jueves, 16 de agosto de 2007

El oficio más precioso del mundo


Ya no recuerdo ante cuantos me voy quitando la ropa. Incontables. Uno cumple mis expectativas durante unos pocos días, pero luego me canso o ya no me satisface y busco otro, y otro...He sudado, gemido, suspirado y gritado a su contacto, bajo sus manos. He sido tocada, amasada, frotada, aprisionada y hasta machacada. Son ya muchos años de perversión, es mucha experiencia acumulada. Apenas vislumbro sus antebrazos ya sé con quién voy a querer repetir, quién me va a dar caña o me va a dejar indiferente. Ay, no podría vivir sin ellos.


Mi madre insiste en que me busque un ingeniero.


No, mamá: mi hombre será un fisioterapeuta, o no será.

2 comentarios:

Marisabidilla dijo...

Ay nena! un masajito ahora me vendría de perlas. Voy a ver si pillo a este hombre de humor...

¿Qué tal va tu piececito?

La reina de la miel dijo...

Aparentemente estoy ya para echar a correr, pero no sé si fiarme, que soy muy pupas...Gracias, Mari :-)