lunes, 28 de julio de 2008

Hay cosas que ni qué

Un día tendré que hacer una crónica exhaustiva de los 3 años que llevo apuntada a una famosa web de contactos con una de las líneas publicitarias más agudas y efectivas que conozco. Cuando me inscribí creí con todo mi candor y mi fe de atea que realmente ahí se escondía el amor de mi vida; a día de hoy, después de haber refrescado la asignatura de Psicopatología gracias a algunos individuos, y aunque aún me queda sitio en la trastienda para media docena de decepciones más, estoy ya casi convencida de que lo único por lo que merece la pena continuar en esa web es la sabiduría que de vez en cuando llega en forma de mail inesperado, como el de un anónimo interlocutor mexicano que, cual Cantinflas en su cénit, habló y habló sin decir nada hasta que llegó esta perla absoluta:

Mejor enunciamos las 3 leyes de la dialéctica:
1.- Palo dado ni Dios lo quita.
2.- Todo dura hasta que se Acaba.
3.- Hay cosas que ni que.
En cuanto a globalidad intelectual verás que cualquier reflexión es corolario de una de estas 3 leyes.

"Hay cosas que ni qué". Diablos. ¿Cómo no se me había ocurrido a mí antes?

miércoles, 23 de julio de 2008

De lo bueno y de lo breve

Tengo la literatura recreativa muy abandonada desde que oposito, no así la jurídica, pero ese es un mundo demasiado siniestro para merecer el calificativo de literario. Por eso hoy, ya cuasi liberada de obligaciones estudiantiles -¿será la última vez, caray?-, me fundí casi 80 euros en 6 ejemplares escogidos de microrrelatos, ese género en el que acabaré publicando algún día de mi vida si es que él no acaba antes conmigo. La editorial Thule tiene una colección magnífica del asunto llamada Micromundos que sencillamente me vuelve loca (no tengo ganas de poner el enlace, estoy vaga, pregúntenselo a Google, por Dior). Efectivamente el nombre le va que ni pintado en cuanto que cada pieza es una perfección en sí misma, un minicosmos apretado y denso en el que no sobra ni falta nada. Eso es lo que me hipnotiza de la narración hiperbreve: la maquinaria de relojería implacable que subyace bajo una inocente apariencia de sencillez, ese golpe en el estómago al llegar a la última línea, a veces a la última palabra, que lo ilumina, lo explica o lo trastoca todo. Desde luego yo no tengo ya la menor intención de leer más novelas: cabe más en un cuento de media página que en un tostón de García Márquez.



Lo que había tras su frente era, como dijo el poeta, ancho y ajeno y yo, que siempre fui una cobarde para lo desconocido, decidí que ya era hora de atreverme a algo y salté.



Ahora vago perdida entre los oscuros trasteros de su infancia, me enfango en los pantanos de su juventud o lloro de miedo al entornar cualquier puerta de sus más secretas miserias.



Querría volver al túnel luminoso de su risa, encontrar la salida, pero es inútil: cada vez me pierdo en nuevos vericuetos. Me está bien empleado, por temeraria.

lunes, 14 de julio de 2008

La última y lo dejo, palabra



This is the end, the final showdown,

this is the end of our small love,
you'll have to find another no one to take the shit like I have,

I guess this is the end, I guess this is the end.
Another no one, Suede

domingo, 13 de julio de 2008

Así es la vida





That's life, that's what all the people say.You're riding high in April, shot down in May.

But I know I'm gonna change that tune, when I'm back on top, back on top in June.

That's life, Frank Sinatra