viernes, 26 de septiembre de 2008

El sitio de mi recreo

Ayer ví por primera vez un lugar que había mirado de soslayo cientos de veces antes. En pleno centro de mi ciudad se conserva aún el recinto de una antigua ciudadela de posguerra que el ayuntamiento ha habilitado a modo de museo obrero urbano al aire libre. Junto a los restos conservados y remozados de lo que fueron modestísimas viviendas, los próceres locales incluso han tenido el detalle de crear un pequeño jardín, con sus bancos y sus farolas y hasta su fuente. Ayer, digo, entré por primera vez en ese espacio. Era puro, perfecto, precioso. Vacío de personas y sin embargo (o precisamente por eso) tan lleno. Había un montón de cosas a las que prestar atención: el sonido de las hojas caídas arrastradas por el viento, los aleteos de las palomas, los guiños del sol al reaparecer tras una nube, la danza lánguida de un visillo abandonado en la ventana de una casa abandonada...

Será mi secreto.
Estoy deseando volver.


2 comentarios:

Marisabidilla dijo...

Pues va a ser visita obligada cuando vaya a Gijón, ea.
Me parece increíble que esté intecta. Es una suerte. Eso es que por aquellos lares sois muy civilizados. Vamos, que aquí se había convertido en un nido de yonkis, fijo.

danielle dijo...

Como pasan los años amiga!
Hasta que no volvemos al pasado a echar un vistazo, casi no nos damos cuenta.
Saludos.