martes, 1 de enero de 2008

La banda sonora de nuestras vidas: de regalo, un frasco de Normaderm

Heme aquí de nuevo, y no pienso hacer referencia alguna a los fastos recién sufridos. Por lo que a mí respecta, ayer fue lunes y hoy es martes, una cosa de lo más vulgar que se repite semanalmente. Toda yo sigo midiendo lo mismo que las piernas de estas desgraciás y cuando me giro en la cama me topo con el cojín que meto dentro para que no me entre frío y no con Ralph Fiennes, con lo que no ha habido, pues, nada extraordinario que celebrar.


Con estos antecedentes, procedo a engordar el blog con otra entrada revival, porque la actualidad es un asco y porque vivo anclada en el pasado, hale. No se me olvida que tengo pendiente una segunda entrega de horrores estilísticos de los 80, pero hoy no toca. Hoy toca la música. Porque puedo disimular, puedo fingir que no recuerdo nada, pero una breve mirada a mis exiguos vinilos me retrotrae ipso facto, una vez más, a la dorada época en la que Bruce Willis aún se peinaba (poco, la verdad).


Efectivamente, hubo una época en la que yo compraba vinilos. Esto, que actualmente suena de un indie que te cagas y me catapultaría a la élite de las modernasdemierda, era en aquellos tiempos lo más normal del mundo, a no ser que fueras de los horteras que compraban cassettes (por dios, nunca supe cuántas eses y/o tes lleva la palabrita: ante la duda pongo dos de todo)...Ejem, ¿horteras, dije? Vale, lo confieso: tengo un porrón de cintas de psicofonías por ahí rodando: juro y perjuro que en su momento contenían música reconocible y todo... Entre mis discos -qué olor, qué fetichismo, qué nostalgia- recuerdo por ejemplo alguno de...



-Rick Astley: inolvidables el impacto visual y la confusión mental de la primera vez que le vimos el careto: ¡pero si es pelirrojo y, pa más inri, lampiño!. Nadie nos había preparado para esto en Los 40, qué pérfidos. Semanas bailoteando con el vozarrón de lo que nos imaginábamos un negrata con serios problemas para no reventar las costuras de las mangas, y resulta que el chaval era Pumuky, joer, qué fuerte...



-Bros: la muestra más evidente de que Herr Professor Mengele aún vivía hace 20 años y, lo que es más, se había acogido a la ley de prolongación de la vida laboral más allá de los 65: si aquellos gemelos no eran un ejemplo de su talento para fabricar arios a la carta, que baje Dios y lo vea. El tercero en cuestión, una versión escuchimizada del asunto, cumplía la norma no escrita en todos los tríos artísticos: nadie sabe qué coño pinta ahí el tercero. Véase si no al barbas de Martes y Trece o al que no era ni Diego Vasallo ni Mikel Erentxun en Duncan Dhu, por cierto...¿cómo se llamaban? xD.





-Aha: otro trío que sigue escrupulosamente lo anterior: dos macizos y uno de relleno...bueno, relleno más bien poco, porque este tirillas aquí a la derecha era la antítesis del ejemplar nórdico sobrealimentado. La publicidad dice que la crema de manos Neutrogena es lo mejor que Noruega ha dado al mundo: pos va a ser que no. Morten Harket, antes de transmutar en la abuela de Yulupuki, estaba más bueno que el salmón de Bergen, ay, si es que no somos nada, y en bañador ya ni te cuento...






-Eight Wonder: "Take away these dogs from me", recitaba -que no cantaba- con su vocecilla Patsy Kensit mientras ponía posturitas y reviraba la cadera asín. Tan virginal que parecía y va luego y se deja embarazar nada menos que por el Gallagher broncas de Oasis, una pareja mucho más contra natura que Parada y Sebastián el pianista, dónde va a parar. El disco, sin embargo, no estaba mal, era agradable de oir: debido a la penuria decibélica de la frontwoman supuso el antecedente directo de los cedés del Doctor Estivill para que se duerman los nenes en su cunita.
Gensanta, estoy agotada con tanto viaje al pasado, pero díganme, los que lo han vivido, ¿no lo echan de menos...?

10 comentarios:

Marisabidilla dijo...

Jajaja, eres muy ídola,lo de Pumuky Astley me ha encantado.

Los engendros de Menguele eran tan guapitos que daban hasta repeluco.

Soy yo con mi mente enferma o ¿la pose del cantante de A-ha tiene un alto contenido gay?

Me quedo con Eight Wonder I'm not scared baby.

Peazo post nena!!

Mara Jade dijo...

Tía! A mí Bros me molaban hasta el infinito y más allá. De hecho, hace nada me bajé la discografía completa y no veas lo jjjjjjarta que está mi madre de oírme graznar en la ducha... MADLY IN LOOOOOOOOOOOOOOVE!!

La reina de la miel dijo...

Mari, hija, con lectoras tan fieles y puntuales como tú da gusto dejarse llevar por el revival...¿a que tú me entiendes esta pasión ochentera?
Mara, de verdad te digo que jamás creí que llegaría a leer "Bros" y "discografía completa" en la misma frase...¿pero no tenían solo un disco estos tordoooos? Y en cuanto a la etapa fan, yo tenía la habitación empapelá de Duran Duran hasta que llegaron los de las juventudes hitlerianas estos...¡hasta una foto dedicada me mandaron vía postal desde las Inglaterras, ya daría yo la turra al club oficial!

Gianola dijo...

Uf, vinilos... me has hecho recordar aquellos tiempos de «Beverly Hills 90210, Sensación de Vivir». De los que nombras salvaría a Rick Astley, que efectivamente, tenía cara de bollo de pan (no es mío, lo oi un día en los 40 principales) y la susurrante de Eight Wonder por ser la banda sonora oficial de un viaje de intercambio a Francia.

¿Pero qué me dices de los grupos actuales? ¿Acaso habrá que esperar 15 años para valorarlos? ¡Espero que no! Entonces no tendré edad para ir a un concierto de La Fuga, Warcry, Marea o Los Berrones. Bueno, y ellos tampoco X-D

Por cierto, también me recuerdas que esta semana en un garito en Oviedo vi una camiseta del "Cobra Kai", eso sí que es ochentero y friki. Bueno, vale, más friki.

Zorry, no echo de menos aquello, aunque no está mal recordarlo de vez en cuando.

Luis Miguel.

La reina de la miel dijo...

Lo de "zorry" me ha matao definitivamente. Si es un epíteto pseudoconfianzudo dedicado a mi persona, que sepas que me ha encantado, so guarri. Ya con que pudiera visitar tu blog sería la felicidad completa.

Gianola dijo...

Lamento defraudarte, quería decir "sorry", ¿no era ob-vio?

Voy a defraudarte de nuevo, pues no tengo blog, lamentablemente no tengo tu pluma (*), creo que pude escribir esta entrada por tener una cuenta en gmail.

Aprovecho para dejarte un par de enlaces con la esperanza de que te sirvan inspiración:

http://moterosastures.com/foros/index.php/topic,4837.0.html

http://moterosastures.com/foros/index.php/topic,4019.0.html

Luis Miguel.



(*) Aclaro: entiéndase pluma como habilidad para escribir algo de forma amena e interesante :-)

Sara dijo...

joe..me acabo de dar cuenta de lo myor que me estoy haciendo..en fin..

La reina de la miel dijo...

Mm, Gianola,inspiración no: miedín, mucho miedín es lo que me dan las motos a mí...
Bienvenida al club de la crema nutritiva contorno de ojos, Sara.

tipodeincógnito dijo...

En los ochenta, la edad dorada, yo no tenía posibles para comprarme nada -menos aún vinilos: para mí el vinilo siempre fue un tejido morboso, oiga-, lo de la paga se instauró en mi casa en el 92 (no sé si celebrando lo de Fermín Cacho en los 1500 o qué)así que hasta entonces, mamá no leas esto, uno se contentaba con lo que iba sisando de las vueltas de la compra, que iba indefectiblemente destinado a libros de Stephen King, cuanto más gordos mejor. Y en el tocata ponía lo que pillaba por casa, desde la banda sonora de Spiderman hasta los greates' jis de Ray Connif. Válgame.

La reina de la miel dijo...

Ay, P, los bonos de colores de Discoteca, qué viejos somos...