuándo un calendario de nativas de Castellón -ejem- de la Plana?

domingo, 9 de diciembre de 2007

La vida sigue. Hoy: ¡Cállese, señora!

El matricidio siempre ha estado muy presente en mi vida. No de facto, sino como fantasía recurrente en momentos de bochorno público y/o agobio privado. La escena que va a relatarse a continuación refleja uno de esos momentos en los que a una le gustaría decir aquello de No, no viene conmigo cuando le preguntan entre dientes ¿Es tu madre? ¡Qué graciosa!

Escenario: un establecimiento comercial cualquiera.
Dramatis personae: la autora de mis días, una dependienta mulata ciertamente guapísima y servidora como convidada de piedra.

La autora et cetera: ¿De dónde eres, guapa? ¡Qué exótica!
La dependienta: De Colombia, señora
La autora et cetera: ¡Ah, de Colombia! Yo tengo parientes por allí.

(Servidora levanta la vista sorprendida: todo apunta a que va a hacer un descubrimiento sobre su propia familia, a estas alturas, digno de Falcon Crest. Puede que hasta haya vetustas tías-abuelas a punto de espicharla y con unas ganas locas de que su ingente herencia acabe en el Viejo Continente, slurp...)

La dependienta (con renovado interés y la ilusión en la mirada de cuando te hablan de tu país en el otro extremo del mundo) ¿No me diga? ¿Dónde?
La autora et cetera (encantada de la vida con lo que está a punto de decir) ¡En BUENOS AIRES!

Se me olvidaba: mi progenitora es de las que luego dicen en voz alta ¡Ay, no me des patadas, niña! Díganme: ¿qué me sugieren? ¿Bolsazo con ladrillo o estrangulamiento?

sábado, 1 de diciembre de 2007

Cuento feliz con final triste

Érase una vez un señor que tuvo una hija cuando ya tenía edad para ser abuelo. Sin apenas estudios pero mucha vida detrás, sin leer un solo manual de crianza infantil pero sobrado de sentido común, el señor cuidó a la niña con esmero y dedicación durante toda su infancia. La llevó a jugar al parque, la esperó a la salida del colegio, la llevó al médico de urgencias, le trajo bolsas y más bolsas (porfa papi, porfa porfa) de Boca Bits del supermercado, la defendió de otros niños que se metían con ella, la riñó cuando se lo merecía, la ayudó con los deberes de matemáticas, le partió en trocitos pequeños el filete de ternera, la llevó en brazos a la cama y miles de otras cosas que sería imposible recordar aquí y ahora.
Además de todo eso, le dio el regalo más bonito que un padre puede darle a un hijo: le enseñó a leer y escribir cuando la niña tenía tres años. Gracias a eso, treinta y dos años después, la niña pudo escribirle a su padre unas breves líneas de gratitud y despedida al día siguiente de su muerte, ya que eso era todo lo que podía hacer por él.
A mi queridísimo padre, in memoriam.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Aute llevaba razón


Hace un par de años fui a unas cuantas sesiones de yoga dinámico. De vez en cuando, el monitor nos proponía utilizar visualizaciones del lugar, situación o contexto que nos resultara más agradable o placentero para relajarnos en los diez minutos finales de la clase. Después había que exponer lo que nos habíamos imaginado al resto de compañeros: generalmente abundaban las verdes praderas y los bosques umbríos con rumor de riachuelo, por eso aún recuerdo bien la sensación vanidosa de sentirme distinta al prójimo que tuve al describir mi visualización. Porque la situación que yo pinté como mi ideal de paz fue entrar en una sala de cine limpia, silenciosa y conmovedoramente vacía, con ese inconfundible olor a ambientador, spray de moquetas o vayan a saber qué, con la pantalla blanca y luminosa al fondo esperando para ofrecerme por lo menos una hora y media de vida, de otras vidas, un lugar y un momento donde mis únicas preocupaciones son ¿fila once o doce, izquierda o derecha?, cuando aún no oigo las voces de los que vendrán detrás y fantaseo con la posibilidad de que nadie más vaya a esa sesión, de que la sala se convierta en mi salón particular...


Hace tres horas experimenté por enésima vez ese momento único, mientras entraba en la sala donde ví Broken english, una agradabilísima película dirigida por la hija de John Cassavetes y con una Parker Posey tan real que dan ganas de irse con ella a tomar unos tequilas.


Buen inicio de Festival este año. Una vez más, mi refugio es una sala de cine: benditas sean.

martes, 20 de noviembre de 2007

Con amigos como estos...

Los publicistas de la agencia Sra. Rushmore dirán subiéndose las gafapasta -de pongamos Armand Basi- que es "una campaña para denunciar la banalización del consumo de droga, que se ha convertido en un objeto de marketing más", y habrán cobrado una pasta obscena de la Fundación contra (¿contra?) la Drogadicción que les servirá para el mantenimiento de sus oficinas pijas y por supuesto para sus vicios tóxicos, pero el caso es que a mí, cuando veo esta tomadura de pelo pergeñada por niñatos megacool, me dan ganas de hacerle un donativo generoso al Cártel de Medellín. Yo, que fumé un porro a los 16 y soy hipotensa desde entonces.

Desde luego hay que ir muy puesto para ver aquí un anuncio contra las drogas...claro que...¡cielos, ahora encaja todo!


domingo, 28 de octubre de 2007

Calor


Porque ya está bien de buscar afinidades.
Porque nadie es igual que nadie, somos malditas burbujas.
Porque me siento más sola y rara y frágil que nunca.
Por favor: calor.

domingo, 21 de octubre de 2007

Don Emilio, ¿me adopta?

Y es que cuando ya se ha perdido el sentido común, volver a escuchar cosas tan de cajón conmueve...
Conferencia de Emilio Calatayud, Juez de menores de Granada, parte 1

Parte 2

domingo, 14 de octubre de 2007

Tres en uno

¿Qué sería el summum de la exquisitez estética? Un anuncio de un perfume francés, hecho por Wong Kar-Wai y con banda sonora de mis Muse. Qué emoción, por Dior...

miércoles, 3 de octubre de 2007

Una pareja muy simpática

Yo no quería, pero resulta que acabo de ser informada alevosamente de que un par de asturianos en supuestas plenas facultades mentales pretenden casarse de aquesta fermosa manera. Para agravar la cosa, el programa que daba la noticia era España Directo, esa joya del costumbrismo cañí con el share seguramente más alto de toda la televisión pública, con lo que la escapatoria es imposible (y además no puede ser): a estas alturas el mito legendario del asturiano gañán al que le falta una garcillada -o un viaje a Covadonga, para ser más localistas- ha sido generosamente confirmado con la ocurrencia de este par de tarados. O de esta "pareja taaannnn simpática", como no paraba de llamarles el reportero dicharachero que se desplazó a Villaviciosa, probablemente descojonándose vivo por el camino.
¿Y saben qué es lo peor? Lo peor es que seguro que son fértiles y con antecedentes gemelares en la familia. De verdad que yo no sé qué le veían de malo a la eugenesia.

martes, 28 de agosto de 2007

Como las barcas perdidas en el mar

Hay unas cuantas cosas que quisiera contar hoy antes de que se me inflen dentro y exploten. El que otros ya las hayan dicho antes no les resta un ápice de importancia para mí: son mías, como mía fue la sacudida que sentí al saber de ellas por primera vez...


-Lo verdaderamente importante es siempre incomprensible (en el guión de Manhattan, de Woody Allen)


-El recuerdo del gozo ya no es gozo, mientras que el recuerdo del dolor es todavía dolor (Lord Byron)


-No hay mujeres insensibles; si alguna lo pareciere, compadezcámosla: no ha encontrado aún al hombre a quien debe amar (Thomas Campbell)



-Muchas de las equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos y cuando debemos sentir, pensamos (Churton Collins)


-Vivir en los corazones que dejamos atrás no es vivir (Joseph Conrad)


-Hemos llorado porque no podíamos amar, porque no nos interesaba nada, no creíamos en nada, vivíamos por nada, porque somos libres, libres como las barcas perdidas en el mar (John Dos Passos)


-Deseo intensamente lo que espero lánguidamente (John Dryden)


-Se va la gente, no podemos hacer que vuelva, no podemos renacer sus mundos secretos, y siempre tengo ganas de gritar ante esta impotencia (E. Evtuchenko)


-Entre la pena y la nada, elijo la pena (William Faulkner)


-Cuando miras a una persona -y la miras bien- sólo ves el 50%; querer descubrir el resto es destruirlo todo (en el guión de Mi vida sin mí, de Isabel Coixet)


-Siempre es así. Se muere. No se comprende nada. No se tiene nunca tiempo de aprender. Te empujan al juego, te enseñan las reglas y a la primera falta te matan (Ernest Hemingway)


-Por favor, ámame sólo un poco si quieres amarme mucho tiempo (Robert Herrick)


-En el amor, el dominio recae por derecho en la persona que menos ama (Alfred d'Houdetot)


-Hoy es tan tiempo como ayer; mañana lloraré este día que no supe habitar (Carmen Martín Gaite)


-La realidad es un misterio profundo y oscuro. No puede verse, pero es, mientras que todo lo demás meramente ocurre (Nisargadatta)


-Uno es lo que ama, no los que le aman (en el guión de Adaptation, de Charlie Kaufman)


-El alma resiste mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada (Jean Jacques Rousseau)


-No ames a un hombre al que no admires. El amor sin veneración es sólo amistad (George Sand)


-Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro, y si dos están de acuerdo es por un malentendido (Jean Paul Sartre)


-Ninguna criatura humana es comprendida por criatura humana alguna. Todo lo más, por costumbre, paciencia, interés o amistad, se aceptan o se toleran (Hyppolite Taine)



En efecto. Malentendidos, oscuridades, incomunicaciones, melancolías. Qué mejor colofón que el irlandés, como siempre, como nunca:


Vivir es lo más extraño del mundo. La mayoría de la gente existe, eso es todo (Oscar Wilde)



jueves, 16 de agosto de 2007

El oficio más precioso del mundo


Ya no recuerdo ante cuantos me voy quitando la ropa. Incontables. Uno cumple mis expectativas durante unos pocos días, pero luego me canso o ya no me satisface y busco otro, y otro...He sudado, gemido, suspirado y gritado a su contacto, bajo sus manos. He sido tocada, amasada, frotada, aprisionada y hasta machacada. Son ya muchos años de perversión, es mucha experiencia acumulada. Apenas vislumbro sus antebrazos ya sé con quién voy a querer repetir, quién me va a dar caña o me va a dejar indiferente. Ay, no podría vivir sin ellos.


Mi madre insiste en que me busque un ingeniero.


No, mamá: mi hombre será un fisioterapeuta, o no será.

martes, 14 de agosto de 2007

Un Oporto a tu salud


Mañana hará dos años.

El viento en la Torre de Pisa. Es lo que más veces he recordado en estos meses, más que la tersura del mármol de los incontables escalones de subida o la languidez inevitable ante la belleza cuando es exagerada. Incluso más que la finura de la Villa Grabau, o el vino de La Vinaccia en Marina, o el Tirreno llegando mansamente a mis pies.

El viento en lo más alto de la Torre de Pisa.

Eso, y tus ojos oceánicos.

Para Andrea. Mi manchi
.

miércoles, 8 de agosto de 2007

¡...y agosto no se queda corto, cagüenla!


And now, for something completely different...
Pos como que no, oigan: de different nada. A pesar de haber transcurrido 4 meses desde mi última plañidez, yo sigo entrando aquí para quejarme . Díganme a mí que no es motivo suficiente de lloriqueo un año en el que se quema mi casa mientras estoy por ahí más arriba del Benelux sin coscarme de nada; un año en el que se me muere mi gato favorito, y de propina, mi segunda gata favorita; un año en el que sufro un ataque de nervios al enterarme de que los organizadores del concierto de Muse en Wembley deciden en la última semana que no, darling, de enviar las entradas a domicilio nothing, hay que venir aquí con lo puesto y con dos cojones; un año en el que empiezo a tener en consideración la propuesta desinteresada de mi querida Noe para abollizarme, vista la altura del año a la que estamos y yo, sentimentalmente, sin vender una escoba (ay, si una pudiera elegir no ser desesperadamente heterosexual...); un año, finalmente, en el que servidora sale un martes agostí cualquiera a tomarse unas birras de importación en agradable compañía y lo que parecía un adorable traspiés típicamente femenino (huy, que tonta, jeje, los tacones) resulta horas después un esguince de tobillo de padre y muy señor mío, vendaje compresivo, antiinflamatorios y reposo absoluto durante una semana o dos incluidos.
En agosto.
En vacaciones.
Con mi nivel previo de frustración.
Ahí es na.
Vamos, no se corten, díganme la pena que les doy, me pondré la placa de descarga y apretaré un poco más las mandíbulas, grrr...

miércoles, 25 de abril de 2007

April is the cruelest month

Queridos todos: (en el masculino universal van incluidas las féminas; la que se ofenda que se me culturice antes, prego)
He desaparecido súbita y dramáticamente por razones técnico-logísticas muy ajenas a mi voluntad, creedme. Mayormente no dispongo de internet como antes. Bueno, en realidad, lo que no tengo es ordenador. En fin, siendo escrupulosa con el lenguaje, lo que no hay es corriente eléctrica en mi casa que alimente el ordenador...Qué cojones: mi casa ardió el 1 de abril. Ea, esta vez la chispa fue de lo más adecuada, vaya que sí...
(Curro, Caty, siempre in memoriam)

miércoles, 28 de marzo de 2007

Nueva campaña del Ministerio de Obras Públicas

Y es que ésto sí es paridad laboral, rediez...Va por ti, Caye, maja, para que no andes ni un minuto más por el mundo sin saber de esta joya guarrindonga de Benny Benassi

martes, 20 de marzo de 2007

La lista de Robertson y el impaciente galés

Aparte de tener las articulaciones rotulianas hechas cisco, comparto algo más con Maruja Torres: la pasión ardorosa y demoledora por Ralph Fiennes desde que apareció en pantalla con el uniforme nazi y esos ojos de gato cabrón, valga el pleonasmo.

Desde entonces me he tragado sin rechistar sus películas -y miren que las hay de muy variado pelaje, glups- hasta casi sufrir taquicardia de la emoción cuando protagonizó la enésima versión de Wuthering Heights, dando vida al Heathcliff más tiznado, greñas y arrebatador de la historia del cine, con permiso de Sir Lawrence Olivier, por supuesto.

Si bien su vida privada tuvo algún meneo que otro reseñable para la prensa amarilla -que si ahora dejo a mi mujer, que si luego me lío con mi compañera de reparto en Hamlet, 20 años mayor que yo, en fin, cosillas...-, nunca hasta ahora había protagonizado escandalazo semejante al azafatagate en el que se ha metido. Como la historia ya ha sido debidamente divulgada no voy contarla de nuevo, pero no me resisto a hablar de Lisa Robertson, la aeromoza rubia, alta y retrechera que en mi imaginación celosa y calenturienta ya había sido elevada a categoría de Miss Puerta de Embarque 2007, como poco. Hoy, gracias a esa publicación seria y rigurosa que es Pronto (a ver esas risillas, se callen, coño), he visto por fin a la afortunada. Hela aquí. Prácticamente el mismo texto de la Pronto es el que se puede leer en inglés en el Border Mail (cuyo nombre, por cierto, no sé si aludirá al cociente intelectual de sus suscriptores, yo por si las moscas me suscribiría al Times aunque solo fuera para disimular).

Sí, no me digan nada, lo sé. Será rubia, será alta, será estilosa, pero es más fea que un pie, y yo eso es lo que no le perdono a mi Ralphie: la clamorosa falta de buen gusto en un gentleman británico como él. Bueno, eso y que sea un rijoso de manual, una mierdecilla de caballero que ni se digna a dar la cara como si no hubiera tenido nada que ver en el polvo en suspensión (juas) y un guarro que no se pone la gomita, que ya clama al cielo, nunca mejor dicho.

lunes, 12 de marzo de 2007

¡Mare de Deu!



Esto me pasa por no ver series españolas como todo el mundo. No he visto un capítulo de Los Serrano en mi vida, Aída me cansa al cuarto de hora (excepto por el adorable bujarrón prepúber, ay), y todo así. Por eso no sabía yo lo que era Génesis: en la mente del asesino ni tenía ni idea del plantel de la serie, y por eso me senté anoche en el cine inocente cual florecilla, sin saber lo que se me venía encima...


Total, que me encuentro en shock hormonal después de ver numerosos primeros planos de los fornidos antebrazos de este jovenzuelo barcelonés, al parecer curtido en culebrones autonómicos catalanes como Poble Nou (ni idea, oigan: si no sigo las producciones patrias, imagínense las polacas...) y encima estudiante convencido de Humanidades, un tipo de interés pero de los de verdad, vaya.

El muchachote, además, se preocupa por los trapos y las tendencias, y hasta se deja ver en la Pasarela Cibeles en plan supercool -eeesa mirada de toritoooo- con la acelga de Verónica Sánchez, que parece haber mejorado su taste in men, la muy cabrona (claro que con ésto de ex novio solo se puede ir a mejor). Vean la foto en cuestión, con Laura Pamplona en medio sujetando la vela, pobrecilla.
Por cierto, la famosa película es más que recomendable, aunque con ese toque Spielberg ideallll que consiste en estropear un desarrollo impecable con un final mediocre. En fin, centrémonos en lo importante: vayan a ver al chaval, vayan...

miércoles, 7 de marzo de 2007

Volverás a Colonia


Seis meses después de mi primera visita, vuelvo a Colonia por obra y gracia de Jacob y Corina (que vale, que sí, que soy una pesada con Benítez Reyes, pero como it's my party pues me repito if I want to, ¿estamos?).

El libro me está gustando mucho; lo malo es que la mención a la ciudad alemana me trae unos recuerdos agridulces a lomos de una Vespa plateada y tocada con un casco blanco no sé muy bien si de Nanni Moretti o de Atomic Ant que, en fin, corramos el famoso velo...

Va por ti, Duke, despite all.

sábado, 3 de marzo de 2007

El té de las cinco, versión artística


Hoy me apetece darle publicidad a un fotógrafo y pintor asturiano del que acabo de tener noticia por pura casualidad, como sucede todo lo reseñable en la vida. El caso es que el jueves fui invitada a merendar -qué costumbre tan entrañable, la merienda- a casa de una compañera de trabajo encantadora (y no es peloteo: es el epíteto exacto) que quiso mostrarnos su piso después de unas reformas casi, casi escorialenses.

Lo primero que me encontré al cruzar el umbral fue esta fotaza presidiendo el recibidor. "¡Madre mía, qué foto!", creo que le dije a la anfitriona. "Es de Carlos", me contestó con naturalidad. El resto de la casa es, como no podía ser de otra manera, espacio de exposición privilegiado para las obras de Carlos Casariego (Oviedo, 1952), quien, además de saber ver la belleza en el hormigón o el casco oxidado de un barco , prepara unos croissants riquísimos para la merienda de las compis de su mujer. Gracias a ambos por el rato tan agradable y por el alimento, no tanto el del cuerpo como el de la mente.

viernes, 16 de febrero de 2007

Grandes avances de la Ciencia. Hoy: "Estoy vasectomizado: háblame despacio"

Si es que me puedo imaginar la escena: redacción del periódico de turno a punto de cerrar la edición, casi todo atado y bien atado -es un decir: la hornada de redactores en prácticas ya sufrió la LOGSE, así que imagínense...- y de repente un jefe de sección al que se le hincha la vena de la frente porque queda un hueco a dos columnas en el apartado "Chumiciencia y gilitecnología". Al becario que pasaba por allí sin un papel en la mano -craso error, muchacho- le toca buscar como sea cuarto y mitad de noticia para rellenarlo y, tachán, encuentra ésto.
Una servidora, a la que en la facultad le contaron quién era este señor, este otro, y las molestias que se habían tomado ambos escribiendo sobre la naturaleza del método científico , se quedó inicialmente catatónica ante la peaso capacidad inductiva de los ejem investigadores y, ya de paso, de síntesis del redactor: breaking news, la vasectomía te deja tonto, y pasemos ahora a la sección de Deportes...
Yo no sé ustedes, pero a mí me parece que esta noticia en manos de Buenafuente, verbigracia, sería un filón. O de cualquier mindundi con ínfulas de monologuista, vamos, porque la materia prima es de primerísima calité. Veamos: el titular habla de un paciente. Uno, o sea, no dos ni trescientos. Uno. Y de ahí parecen desprenderse resultados con visos de verosimilitud. Yo es que no sé si me ejplico: es como si a alguien le operan las orejas de soplillo, en un lapso de tiempo razonable posterior desarrolla una hermosa hemorroide, el desgraciao va a a contarle sus cuitas al médico y el galeno, muy sagaz él, piensa "esto lo publico yo en Science y me llueven los laureles". Luego solo tiene que llegar la agencia EFE y titular "Un médico de Parla halla un alto índice de consumo de Hemoal Toallitas en los pacientes con las orejas como las puertas abiertas de un Seiscientos". Pues no, oigan, ésto no va así, no con esa alegre extrapolación de conclusiones ni con esos muestreos de población de risa. Lo peor es que leemos día sí y día también supuestos resultados serios de investigaciones que no llegan ni a experimentos del Profesor Bacterio, no me fastidien...
Por otra parte, es carne de chiste el que precisamente, entre todos los efectos secundarios del tema, tenga que ser la afasia y la pérdida de memoria lo que se produce. Algo así como la siguiente escena doméstica:

Parienta (hecha una hidra): ¿pero tú crees que estas son horas de llegar, y con esas pintas? ¿Se puede saber dónde has estado? ¡Yo esto no lo aguanto más, desde que te vasectomizaste no paras en casa, todo el día de juerga! (sollozo)
M.S.A. (Maromo Súbitamente Amnésico): ¿Erm? ¿Vasectoqué? Estee...¿y usted quién es y qué hace en mi casa??

Dramático, ¿ehm? En fins...
No puedo dejar de pensar en la celebérrima teoría popular de los vasos comunicantes y la línea directa entre las meninges y los conductos deferentes de los señores. Al final los científicos, que antes que nada son hombres, han dado con la excusa perfecta para que no les toquen los huevos. Literalmente.

sábado, 10 de febrero de 2007

Segunda ración de exhibicionismo, porque yo lo valgo

Como la muy egregia Reina Morcilla no parece que se anime a continuar con la colección de rarezas reales (y miren que la ví yo muy predispuesta...), yo sí que me animo con la parte peich del asunto, y es que me encaaannta que un puñao de desconocidos -a priori bellísimas personas- sepan de mis particularidades, que va a ser que estoy muy orgullosa yo de ellas, por mucha modestia que finja, ejem...
Allá voy:

7. Espero que esté ardiendo en el infierno el tontolhaba que extendió la idea de que las parejas, para demostrarse que se quieren bucho, bucho, han de compartir cama. Gracias a él media humanidad emparejada empieza el día con un humor de perros sin necesidad de escuchar a Jiménez Losantos (la otra media humanidad es la que se queda sopa según posa la cabeza, claro).
Voy a dejar claro ésto desde ya: dormir es una actividad personal, egoista e íntima. Para un acto de este jaez tanto me da compartir lecho con el futuro padre de mi prole o con el Cuerpo de Bomberos de Bilbao en pleno (si bien esta última opción, hum...¡arf!), y digo bien que me da igual porque, queridos e inteligentes lectores, CUANDO DUERMO NO ME ENTERO DE NADA EXTERIOR. Bien. Exijo mi derecho a que mi sueño reparador no sea obstaculizado/impedido por resoplidos babosos en mi oreja, emisión de gases contaminantes anti-Kioto ajenos, frigopies o cambios bruscos de postura que impliquen codos y/o rodillas maltratando mis carnes.
La cama es para dormir: para todo lo demás, el resto de la casa, rediós (iba a poner "MasterCard", pero quedaba muy prostibulario, je).

8. No siempre que leo como, pero siempre que como leo. A tal punto llega que si no tengo nada para leer hasta la comida me es más insípida. Preferiblemente prensa o revistas -libros menos porque son latosos de mantener abiertos-, pero ya he llegado a leer etiquetas del agua mineral o el paquete de pan tostado que tenga a mano, como hacía un petardísimo personaje de este peliculón canadiense que es C.R.A.Z.Y. y que recomiendo vivamente (y pueden fiarse de mi criterio, ya que declaro con orgullo que "Dancer in the dark" me pareció un bodrio infumable y la Biooorrr hace mejor dedicándose a dar berridos de foca ártica en celo que penosos espectáculos cinematográficos).

9. Sigo el mismo orden para enjabonarme en la ducha desde tiempos inmemoriales: empiezo por la mano izquierda y termino por el pie derecho, siempre, siempre. Ya metida bajo la alcachofa, diré que -atención: almas sensibles no sigan leyendo- no veo cuál es el problema de hacer aguas menores en tal lugar: se componen de más de un 90% de agua y un puñado de inocentes sales minerales. Comparado con el cloro y vayan a saber qué más cosas más del agua corriente, no me parece una guarrada tan grave. Si no me quieren ajuntar más, me hago cargo, pero ustedes se lo pierden. Y si tan tiquismiquis son, beban Fuensanta, caray.

10. Me gusta ir al cine sola y con la sala más vacía posible. Jamás de los jamases me quedo sin ver una película que quiero ver por falta de compañía, más bien al contrario: si tengo muchas ganas de ver algo y alguien se me acopla, intento inventarme cualquier excusa para evitar el trance. No necesito hacer comentarios, ni que me los hagan, ni tener que ir corriendo a diseccionar la película al salir tomándome un café con alguien. Me gusta asimilar las cosas yo solita, a mi manera, yo y mis pensamientos.
En esta misma línea, voy a comprar trapos sola. Yo decido a qué tiendas voy, desando el camino si cambio de opinión en mitad de la calle, no me interfieren opiniones ajenas te queda genial, mari y siento que no pierdo el tiempo. Soy algo misántropa yo, y, qué coño: me gusta.

Ahora sí que me he quedado a gusto, ains.

jueves, 1 de febrero de 2007

Me(me) confieso

Pues sí: une autre fois -cómo estoy yo últimamente de francófila, si es queee...- esta electrocutante chiquilla me incita a hacer una lista numerada con cosillas así como muy mías para conocimiento público y mayor cachondeo de mis conocidos. Menos mal que este blog tiene, má o meno, el mismo volumen de lectores que aquel manual para ligar de Leti Sabater, ¿se acuerdan?, en fins...
El asunto que nos ocupa hoy versa sobre esos detallinos que nos hacen únicos, manías variadas que hacen a nuestras santas progenitoras proferir aquello tan entrañable de "¡así no va a haber [insértese elemento que proceda] que te aguante, guapina!", habilidades fuera de lo común, ... rarezas, vaya.
Sin más dilatación (la Nochevieja ha perdido su sentido desde que te fuiste, Millán), procedo a contar media docena de signos evidentes de neurosis galopante (borren esa sonrisilla: ustedes también están en ese carro...):
1. No puedo tener un plato vacío delante de los morros sin darle la vuelta para saber de qué fábrica de loza es.
2. No soporto a los tunos. Si veo uno de frente cambio de acera; si son muchos y van armados con bandurrias experimento una leve crisis de ansiedad: palpitaciones, sudoración...Uff.
3. Ante una montaña de cacharros por fregar no puedo empezar la faena hasta que no tengo todo distribuido por categorías: platos llanos en una pila, platos hondos en otra, cubiertos juntos en un rincón, y todo así.
4. En los lugares públicos y concurridos necesito estar de frente a la puerta y controlar todo lo que entra o sale del antro. Quedan incluidos los restaurantes. Dicho así con suficiencia chulesca, nadie se mueve en este garito sin que yo me entere.
5. Aprendí a leer con tres años y a los 4 leía de corrido los titulares del periódico al revés. Además, de muy niña hacía ésto antes de dormirme, y, no contenta con la fechoría, tuve hasta casi los 6 años dos chupetes, uno para el uso que todos conocemos, y otro exclusivamente para oler (¡es que la goma olía taaaaan bien...!). Sí, fui una niña extraordinaria, ¿o se creían que una mujer como yo surge de la nada?
6. Me declaro la única fémina en toda la Cristiandad que se sienta sobre la taza y no sobre la tapa -en el baño de mi casa, of course; en los públicos casi que entro con guantes a lo Jacko, vamos-, así que yo a un maromo podré amargarle la existencia por múltiples razones, pero por el famoso asunto de la tapita jamás. Tomen nota, desaboríos.
Dice doña Galvan O'Plástica que hay que poner en un compromiso a 6 tunantes, pero claro, eso lo puede decir ella que tiene casi club de fans, la jodía. A mí me toca más bien un llamamiento público y general, así que, hala, desmelénense un poquito: que se lo pide una Reina, caray...

jueves, 18 de enero de 2007

Je veux être française

Estoy contenta, creo que voy evolucionando. Resulta que me he dado cuenta de que con el devenir del tiempo ya no siento envidia de los nórdicos, esas criaturas legendarias con pómulos perfectos y prestaciones de maternidad del carajo. El agotamiento del estado de bienestar occidental y las películas de Lukas Moodysson me han quitado la venda de los ojos y ahora he aprendido a ver a los vecinos del ático con menos adoración y más condescendencia. La misma porquería que en todas partes, pero escondida bajo la alfombra de Ikea, básicamente.

Francia, en cambio, nunca tuvo para mí esa calidad de estrella rutilante tan propia de los rubios naturales. Mi imagen de lo francés era la seca eficiencia -mucho más que los teutones-, la seguridad en sí mismo y una actitud que parece decir con nosotros pijadas, las justas. Esta rectitud casa mal con la mentalidad juvenil, por poco locuela que una haya sido en sus años mozos, así que el charm gabacho quedó tan escondido que resultaba invisible, si bien ya sentía yo un no sé qué de admiración cada vez que el Pueblo francés salía a las calles a protestar por algún desmán de los poderes públicos. El "Pueblo", sí, porque los muy osados se cabreaban al unísono y, rien ne va plus, ¡se organizaban perfectamente para manifestarlo!. Vamos, igualico que aquí, ¿verdad?.

Hoy, tras unas cuantas huelgas generales contempladas en estos años con arrobo en los telediarios, me he rendido ya sin reservas a los sobrios encantos galos: el Gobierno francés ha anunciado medidas legales para que el cacareado derecho a una vivienda digna (ja, ja y ja...¿he dicho ya "ja"?) sea efectivo y no una mera declaración de intenciones, como ocurre con otros que yo me sé . No pierdo de vista, empero, la cercanía de las elecciones y lo oportuno que resulta escuchar los clamores sociales en estos momentos, pero aún así me emocioné con las noticias esta mañana.
Triste época esta si una se conmueve porque un presidente de gobierno atiende las legítimas peticiones de sus administrados. Y encima un presidente tan potable, oigan. Que quiero ser francesa, ea.

domingo, 7 de enero de 2007

¡Ay, Felipe de mi vida!


Valga el zarzuelero título para mostrar mi regocijo dominical: mi admiradísimo Felipe Benítez Reyes, poeta, ensayista y sobre todo -para mí- extraordinario narrador, ha ganado el último Nadal con Mercado de espejismos, título que espero esté mañana mismo disponible en la Casa del Libro para poder llevármelo junto al manual de Pilates para achacosas de menos de 35 que me tengo que comprar pero ya.
Le descubrí hacia 1999 con El novio del mundo, el inolvidable tocho donde Walter Arias cuenta su vida, y qué vida, oigan. Me dejó tan tocada esa prosa abigarrada, ese horror vacui de peripecias, que hasta escribiendo en mi diario se nota la influencia walterista por esas fechas, nula personalidad literaria que tiene una, en fin...
Le siguieron otras obras de narrativa: Chistera de duende, Maneras de perder, El pensamiento de los monstruos y Tratándose de ustedes, si no recuerdo mal, en un vaivén cronológico azaroso determinado por lo que me encontrara disponible en las estanterías de la biblioteca pública en ese momento. Porque yo, Felipe de mis entretelas, no me he comprado un libro tuyo en mi vida, desde este rincón te lo confieso, y eso que en plena fiebre hipomaníaca entusiasta hasta pensé seriamente en montar un club de fans en tu honor, fíjate.
Total, que como diría mi colega Juancar, es para mí motivo de orgullo y satisfacción que este pedazo de escritor se lleve premios de los gordos. Falta le harán los 18.000 del ala como tenga muchos lectores tan rácanos como yo, ejem.