miércoles, 28 de marzo de 2007

Nueva campaña del Ministerio de Obras Públicas

Y es que ésto sí es paridad laboral, rediez...Va por ti, Caye, maja, para que no andes ni un minuto más por el mundo sin saber de esta joya guarrindonga de Benny Benassi

martes, 20 de marzo de 2007

La lista de Robertson y el impaciente galés

Aparte de tener las articulaciones rotulianas hechas cisco, comparto algo más con Maruja Torres: la pasión ardorosa y demoledora por Ralph Fiennes desde que apareció en pantalla con el uniforme nazi y esos ojos de gato cabrón, valga el pleonasmo.

Desde entonces me he tragado sin rechistar sus películas -y miren que las hay de muy variado pelaje, glups- hasta casi sufrir taquicardia de la emoción cuando protagonizó la enésima versión de Wuthering Heights, dando vida al Heathcliff más tiznado, greñas y arrebatador de la historia del cine, con permiso de Sir Lawrence Olivier, por supuesto.

Si bien su vida privada tuvo algún meneo que otro reseñable para la prensa amarilla -que si ahora dejo a mi mujer, que si luego me lío con mi compañera de reparto en Hamlet, 20 años mayor que yo, en fin, cosillas...-, nunca hasta ahora había protagonizado escandalazo semejante al azafatagate en el que se ha metido. Como la historia ya ha sido debidamente divulgada no voy contarla de nuevo, pero no me resisto a hablar de Lisa Robertson, la aeromoza rubia, alta y retrechera que en mi imaginación celosa y calenturienta ya había sido elevada a categoría de Miss Puerta de Embarque 2007, como poco. Hoy, gracias a esa publicación seria y rigurosa que es Pronto (a ver esas risillas, se callen, coño), he visto por fin a la afortunada. Hela aquí. Prácticamente el mismo texto de la Pronto es el que se puede leer en inglés en el Border Mail (cuyo nombre, por cierto, no sé si aludirá al cociente intelectual de sus suscriptores, yo por si las moscas me suscribiría al Times aunque solo fuera para disimular).

Sí, no me digan nada, lo sé. Será rubia, será alta, será estilosa, pero es más fea que un pie, y yo eso es lo que no le perdono a mi Ralphie: la clamorosa falta de buen gusto en un gentleman británico como él. Bueno, eso y que sea un rijoso de manual, una mierdecilla de caballero que ni se digna a dar la cara como si no hubiera tenido nada que ver en el polvo en suspensión (juas) y un guarro que no se pone la gomita, que ya clama al cielo, nunca mejor dicho.

lunes, 12 de marzo de 2007

¡Mare de Deu!



Esto me pasa por no ver series españolas como todo el mundo. No he visto un capítulo de Los Serrano en mi vida, Aída me cansa al cuarto de hora (excepto por el adorable bujarrón prepúber, ay), y todo así. Por eso no sabía yo lo que era Génesis: en la mente del asesino ni tenía ni idea del plantel de la serie, y por eso me senté anoche en el cine inocente cual florecilla, sin saber lo que se me venía encima...


Total, que me encuentro en shock hormonal después de ver numerosos primeros planos de los fornidos antebrazos de este jovenzuelo barcelonés, al parecer curtido en culebrones autonómicos catalanes como Poble Nou (ni idea, oigan: si no sigo las producciones patrias, imagínense las polacas...) y encima estudiante convencido de Humanidades, un tipo de interés pero de los de verdad, vaya.

El muchachote, además, se preocupa por los trapos y las tendencias, y hasta se deja ver en la Pasarela Cibeles en plan supercool -eeesa mirada de toritoooo- con la acelga de Verónica Sánchez, que parece haber mejorado su taste in men, la muy cabrona (claro que con ésto de ex novio solo se puede ir a mejor). Vean la foto en cuestión, con Laura Pamplona en medio sujetando la vela, pobrecilla.
Por cierto, la famosa película es más que recomendable, aunque con ese toque Spielberg ideallll que consiste en estropear un desarrollo impecable con un final mediocre. En fin, centrémonos en lo importante: vayan a ver al chaval, vayan...

miércoles, 7 de marzo de 2007

Volverás a Colonia


Seis meses después de mi primera visita, vuelvo a Colonia por obra y gracia de Jacob y Corina (que vale, que sí, que soy una pesada con Benítez Reyes, pero como it's my party pues me repito if I want to, ¿estamos?).

El libro me está gustando mucho; lo malo es que la mención a la ciudad alemana me trae unos recuerdos agridulces a lomos de una Vespa plateada y tocada con un casco blanco no sé muy bien si de Nanni Moretti o de Atomic Ant que, en fin, corramos el famoso velo...

Va por ti, Duke, despite all.

sábado, 3 de marzo de 2007

El té de las cinco, versión artística


Hoy me apetece darle publicidad a un fotógrafo y pintor asturiano del que acabo de tener noticia por pura casualidad, como sucede todo lo reseñable en la vida. El caso es que el jueves fui invitada a merendar -qué costumbre tan entrañable, la merienda- a casa de una compañera de trabajo encantadora (y no es peloteo: es el epíteto exacto) que quiso mostrarnos su piso después de unas reformas casi, casi escorialenses.

Lo primero que me encontré al cruzar el umbral fue esta fotaza presidiendo el recibidor. "¡Madre mía, qué foto!", creo que le dije a la anfitriona. "Es de Carlos", me contestó con naturalidad. El resto de la casa es, como no podía ser de otra manera, espacio de exposición privilegiado para las obras de Carlos Casariego (Oviedo, 1952), quien, además de saber ver la belleza en el hormigón o el casco oxidado de un barco , prepara unos croissants riquísimos para la merienda de las compis de su mujer. Gracias a ambos por el rato tan agradable y por el alimento, no tanto el del cuerpo como el de la mente.