martes, 29 de diciembre de 2009

La Vida, esa puta tan cara

"Si no exteriorizas lo que llevas en tu interior, eso te destruirá" (Evangelio gnóstico de Santo Tomás)

Y esta vez va por mí.


Algunos de los que me leeis habéis coincidido físicamente conmigo en alguna ocasión. Otros solo sabéis de mí lo que permito mostraros a través de líneas como estas, pero no me habéis visto nunca.

Unos y otros, de todas formas, no me conocéis en absoluto. Me habéis visto, escuchado, habéis cenado conmigo, seguramente os habréis reído conmigo, os han gustado algunas de mis palabras, quizás algunas de mis palabras engarzadas en frases, pero os falta, a todos, lo fundamental.

Miento. Os miento a todos porque me miento a mí misma. Os miento, me miento, he mentido siempre porque todo lo que expreso viene de mi cabeza, nada de mi corazón.
Como llevo dos meses pidiendo y pidiéndome perdón, puede que no esté de más pediros también perdón a vosotros. Por mentiros. Por no mostraros mi corazón. Por no dar lo mejor de mí.

Mi corazón me da miedo, es una fiera a la que he mantenido siempre con bozal y correa corta tras los barrotes de mi mente, ahí donde he podido silenciarlo, reprimirlo. Cuando mi corazón aúlla echo más cerrojos, aprieto más la correa, ajusto más el bozal.


Y así voy muriendo en vida un poquito cada vez.


Porque mi corazón grita, patalea, brama a veces con la sangre afluyéndole a borbotones, pero yo me he tapado los oídos, he cerrado los ojos, no he podido dejarme llevar. No me atreví a abrir la cancela porque no supe qué sería de mí si perdiera el control. No me permití probar a ver qué pasaría, no me he dado esa oportunidad.

No sé por qué me da miedo mi corazón. No sé por qué creo que hay que reprimirse para que todo esté bien. Pero es lo que aprendí y practiqué desde hace mucho tiempo, y a resultas de ello ahora mi vida es un caos y sospecho que lo que yo creía que era rectitud y corrección en realidad es una farsa lamentable. Ni siquiera me permito enfadarme cuando algo no me gusta: me lo trago y se lo echo de comer al animal que tengo ahí enjaulado.


Pero esa pobre fiera encerrada no es mi enemigo. Ni el tuyo, aunque yo te lo escondía siempre, temerosa, como antaño se guardaba en el sótano al hijo deficiente, al baldón de la familia... ¡Esa criatura atrapada soy Yo misma, y de alguna manera que desconozco me autoengañé para armar minuciosamente la trampa en la que luego entré voluntariamente!.


Tengo que liberar mi corazón. Sus aullidos son insoportables ya.

Y el animal que llevo dentro te ama a ti, decía Batiatto hace muchos años. Ahora sé lo que quería decir con eso.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Autobiografía en cinco actos

Acto primero

Bajo por la calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Me caigo dentro.
Estoy perdido...me siento impotente.
No es culpa mía.
Tardo una eternidad en salir de él.

Acto segundo

Bajo por la misma calle
Hay un hoyo profundo en la acera.
Finjo no verlo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en el mismo lugar.
Pero no es culpa mía.
Todavía me lleva mucho tiempo salir de él.

Acto tercero

Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Veo que está allí.
Caigo en él de todos modos...: es un hábito.
Tengo los ojos abiertos.
Sé dónde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de él.

Acto cuarto

Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Paso por el lado.

Acto quinto

Bajo por otra calle.


Autora: Portia Nelson

Creo que llevo ensayando el acto segundo demasiadas veces. Ya es suficiente, ya me lo sé bien.
Hay que ensayar los siguientes, o de lo contrario no me dará tiempo a llegar al quinto.

¿Y vosotros, en qué acto estáis?

martes, 22 de diciembre de 2009

Fragilidad

Todo es tan frágil como salir de casa ese día en concreto ni un minuto antes, ni media hora después, para ir a comprar algo a esa tienda -esa y no otra-, algo que no era urgente y podría haber comprado el día anterior, o el siguiente, o nunca.

Todo es tan frágil como elegir la ruta más sencilla, la más familiar, la acera más cercana, la más veces transitada.

Todo es tan frágil como levantar la vista a duras penas entre el gorro, la bufanda y el paraguas para mirar la cara de la persona que se cruza contigo en ese momento, y contra todo pronóstico geográfico, demográfico, espacial, temporal y vital eres tú.

Todo es tan frágil que eras tú, caminando sin mí por las calles de mi ciudad, y mi pecho estalló en millones de pedazos al ver de nuevo tu rostro.

Todo es tan, pero tan frágil que los tímidos pasos emprendidos hasta ese momento con tantísimo esfuerzo giraron sobre sus propias huellas y desandaron el camino, teniendo ahora que volver a empezar a avanzar.

Todo es tan frágil que te cruzaste conmigo como lo que al fin y al cabo somos y quizás siempre fuimos, extraños, aunque probablemente quisimos -y no supimos- ser otra cosa.


¿No es todo muy frágil...?

jueves, 10 de diciembre de 2009

Lecciones en medio del naufragio

Desde que recuerdo he sido recopiladora concienzuda de aforismos y frases contundentes, y así he cimentado muchas de mis opiniones (o, como se me reprochó, de mis certezas): en palabras copiadas o admiradas de otros.

Mi pensamiento, tan bien expuesto a veces, con tanto aplomo, con apostillas tan precisas de vez en cuando, es una impostura. Mi respuesta para todo es tan solo un archivo de préstamos bien dispuesto para cada momento.

Mi seguridad es, lisa y llanamente, falsa.

Pero a lo que iba. Hay una frase del guión de Mi vida sin mí que me dejó sin aliento en el momento en que la oí, y ya quedó siempre en mi memoria, preparada para cuando hubiera de serme útil. Decía que cuando se conoce a alguien, y se le conoce bien, sólo vemos el cincuenta por ciento de esa persona. Querer conocer el otro cincuenta por ciento lo destruye todo.

Creo que tienen razón las filosofías orientales que afirman que toda la sabiduría que necesitamos ya la llevamos dentro, pero no lo sabemos. Si me impactaron esas palabras fue porque de alguna manera supe, sentí que eran ciertas, pese a que iban contra mi convicción básica de que hay que conocerlo todo, siempre.

A mí me cuesta un mundo renunciar a saber. Cada dato, cada información nueva que atesoro va directa a mis centros cerebrales del placer. En mi escala personal de valores, querer conocer siempre ha sido más loable que querer a secas. Además, ¿cómo es posible siquiera apreciar sin conocer? ¿Quién puede resistirse a destripar el mecanismo oculto del autómata que todos llevamos dentro…? ¡Es mi obligación racional entenderlo todo, de todo, de todos! Y sin embargo…

Sin embargo es a base de golpes como se aprende que hay cosas que deben permanecer en la sombra, que igual que hay palabras suicidas que dinamitan aquello mismo que nombran, también hay fangos que cumplen su labor callada y humilde en el fondo de las almas, en quietud, pero que enturbian y hasta envenenan las aguas de la vida en cuanto se revuelven…No, no siempre conocer todo a toda costa es bueno. No, nunca hay que exigir conocer los recovecos de nadie. Y mucho menos si le queremos.

He pensado muchas veces que la manera más pura de amor es el que se tiene por un animal doméstico. El gato que me mira muy quieto desde el cojín no es nada más que lo que Es: no anticipa, no recuerda, no se desilusiona, no alberga resquemores, no se hace expectativas, no finge, no traiciona... Simplemente ES.
Tener un animal cerca es un privilegio y una continua enseñanza. Es la expresión más auténtica de lo que significa Ser Ahora, en un presente real y palpitante que emociona tanto cuanto más me alejo. Porque aunque ahora acaricie su lomo y sienta su ronroneo, no estoy aquí con él, no estoy viva como lo está él, porque estoy inmersa en espirales ficticias de un pasado tan reciente como inalcanzable o volando a un futuro incierto que también me angustia…

Yo no quiero conocerle. Al gato, digo, no necesito conocerle, tan solo le quiero. Y es un sentimiento tan puro que es inconcebible dejar de hacerlo. Empecé a quererle en el momento que entró en mi vida y ya no podré dejar de quererle nunca. El gato tampoco puede no quererme, no huirá un día de mí, no perderá la ilusión, porque vive en un presente continuo mágico, porque es pura vida, porque yo solo existo Ahora para él, no ayer ni mañana...

Me gustaría que las personas nos quisiéramos así. De todo lo que me hace sufrir, quizás lo más inasumible para mí es cómo alguien que te quiso una vez puede llegar a dejar de hacerlo. Pero al fin y al cabo qué derecho tendré yo a pedirle a nadie que me quiera como un gato, cuando yo insisto ciegamente en destripar autómatas…

sábado, 5 de diciembre de 2009

Lo que no se siente

video

Feeling good. Sintiéndose bien. Se supone que esta canción habla de cosas alegres y positivas. Sin embargo, a mí me transmite RABIA. La batería a tope, el desgarro en la voz, ese altavoz para gritar a los cuatro vientos, con desesperación, que sí, que es una nueva mañana, un nuevo día, una nueva vida para mí, donde los pajaritos cantan y las nubes se levantan...

Pero no me creo nada, porque las palabras se inventaron para decir lo que no se siente.

Feeling good.

I wish I could.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Saudade.

Lo que se ha perdido,
lo que se debería haber perdido,
lo que se ha conseguido y se ha satisfecho por error,
lo que amamos y perdimos y, después de perderlo, vimos,
amándolo por haberlo tenido, que no lo habíamos amado.

Fernando Pessoa
Según el budismo no hay culpa. Hay ignorancia porque no se sabe amar. Y la ignorancia, dicen, es atrevida e insolente. La vida me castigará como merezco, pero ya en otras manos, en otra piel.
Aunque no sirva ya de nada, perdón.
Perdón.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Si escuece entonces es bueno

"El día que una persona pueda amar con su fuerza y no con su debilidad, no para huir de sí misma sino para afirmarse, entonces el amor será una fuente de vida y no un mortal peligro"


Simone de Beauvoir

jueves, 19 de noviembre de 2009

Silogismo de principiante

Nos autoengañamos tanto tantas veces que es más difícil ver lo evidente que lo oculto.
Ayer alguien me ayudó a ver una de estas evidencias y lloré. En lugar de escupir palabras, de elaborar respuestas perfectas, como acostumbro, las lágrimas hablaron por mí.

Recordando mis tiempos de estudiante, cuando me calificaron con sobresaliente en Lógica (qué chica tan racional, que niña tan lista), esta evidencia tan sencilla se puede plantear en forma de silogismo.

La primera premisa es que donde hay miedo no puede haber amor.

La segunda premisa es que yo tengo (tuve) mucho miedo. Tuve miedo de hablar y de callar, de hacer y de quedarme quieta, de expresar y de esconder. Miedo a equivocarme, miedo a arrepentirme, miedo a la soledad. El miedo me paraliza, me anula, me destruye. Tuve miedo a perder(le) y (le) perdí por tener miedo.

La conclusión abrasa. Otro día la pongo.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Como desees

Lo más intolerable es que se convierta en pasado quien uno imaginaba como futuro.
Javier Marías, Mañana en la batalla piensa en mí.

martes, 27 de octubre de 2009

Verdades como puños (ya perdí la cuenta)

Al igual que Coco nos enseñaba ufano algunas cosillas como arriba/abajo, o cerca/lejos, otro muñeco de felpa, en este caso Gonzo, también ha aprendido cuatro detalles sin importancia que igual sería bueno recordar. O, en algunos casos, descubrir.
Sin pretender que sirva de precedente este copiapega descarado, nos ha dicho hoy que...


Algunas de las cosas que aprendí en los últimos años y que me conviene recordar.
A nadie le van a resultar útiles, así que aquí las dejo:


Nadie sabe lo que estoy pensando. Esos pensamientos, esas voces que tan claramente puedo escuchar en mi cabeza, todas esas cosas que me digo en mi conciencia, quedan ahí. Si van a algún otro lugar, lo desconozco. Ergo, nadie sabe lo que estoy pensando, y es mi responsabilidad ser consciente de ello.


Ya que los demás no pueden escuchar mis pensamientos, debo comprender que la gente no sabe lo que me pasa por la cabeza. Es mi responsabilidad, por tanto, comunicarme efectivamente mediante la palabra o cualquier otro recurso del que disponga. Es también mi deber aprender a controlar mi propia mente, así como mi palabra y otros recursos a mi alcance.

No sé lo que los demás están pensando. Cuando estoy hablando con otra persona, no sé lo que está pensando. Puedo engañarme e incluso puedo llegar a hacerme creer a mí mismo que sé lo que la otra persona se dice a sí misma en su cabeza. Es mi responsabilidad ser consciente de estos hechos para comprender los comportamientos de otras personas. Es también mi deber descubrir otras técnicas de auto-engaño que pueda haber instalado a lo largo de mi vida.

Mis emociones son sólo mías, y afloran por mecanismos que yo mismo he instalado inconscientemente en el pasado. Me conviene revisar mi circuitería interna y encontrar la manera de recablear mis emociones de manera que actúen a mi favor. Si me siento mal es culpa mía, y es mi responsabilidad arreglarlo por mi cuenta evitando implicar a otras personas con mis reacciones a mis emociones. Corolario: Yo me hago cargo de mis emociones, luego los demás se hacen cargo de las suyas. Reacciones desproporcionadas de otras personas ante mí son asunto suyo. Si deseo ayudar a aquellos que se encuentran mal, debo asegurarme primero de que yo me encuentro bien.

Cada persona vive en su propia realidad, en un mundo completamente subjetivo que desconozco hasta puntos que ni siquiera sospecho. Cada uno de los seres que me rodean experimentan su propia realidad de la misma manera que yo experimento la mía. Me conviene ser consciente de la subjetividad inherente a la existencia.

Mis creencias moldean mi propia realidad. Mis creencias las elijo yo. Tengo el poder de revisar mis propias creencias y sustituirlas por otras a mi conveniencia. Algunas de mis creencias me impulsan, otras me pesan. Me conviene eliminar las segundas y transformarlas en las primeras.

Poseo el deber, el derecho y el privilegio de conocerme a mí mismo y de conocer a los demás. Esto incluye, entre otros, definir claramente dónde acaban los demás y dónde empiezo yo; así como dilucidar cuáles son mis deseos, mis anhelos, mis metas y mis aspiraciones.

Mucho mejor que la guerra y la violencia son la paz y la armonía.

Todo el mundo es importante. Todo el mundo cuenta.

Tengo la facultad de ser consciente de cuándo necesito ayuda y de expresar esa necesidad. Tengo el deber, el derecho y el deseo de ayudar a otros.

Debo ser comedido con mis opiniones. Debo ser comedido con mis consejos. Es muy fácil dar un consejo equivocado debido a que siempre desconoceré la totalidad de los detalles. Y he descubierto que a menudo un detalle lo cambia todo. Un detalle convierte el blanco en negro y viceversa. Así pues, precaución.

No hago lo que me dicen que haga. No hago lo que tengo que hacer. Hago lo que siento que debo hacer. Yo decido mi vida, yo elijo mis responsabilidades y corro con las consecuencias de mis actos y de mis palabras. Yo soy mi propio y mi único juez.

Me esfuerzo en descubrir mi propia verdad y la empleo para reconstruirme sobre ella. Hay gente que morirá sin haber nacido. Yo me comprometo a morir y a renacer tantas veces como sea necesario, en beneficio propio y de los demás.

Yo soy la persona más importante de mi vida.


Gracias al autor por el permiso de reproducción.


AÑADIDO UN PAR DE HORAS DESPUÉS...
Por segunda vez en el día de hoy, me veo obligada a copiar y pegar las palabras de alguien con más visión y perspectiva que yo, a lo que parece. En este caso han sido...:

El error consiste en atribuir a los demás lo que en realidad es un problema de nuestra relación con ellos.
Es como si dices "la lámpara no enciende, la lámpara está estropeada, tiro la lámpara a la basura"
¿Y no será que el cable que va de la fuente de alimentación a la lámpara está gastado?
La lámpara funciona perfectamente, sólo que la energía no fluye como debería.

domingo, 11 de octubre de 2009

Quien domina el pánico, domina el Mundo

Les pongo deberes. Me van a escuchar quietecitos y calladitos a esta señora contarles un cuento muy bonito. Sí, la señora es monja, pero también es médico. No, ello no es óbice.


El cuento tiene cinco capítulos. Encontrarán los cuatro restantes en unas ventanitas que se abrirán bajo el vídeo cuando este termine. Hasta el final sin rechistar y luego me hacen una ficha con el resumen, como en el cole (el cole del bueno, no eso que hay ahora)


En el cuento salen varios lobos feroces y un rebaño como de seis mil millones de corderos que andan últimamente algo nerviosos.


Pónganme los cinco sentidos en la escucha, como si nos fuera la vida en ello...no vaya a ser que sí que nos vaya de verdad.


P.D.: si hay algún bilingüe en la sala, sería de suma importancia traducir esto al inglés para su mayor difusión.


sábado, 19 de septiembre de 2009

No hay quinto malo

Me va a encantar verlos de nuevo en concierto el 27 de noviembre en Barcelona. Todo sigue en orden si escucho por primera vez un single de presentación de un nuevo disco de Muse y me sigo emocionando como hace siete años, y ya van cinco veces. Gracias por hacerme sentir esto, una vez más.


martes, 15 de septiembre de 2009

The time of my life

Yo de joven no lloraba nunca en el cine. Me resultaba incomprensible ver al resto de mis amigas con los ojos congestionados y con el moco colgando al encenderse las luces de la sala. Me importaba un huevo de pato que el amor de Kevin Costner y Withney Houston fuera inviable o que a la Princesa Prometida le temblara el miriñaque al ver a Cary Elwes: no había nada que hacer, no me lo creía, no me convencían.


Pero hubo una ocasión, sólo una, en la que no hubo kleenex suficientes en el bolso para atajar semejante río de lágrimas, un día en el que entré en el cine como siempre, dispuesta a pasar hora y media de distracción y sin embargo terminé absolutamente abatida, presa de un llanto compulsivo inconsolable, con mi amiga Celia de testigo, incrédula, ¿pero tú? por dios, para, nos miran todos...


Esa tarde todos esos guionistas inútiles de Hollywood incapaces de quebrar mi fortaleza se vengaron a través de él. Esa tarde él le prometió amor eterno a ella desde el Más Allá y yo me derrumbé.


Qué quieren, todos tenemos un pasado y Patrick Swayze formaba parte del mío.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Verdades como puños, cuatro

"Todo es bueno...todo. El hombre es desdichado porque no sabe que es dichoso. Sólo por esto. ¡Esto es todo, todo! Quien lo reconozca será feliz en el acto, en el mismo instante"

Paul Watzlawick, en El arte de amargarse la vida, citando al psicólogo más grande de todos los tiempos: Dostoievsky

jueves, 3 de septiembre de 2009

Cosas que nunca te dije, como por ejemplo "pretenciosa de mierda"


¡Hay tantas cosas que no logro entender...! No entiendo por qué hay personas que en lugar de girar grácilmente la manilla o el pomo correspondientes, prefieren cerrar las puertas con portazos. O por qué mi madre se me pierde en los ascensores de El Corte Inglés ante mis atónitos ojos (verídico: le faltó saludar con la manita mientras se cerraban las puertas para que pareciera aquello Menudas estrellas).



Tampoco puedo asimilar por qué la industria del cine se empeña una y otra vez en darle a Sergi López papeles de galán mojabragas. El caso es que vengo de ver Mapa de los sonidos de Tokio aturdía perdía después de haber tenido que verle las lorzas peludas a este señor con pinta de labriego de Las Hurdes por enésima vez en los últimos años. Haciendo no sé qué figura retórica cuyo nombre he olvidado pero segurísimo que supe en COU, podríamos decir que estoy hasta las pelotas de ver a Sergi López en pelotas. Hombrepordiorya.

-Sus voy a calzar a toas con este apero que me han dao, yeeeha, yeeeehaaaaaa!!



A mí la Coixet me agradaba moderadamente, aunque no acaba de llegarme a la fibra, como hizo a la primera, por ejemplo, González Iñárritu. Me gustó mucho Cosas que nunca te dije, me conmovió terriblemente A los que aman, me acongojó Mi vida sin mí, me resultó ya extraña y lejana La vida secreta de las palabras y hoy me aburrió soberanamente y me produjo vergüenza ajena a ratos este truño catalano-nipón. Una historia supuestamente de pasión y escenas sexuales explícitas (oigh, Isa, cómo te pasas) echada a perder por la desasosegante visión del susodicho hombre de Atapuerca en acción. Que lejos de ponerme cachonda me daban como arcadillas, joer. Digo yo que la japonesa, como tenía los ojos asín como ranuras (TM), pues igual no distinguía bien lo que se le venía encima, porque si no no se explica, oigan...
Isabel, bonita, todos sabemos que sí, que Tokio es cool, que poner al acelga de Antony and The Johnsons para cerrar una peli queda sssuper gafapasta de nivel, pero no, no te engañes, no le llegas a Wong Kar-Wai ni a la parte de abajo del tatami. Otra como esta y te va a ver Rita, como a Lars von Trier. Pretenciosos de mierda.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Un finde entre ataquines y tembleque

No, oigan, no se crean que soy una exagerada y que empleo las metáforas con demasiada ligereza, porque efectivamente me he pasado un fin de semana atacaíta de los nervios por lo que les voy a relatar en breve, pero es que también geográficamente hablando el tema ha transcurrido entre Ataquines (provincia de Valladolid) y Tembleque, encantador lugar de la provincia de Toledo al que no tuve el placer de llegar porque arrivé a Lillo y me quedé.


Lillo es el típico pueblo de Castilla-La Mancha que a simple vista parece desierto en plena noche agostí a 39 grados, pero a poco que aguzas el oído y pones los ojos asín como ranuras empiezas a notar leves movimientos que indican vida humana, mayormente adoptando la forma de abuelas con batita fresca de algodón sentadas en sillas plegables a la puerta de su casa a horas indecentes para una dama provecta. A mí esos pintoresquismos me fascinan, tengan en cuenta que vivo en una zona donde a las niñas nos enseñan a salir a la calle, sea la estación del año que sea, "con una chaquetina por si refresca" antes que a rechazar caramelos de desconocidos siniestros.



En fin, que una vez constatado el hecho de que Lillo no solo no estaba desierto sino que en las aceras había overbooking de familias manchegas, nos encaminamos a nuestro alojamiento, una preciosidad llamada Hospedería El Convento que les animo enérgicamente a disfrutar si viajan por esos andurriales. Eso sí, si tienen previsto dormir háganme caso y pidan la habitación número 8, que es interior. La conocida expresión pasar una noche toledana debió de acuñarla alguien al que le asignaron una habitación exterior, de las que dan a la llena de borrachos concurridísima terraza de verano, la madre que los parió a todos...



Como digo, Lillo es un pueblo de los de toda la vida, donde los paisanos trasiegan copazos de ponche Caballero a las 8:45 AM, que lo sé yo porque mientras me tomaba un café en la barra del único bar abierto a esas horas el 15 de agosto, el mesonero -palillo comisuril y cara de malísima leche- servía pacharanes y ponches a destajo. Menudo ambientazo había en el local, oigan, que ni el Pachá ibicenco, vamos. ¿Y qué hacía yo un ferragosto antes de las 9 de la mañana rodeada de jubilados torrijas en medio de la nada manchega? Pues prepararme para llegar nada menos que aquí en los 15 minutos siguientes.



Sí, amado público: he saltado en paracaídas. ¿Se comprenden ahora los ataquines de nervios y el tembleque de piernas?



Hacer un salto tándem en paracaídas es una cosa peculiar. Consiste en que un muchacho al que acabas de conocer hace cinco minutos te arrime la cebolleta al culo con alevosía y, mientras otro al que tampoco conoces de nada insiste en que sonrías a la cámara, el primero te empuja fuera de una avioneta a 4000 metros de altitud. Unos desconsiderados ambos, no me digan que no...
Momento tembleque: la víctima haciéndole jurar por su madre al instructor que no es un becario en prácticas.



Momento ataquín: la víctima con las piernas colgando en el vacío a 4000 metros y, lo que es mucho peor, permitiendo que la inmortalicen con ESE gorro infame con el que parece un escarabajo extra de La Abeja Maya.

Momento argh: la víctima dándose cuenta de que se le ha olvidado la biodramina y calculando así a ojo en qué lugar de Castilla-La Mancha va a aterrizar el café con leche del bar de viejunos.



Una experiencia inenarrable, amigos. Hay que vivirla, no valen las palabras. Muchas gracias, una vez más, a Pablo Rúa, mi instructor tándem, y a Shunkka, mi sonriente cámara. Y cómo no, a ti, por haberme regalado el cielo.

jueves, 13 de agosto de 2009

No llores por mí, Ejpaña

Vale. Me he pasao. Más de dos meses callada como una muerta y mis fanes ahí dejándose las uñas en un puro muñón. Que sepan que estoy bien -en algunas ocasiones incluso hasta estoy buena-, que les echo de menos y que agradezco los mensajes pidiéndome más entregas regias, pero de verdad que he conseguido quitarme de internet y me ha venido bárbaro para esto de la higiene mental.

Para complementar la terapia se me ocurrió irme unos días de vacaciones a la maravillosa, paradisíaca e inconmensurable isla de Menorca (si hay algún menorquín entre el público, efectivamente: acepto sobornos y/o regalos institucionales). Va la foto típica para dar envidia, acompañada por el imprescindible "Ahí estuve yo, una cala divina, oyesss...":

Seguidamente, la sempiterna foto del pinrel viajero a bordo, un clásico en cualquier álbum que se precie:

-Me siento como el enano de jardín de Amelie, coñe...

Lo que más me ha gustado es que en las Baleares saben cómo recibir a las reinas. Mientras doña Sofi fundía la Visa en Palma, a mí me recibían comme il faut en Ciutadella. Que así da gusto, caramba.

-Qué bribonzuelos, cómo me reconocen aún de incógnito, ainss, mis súbditos...

domingo, 24 de mayo de 2009

No tengo palabras (y eso en mí ya es grave)

Mi señora madre -que debería tener por méritos propios un late show de postín- ya tiene una edad. Teniendo en cuenta su peculiar uso del lenguaje y su empanada mental de serie (rasgo este al parecer dominante genéticamente hablando, ejem), y ante el riesgo de que se me quede definitivamente gagá a base de ver Ande estás, regodón? o concursos infectos de copla en televisiones autonómicas, no me canso de animarla a actividades en las que tenga que poner por lo menos en funcionamiento dos neuronas, llámese lectura, crucigramas o pasar a limpio los millardos de recetas de cocina que tiene desperdigadas. Pues bien, aunque me deje muy claro que pasa como de la mierda de mis consejos, el caso es que mis esfuerzos dan fruto a mis espaldas (orgullosa que es la mujer), y sin ir más lejos el otro día, mientras veía Eurovisión, decidió ir haciendo una lista con las canciones y los intérpretes para así enterarse de algo luego en las votaciones.
Hoy fui a comer a su casa y de casualidad, buscando un periódico, tuve el inmenso honor de toparme con el susodicho papel y deleitarme con las acertadísimas anotaciones de la autora de mís días ( e.g. "2. Francia, canta en francés", "17. Alemania, pantalones Albal") El alborozo llegó con el puesto decimosegundo, cuando estos ojos que se tiene que comer la tierra leyeron: "12. Bosnia Cebollina"


Las votaciones habrían sido, a fe mía, gloriosas. ¿Qué me dicen de ese La Bosnie Cebolliné, an puán, The former Yugoslavian Republic of Bosnia Cebollina, guan point?


Uribarri ha muerto, que viva mi mamá.

lunes, 18 de mayo de 2009

Expléndidos y ostentóreos

Hay una escena en la versión que hizo Brian de Palma de La hoguera de las vanidades en la que la novia cretina de Sherman McCoy -buenísima Melanie Griffith cuando aún tenía boca y no sendas morcillas burgalesas- justifica su ignorancia supina de la actualidad con un antológica frase que ya nunca pude olvidar:

-¡Pero Sherman, ya sabes que yo sólo leo el periódico espasmódicamente!

Una siempre intenta rememorar este tipo de cosas para deslizarlas con donosura en las conversaciones informales y poner la puntilla adecuada de humor cuando el tema lo requiere, y generalmente es el cine o la literatura quienes me proveen de materia prima. También hay anécdotas supuestamente reales que de tan perfectas parecen ficciones, como aquel que fue a comprar un anorak para la ventrisca y las garrafas de viento. En fin. Lo que ya una se espera menos es que la vida laboral le regale material de primera categoría un viernes cualquiera, porque ¿qué es sino un gran regalo el que una madre me comunique absolutamente convencida que su niña de dos años, que no para un momento y es una polvorilla, está todo el día esporádica?


Gracias, Señor, por concederme un trabajo donde tengo ocasión de atender al público. Esporádicamente, eso sí.

viernes, 8 de mayo de 2009

Negra sombra

Hay personas que siempre están acompañadas aunque paradójicamente alejan de su lado a quienes les quieren. Allá donde vayan, estén con quien estén, su compañera de viaje es una negra sombra que en todo momento se esconde entre los pliegues de su alma. La negra sombra es muy celosa, no admite que su presa sea amada por nadie más, y sabe cómo espantar a sus competidores. Ataca por sorpresa y con furia, aturdiendo al pretendiente de su posesión, robando ilusiones, enterrando afectos. La negra sombra no conoce la piedad ni la claudicación. Su voracidad y eficacia no tienen límites.

Quien vive acompañado por la negra sombra no lo sabe, o lo intuye muy levemente. En momentos de lucidez comprende que hay algo ominoso que le impide ser feliz o hacer feliz a los demás (son sinónimos), pero el mayor triunfo del amo sobre el esclavo es que éste viva resignado a su suerte, sin esperanza de cambio y convencido de que él es así. El esclavo de la negra sombra quiere amar pero no sabe hacerlo, y asume sus fracasos como un sino inevitable. Se rinde antes de intentarlo, la indefensión le paraliza.
Mientras, la negra sombra hace su trabajo con maestría, despreciando o negando los vanos intentos de los demás de demostrarle a esa persona que la quieren, que están dispuestos a luchar por ella, que el amor es más grande que todo y merece la pena siempre. Siempre.

La negra sombra domina también el arte del disfraz. Se mimetiza de tal forma que realmente llega a ser su víctima. De manera simétrica, la víctima cree ser eso que habla por su boca. El segundo gran triunfo del amo sobre el esclavo es que éste viva contento con sus cadenas, que las exhiba orgulloso cuando alguien se las señala.

La negra sombra siempre domina a su esclavo susurrándole desde atrás. Nunca se coloca frente a él, nunca expone su naturaleza fangosa y destructiva a un examen objetivo porque sabe que lo único que podría matarla es que su víctima comprendiera. Agazapada tras su presa, extiende sobre su entendimiento un velo de confusión y da la vuelta al espejo para que nunca pueda verse tal y como es. Habría que hacer un gran esfuerzo para arrancarse el velo y voltear el espejo, pero no todo el mundo tiene la valentía de enfrentarse a su negra sombra. Es más cómoda la vida de esclavo ciego, es menos trabajoso dejar morir el amor que salvarlo y hacerlo crecer.

No basta con querer a alguien para librarle de su negra sombra. Es el propio esclavo quien ha de cobrar consciencia de su atadura y atreverse a la rebelión. Han de concurrir la introspección, presencia de ánimo, mucha voluntad y mucho amor. Porque si no hay amor, nada soy.


Sirvan estas palabras como consuelo y alivio para todos aquellos que sufren de rabia por no saber demostrar que aman, aquellos a quienes las flores aún frescas se les mueren entre las manos, que echan de su lado a quienes pueden hacerles felices, aquellos que son tristes corazones sin latido: los que os queremos seguimos aquí, esperando que algún día os atreváis a romper vuestras negras cadenas.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Verdades como puños, tres

Las personas se odian porque se temen; se temen porque no se conocen; no se conocen porque no se saben comunicar; no se saben comunicar porque se hallan separadas.

Martin Luther King

viernes, 24 de abril de 2009

Filología pura

Como creo haber dicho aquí hace ya tiempo, mi nunca bien ponderado padre me enseñó a leer a los tres años, algo que según las leyes educativas (?) actuales seguramente sería considerado abuso de menores contra natura. Desde entonces -y son ya casi treinta y cuatro años los transcurridos- he disfrutado todas y cada una de las palabras que he ido aprendiendo, he memorizado gustosamente acepciones raras, epítetos bizarros, definiciones curiosas. He amado las palabras tanto que para mí el Logos crea el mundo, lo que no se nombra no existe.

Por culpa del aislamiento que nos procura el solipsismo, no estoy segura de poder entender cómo perciben los demás la urdimbre de las cosas (urdimbre, hay palabras bellas per se, como objeto autónomo). Seguramente habrá quien lo clasifique todo en luminosas estampas visuales, o en vivos sonidos o aromas. Mi Mundo, sin embargo, es verbal. Mi Universo está formado de palabras, y con palabras trato de apresarlo. Me afano concienzudamente en ampliar mi vocabulario, día tras día, año tras año, en un conmovedor intento de expresarme, de llegar con distintos registros al mayor número de personas posible, de minimizar el malentendido. De no estar tan sola, en definitiva. Cuando cuento algo me siento reconfortada, cuando escribo algo me imagino imperecedera.
Llevo desde los tres años luchando contra la Nada sin saberlo. Aun recuerdo el calor de la mano de mi padre guiando la mía en aquellos Cuadernos Rubio. Hiciste lo que pudiste, papá. Gracias por darme los pertrechos para esta batalla perdida de antemano.



jueves, 23 de abril de 2009

Guía exprés coruñesa

Hace un par de semanas he visitado La Coruña por primera vez. Me ha gustado mucho y sus habitantes tienen múltiples virtudes. Verbigracia:

Son unos cachondos:



Tienen una gran conciencia social y reciclan divinamente:


Son muy honrados:

Y sobre todo, son muy, pero que muy limpios:
Al pulpo no le hice fotos, vaya por Dior. Debe de ser por lo rápido que desaparecía del plato, arf.





martes, 31 de marzo de 2009

Celebrities. Hoooooy...¡Marisabidilla!

Hola, niños y niñas, soy Marisabidilla, una muchachita de Valladolid. Como Concha Velasco pero mayormente sin pérdidas de orina. Este fin de semana Marido y yo hemos visitado Gijón y ...



Gracias, darling, ya sigo yo. Efectivamente, nuestra querida pucelana (de adopción, que conste) y su celebérrimo Marido han honrado mi reino con su presencia. He querido saber cuál era la opinión generalizada sobre la parejina y este es el sentir popular:

¿Los Marisabidillos? ¡Majismos, majisssmos, oiga, gñejejejeee!

Pues eso mismo: encantadores. Marido nos amenizó las dos veladas con cienes y cienes de anécdotas sobre su pasado farandulero y por si eso fuera poco me tuvo entretenido divinamente a Churri consorte a base de poner a caldo analizar la estrategia del Real Mandril Madrid o babear a dúo con el inminente inicio de temporada de los Autos Locos.

¿Y qué decir de ella, valquiria bajada directamente del Valhalla ese, con esos rizos angelicales, esa risa contagiosa, ese gracejo...? ¡Tía güenaaaa! xD


Llegaron el sábado, así que aproveché la ocasión para reservar mesa en la sidrería El Manzanu, local que no me cansaré de elogiar tanto por la comida como por el trato. Como venían con antojo de sensaciones fuertes, les hicieron los ojos chiribitas con las crêpes de setas y Cabrales, ahí es na, que aunque parezca una mezcla contra natura en realidad es una cuestión básica de seguridad alimentaria: si se cuela alguna seta venenosa ya se neutraliza con el olor del queso, madredelamorhermoso...

Este reino mío tiene un defecto grave, y es que las sidrerías cierran a horas decentes y los súbditos se ven abocados a cambiarse de combustible, con lo malo que es mezclar, oigan. Para que se hagan una idea de cuán malo es, a continuación les ilustro con la evolución natural de la noche. 


Hora: 1:35 AM
-Qué ganas de conocerte, Mari, hija...Y el caso es que me recuerdas a alguien, así tan rubiaca, humm...
-Reina, maja, tú también me das un aire a...a...¡no sé, es como si nos conociéramos desde los 90, jaté!


Hora: 2:48 AM
-Perdone que no me levante, pero es que voy algo chuza, je
-Jijiji...¡y dos huevos duros!


Hora: 3:28 AM
(¿o eran las 4:28? maldito cambio horario...)

-No me llames Doloressss, llámame Loooolaaaa...
-Nos espía un viejuno, Mari
-¡Dos velas negras le pongo!
-¡Pero majismas, majismaaasss...!

miércoles, 25 de marzo de 2009

El pueblo ha hablado




...y ha decidido, mediante referendum regio, ajusticiar al creador de esta infamia pantaloneril:

Nada menos que ocho amados súbditos me han pedido que semejante sádico sea castigado con la pena máxima, lo que a mí, vuestra Reina que lo soy, me parece fabuloso. Es más, también decido por decreto arrearles un bofetón a las mamarrachas que se ponen eso para exhibirse en la rue pública.


Eché en falta, sin embargo, algo más de rigor justiciero con el inventor del tanga de tira ancha, ese ser demoníaco que únicamente cosechó un mísero voto y merece no sólo ser eliminado, sino algo mucho más peor: USAR SU PROPIA CREACIÓN UN DÍA ENTERO (y si es un día de verano, ya no les cuento)

¿Qué posesión ni qué hostiasss...? ¡¡Que me aprieta el tanga, copónyaaaa!!

Preguntaré más veces su opinión sobre temas tan sensibles como este. Que les veo a ustedes muy juiciosos, vaya...


miércoles, 18 de marzo de 2009

Moscas a cañonazos


No te confundas. No soy ella. Ni Ella. Tampoco soy ellos, no represento una amenaza de la que tengas que defenderte. No formo parte de nada que ya conozcas y te haya herido. No sale mi cara en tus recuerdos amargos o ásperos. No es mi voz esa que reverbera en tu memoria con reproches. No respondo a pautas de tu pasado, no funciono con mecanismos que te funcionaron con otros.

Para ti soy fresca, nueva, un papel en blanco sobre el que trazar algo diferente. Soy una oportunidad para dibujar algo alegre, pero he visto que tu paleta de colores tiene más grises y ocres que naranjas y amarillos y ya intentas cubrirme con tonos oscuros, quizás porque así es como te enseñaron a hacerlo.


Por favor, no me pintes de gris. No me favorece.


Ilumínate, ilumíname. Date la oportunidad de probar con otros colores, yo te ayudo. Si quieres, claro.

viernes, 13 de marzo de 2009

De aquellos polvos vinieron estas leches

Llamada real recibida en algún momento de esta semana en una muy conocida empresa láctea asturiana.

¡Riiiiing! (o mejor ¡piru-viru-piru-viru!, que estoy yo muy demodé)

- FamosaEmpresaLechera, buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

- Buenos días, guapa, verás. Llamaba porque me contó una amiga que en la radio dijeron que echáis polvos en la leche.

- …

- O sea, que como hay crisis, pues que para que os salga más barata la leche, echáis unos polvinos (sic) en el agua y entonces es como leche en polvo... bueno, eso.

- Señora…

- Ay, no sé, guapina, a mí me lo dijo Tere, que lo oyó en la radio en una tertulia, y claro, entonces me di cuenta de que el martes tomé leche con pan, que me gusta mucho mojar pan en la leche, y luego tuve que tomar una ranitidina, ¿sabes?, las pastillas estas para la úlcera, y me extrañó mucho, porque fíjate tú, la leche, que a mí siempre me sentó tan bien para el estómago, ¿cómo me voy a poner mala por tomar leche, con lo buena que es? Y además la vuestra, que es tan rica siempre. Pero claro, ahora si echáis polvos yo ya no voy a poder seguir comprándola, porque tengo úlcera de duodeno y me pongo a morir con cualquier cosa…¿entendísteme, guapina?

(silencio mas que dramático, trágico)

- ¿Oiga??

- Señora, eso es un bulo

- ¿Un bulo? Pues lo dijo la radio, que lo oyó mi amiga, y su marido también.

- Le puedo asegurar que esa información no es cierta

- ¿Ay, no? Bueno, bueno, guapina, pues nada, oye… ¿o sea que es leche de verdad, eh? Tú crees que puedo seguir tomándola, ¿no?

- Pero señora, por favor… ¡claro que es leche de verdad!

- Vale, vale, neña, pues hala, adiós, ¿eh?

- Buenos días.

Lo han adivinado. Mi señora madre golpea de nuevo.

No sé, a veces creo que soy adoptada. Es más, tengo que ser adoptada.

martes, 10 de marzo de 2009

La parte contratante de la primera parte contratante

Siguiendo con los documentos de interés general (vuestra Honey Queen, siempre velando por sus amados súbditos), hoy expongo al público el jugosísimo extracto de la resolución municipal que parchea chapucera y descaradamente corrige los resultados de una oposición local efectuada hace más de medio año y que en su día ya se hizo con el culo suscitó controversia.


No puedo ni quiero resistirme a transcribir la parte en la que los competentes miembros del Tribunal aclaran (perdóname, Góngora, por esta perversión del castellano) cómo se establecieron las puntuaciones. Agárrenseme a lo que tengan más a mano (eso también, pero sin apretar mucho), que vienen curvas:

"1. La puntuación en el ejercicio psicotécnico será de 0 a 70 puntos.
2. La nota final en este apartado se establecerá en el rango de 0 a 10 puntos.
3. El aprobado se establece en 5 puntos (nota final), que se corresponden con 56 puntos en el ejercicio.
Teniendo en cuenta estas condiciones, (...) se han creado dos tramos de puntuación para calcular la puntuación final. En el primer tramo (de 0 a 56 puntos en el ejercicio) hay en juego 5 puntos. En el segundo tramo hay en juego (¿Pero quién cojones era el secretario de este tribunal? ¿Carlos Sobera??) 5 puntos, pero estos se corresponden con 14 puntos del ejercicio, luego la proporción no es igual que para el primer tramo.
Si la nota es menor de 56 puntos, entonces se aplica una regla de tres en la que se dividen los 56 puntos máximos que se pueden obtener en este tramo entre los 5 puntos de la nota final.
La nota ponderada será = 5x/56.
Pero si la nota es mayor de 56, se entra en otro tramo donde la proporción varía ya que ahora hay 14 puntos en juego que también se corresponden con 5 puntos en la nota final. Con esta regla de tres tendríamos los puntos que el aspirante obtiene en este tramo, pero hay que tener en cuenta que a la nota obtenida hay que sumarle 5 puntos, ya que este nuevo tramo parte de 56"


Claro. 56. Clarísimo, vamos. Dos tramos de hostias les daba yo, en el primer tramo con la mano abierta y en el segundo, donde hay en juego 5 dientes, con la mano de canto.

Moraleja: niños y niñas, opositad, pero sabed que es deporte de riesgo cuando se trata de un ayuntamiento no ya socialista, sino marxista.

miércoles, 11 de febrero de 2009

"Perdona, ¿dónde tienes la cebolleta?"

De la serie "Diez cosas que nunca debes decirle a un frutero en edad de merecer"

Jo.

viernes, 6 de febrero de 2009

Cosas grimosas

No lo puedo evitar: amo los listados. Enumeraciones de prendas ochenthorteras (¡palabro!), catálogos de recuerdos para olvidar (™ Marisabidilla), rankings de bandas musicales tan legendarias como penosas…El caso es que agrupar elementos unidos por un hilo conductor me transmite la confortable sensación de que efectivamente el Mundo y sus cosas tienen un orden interno y, en el colmo del control, yo puedo aprehenderlo. Qué les voy a contar, la ilusión de cualquier neurótico. De acuerdo con esta tónica compulsivo-catalogadora, y encima ello agravado por mi avanzada edad –que me hace muchíiiisimo más susceptible-, me he dado cuenta de la cantidad de detalles grimosos masculinos que en una situación extrema de carestía de hombres me harían replantearme mi condición de heterosexual entusiasta. El top five de mis grimas particulares se lo dedico a los maromos que:

-Se enjoyan. La combinación contra natura vello corporal + metales nobles me altera el sistema nervioso hasta niveles peligrosos, no sé si más por lo asqueroso o por lo ridículo. Llevar una esclavita de oro con tu nombre cuando tienes 6 meses de edad y una adorable muñeca rechoncha y sonrosada tiene su aquel, pero entra directamente en el delito penal cuando tienes 38 años y los brazos de Paquirrín. La mención especial va para los sellos con las iniciales entrelazadas o con el escudo de armas familiar en el dedo anular, generalmente también peludo. Desde aquí lo proclamo: ¡amputación de anulares con sellos ya!

-Hablan como cotorras. No es leyenda urbana, haberlos haylos. Sin falta de que sean muditos, digamos que encuentro un encanto nerudiano a los hombres cuando callan, no porque estén como ausentes, sino simplemente porque no son un coñazo.

-Escupen. Punto.

-Son unos relamidos. Como por ejemplo aquel gañán de mi juventud que se refería al noble arte del fornicio como "hacer el amor". La mofeta de la Warner era una ordinaria a su lado. Agg.

-Usan atuendos ignominiosos con la excusa estival. A no ser que seas este pavo, queda terminantemente prohibido enseñar las patorras peludas en público. Si acompañas las infectas bermudas con zapatos náuticos mereces además que te deporten a Siberia, a ver si ahí hay huevos para el pantaloncito corto de las gónadas. Me da igual si tienes calor: te abanicas.

¿Algún ascazo particular que necesiten compartir? Este es el momento, no se priven.

viernes, 23 de enero de 2009

Les debo una

No se lo van a creer, pero se me quedó un bochornus maximus en el tintero. Anoche, mientras cogía la postura para dormir y antes de caer en esas espirales de formas y colores tan entretenidas y caleidoscópicas que preceden al sueño, me di cuenta de forma súbita de que no les había contado un momento vergonzante de pronóstico reservado, seguramente por aquello del olvido selectivo. Porque digo yo que Freud, además de ser un rijoso y un politoxicómano, también tendría razón en alguna cosilla, que ya está bien de meterse con el señor, hombre ya.

Ocurrió en París (siempre quise comenzar una frase así, queda divina) hace nueve años, en un hotelazo del aeropuerto que en realidad nunca tuve que haber pisado pero en el que me ví obligada a pasar la noche al perder un enlace a Budapest (me está quedando el párrafo cosmopolita de irse por la patilla abajo, vamos). Habrá quien esté acostumbrado y pierda aviones como quien ve alejarse el autobús municipal que pasa cada diez minutos, pero no soy yo. A mí, viajera moderada y en el fondo siempre provinciana, los imponderables aeronáuticos me ponen a mil por hora, de tal manera que aún me produce escalofríos el recuerdo de la palma de la mano que la aeromoza de Air France me puso delante de los morros para indicarme sutilmente que a aquel avión no se subía ya nadie más. Qué eficaz y qué hijadelagranputa, por cierto.

La habitación del Sofitel de cuatro estrellas que nos asignaron era como para llamar al Elíseo y pedir asilo político allí mismo: así a ojo calculo que en la superficie de la cama cabían mi cocina y mi dormitorio actuales, no les digo más. Una suite cojonuda y yo, sin embargo, sobrepasada por los acontecimientos, aún nerviosa, azorada, preocupada y sobre todo cabreada. Está claro que nunca supe disfrutar el momento presente ni los regalos disfrazados de contrariedades que la vida va brindando sin avisar...

En fin, que no me quiero desviar. El pack de consolación por haberme jodido un día de mis vacaciones incluía también desayuno-buffet, acorde igualmente con las dimensiones de la cama: en aquella mesa preparada con esmero había comida para arreglarle el día a algún país africano, estoy segura. El personal del restaurante, uniformado cual mariscal de campo -sea eso lo que sea, demonios-, correteaba de aquí para allá reponiendo viandas tan pronto se terminaban. Por eso, cuando me percaté de que se había acabado la mantequilla, se lo hice saber a uno de esos muchachos que pululaban por allí, extremadamente comestible, por supuesto rubicundo, alto y con una pinta guiri que no se podía aguantar. Simultáneamente, por detrás de él apareció el camarero con un plato con mantequilla y la puso en su sitio.

Un momento. Si este que acaba de llegar es el camarero...¿quién es este otro mochuelo? Este, sí, este mismo que me fulmina con unos ojos gélidos y masculla I-am-not-the-waiter-miss y entonces yo le miro bien la chaqueta azul marino y me fijo en la chapita del pecho y no dice garçon, sino algo así como Comandante Macizo, y luego miro más abajo y pone SAS, y yo digo glups, y pienso que ya me parecía a mí, que con lo rebueno que estaba solo podía ser piloto, y encima sueco. Slurp. Ah, no, espera, que ahora no va eso, ahora toca glups otra vez...

Luego me dirán que hay que ver, que soy capaz de cualquier cosa con tal de arrimarme a un guiri, pero es que ¿cómo iba a saber yo que era piloto, joer? ¡Si es que los visten como camareros de hotel de lujo!

miércoles, 21 de enero de 2009

¡Amparo! ¿Estás borracha?

-Hics...digo, miau!

Criaturica. Entre todos los bares del mundo, tenía que venir al mío.

lunes, 12 de enero de 2009

Decíamos ayer

¿Se acuerdan de cuando eran pequeños y les daba vergüenza dejar de llorar una vez que habían empezado? Uno pensaba Joer, tantos berridos y mocos y babas...¿cómo paro yo ahora decorosamente? ¿Tanta energía para nada? Ya está...¡no paro! Y ahí seguías tú hipando y convulsionando incluso después de que tus padres hubieran accedido a pagar la pasta gansa por el salón de belleza de Barbie, con el riesgo de que pareciera que tenías un desorden neurológico y no simplemente vergüenza torera.

Pues con esto de callarse ocurre algo parecido. Una se calla un buen día de hace tres meses y ahora le da como reparo ponerse a relatar chuminadas de un día para otro como si tal cosa. Sensu stricto sigo sin nada que contar, como no les interese terriblemente lo maciza que me voy a poner -aún más si cabe- en las clases de pilates que voy a retomar por enésima vez en los dos últimos años. O las excursiones tan chulas que llevo haciendo desde hace poco tiempo, como esta y esta otra, que contribuirán a buen seguro a ese transplante doble de rótula y menisco que preveo en breve y que me elevará a las enciclopedias médicas por ser la ciudadana menor de cuarenta años que más gasto le supone a la Seguridá Sosiá. Deberían ver lo bien que me caigo de culo en los caminos embarrados de 45º de pendiente y los encantadores grititos que profiero: eso es arte y no el de cúchares. Digo.

Por eso, y mientras pergeño algún que otro contenido mínimamente comestible, paso a deleitarles con la última performance de aquella que nunca defrauda, aquella que es un espectáculo en sí pispa: mi señora madre (en adelante MSM).

Cuándo: víspera de Reyes, hora punta de la mañana
Dónde: oficina de un afamado banco, en su mismo barrio
Cómo estaba la plaza: abarrotá

MSM teclea algo en el cajero automático de la entrada, espera, se sube bien las gafas de ver de cerca, espera, vuelve a teclear, espera, se inquieta, se seca la frente perlada y, finalmente, recoge la tarjeta y entra en la oficina bancaria.

Se masca la tragedia.

Saltándose las más elementales normas de convivencia social, y trayéndole como le trae al pairo que veinte cabezas se giren al unísono para observarla, MSM levanta la voz desde la mismísima puerta y, dirigiéndose al muchacho de la ventanilla, declara:

-Oye, guapín, una pregunta...¿qué le pasa a este cajero que me pide que le diga EL PI? ¡Pero si yo no tengo ningún PI, a mí siempre me pedía el número secreto!

Sobrecogedor. Creo que voy a empezar a salir de incógnito cuando la acompañe a algún sitio, esto es una ciudad de provincias y yo aún tengo una reputación.