lunes, 12 de enero de 2009

Decíamos ayer

¿Se acuerdan de cuando eran pequeños y les daba vergüenza dejar de llorar una vez que habían empezado? Uno pensaba Joer, tantos berridos y mocos y babas...¿cómo paro yo ahora decorosamente? ¿Tanta energía para nada? Ya está...¡no paro! Y ahí seguías tú hipando y convulsionando incluso después de que tus padres hubieran accedido a pagar la pasta gansa por el salón de belleza de Barbie, con el riesgo de que pareciera que tenías un desorden neurológico y no simplemente vergüenza torera.

Pues con esto de callarse ocurre algo parecido. Una se calla un buen día de hace tres meses y ahora le da como reparo ponerse a relatar chuminadas de un día para otro como si tal cosa. Sensu stricto sigo sin nada que contar, como no les interese terriblemente lo maciza que me voy a poner -aún más si cabe- en las clases de pilates que voy a retomar por enésima vez en los dos últimos años. O las excursiones tan chulas que llevo haciendo desde hace poco tiempo, como esta y esta otra, que contribuirán a buen seguro a ese transplante doble de rótula y menisco que preveo en breve y que me elevará a las enciclopedias médicas por ser la ciudadana menor de cuarenta años que más gasto le supone a la Seguridá Sosiá. Deberían ver lo bien que me caigo de culo en los caminos embarrados de 45º de pendiente y los encantadores grititos que profiero: eso es arte y no el de cúchares. Digo.

Por eso, y mientras pergeño algún que otro contenido mínimamente comestible, paso a deleitarles con la última performance de aquella que nunca defrauda, aquella que es un espectáculo en sí pispa: mi señora madre (en adelante MSM).

Cuándo: víspera de Reyes, hora punta de la mañana
Dónde: oficina de un afamado banco, en su mismo barrio
Cómo estaba la plaza: abarrotá

MSM teclea algo en el cajero automático de la entrada, espera, se sube bien las gafas de ver de cerca, espera, vuelve a teclear, espera, se inquieta, se seca la frente perlada y, finalmente, recoge la tarjeta y entra en la oficina bancaria.

Se masca la tragedia.

Saltándose las más elementales normas de convivencia social, y trayéndole como le trae al pairo que veinte cabezas se giren al unísono para observarla, MSM levanta la voz desde la mismísima puerta y, dirigiéndose al muchacho de la ventanilla, declara:

-Oye, guapín, una pregunta...¿qué le pasa a este cajero que me pide que le diga EL PI? ¡Pero si yo no tengo ningún PI, a mí siempre me pedía el número secreto!

Sobrecogedor. Creo que voy a empezar a salir de incógnito cuando la acompañe a algún sitio, esto es una ciudad de provincias y yo aún tengo una reputación.

10 comentarios:

Capazorros dijo...

No me extraña, mi MSM una vez entro al banco a decir que el cajero se le había tragado la tarjeta y resultó que la había metido por la ranura del buzón de banco.
Bien hallada.

Marisabidilla dijo...

Jajajaja!! Efectivamente nunca defrauda. MSM es lo más!.

A ver cuando se viene de excursión a Pucela city, Reina.

cuandomequieras dijo...

jajajaja te acabo de descubrir, Reina de la miel, y, así, de repente, me está gustando tu blog, me lo estoy pasando bien. Igual me quedo... vale?

Jose de Mingo dijo...

En la vida hay muchas MSM; así que no te preocupes y llévalo con resignación.

No se qué tal te habrá ido por la ruta de Moal -lo digo por lo de las pendientes-, pero a mi me ha encantado que la hayas reflejado en tu blog.

Saludos

Neo dijo...

Necesitamos pruebas de esas caídas de culo =)
Lo de parar o empezar es cuestión de inercia (Newton sabía de eso)
bsos

La reina de la miel dijo...

Capazorros,es un consuelo saber que hay MSM más empanadas que la mía, con lo que yo sufro, snif. Bienvenido.

Mari, nada como tu sección Family fever, dónde va a parar xD. No me hables de Pucela en unos días, que ayer nos metieron dos goles, grr.

Cuandomequieras, alguien con un Sphynx de foto se puede quedar cuanto quiera: hablas con una gatófila compulsiva.

Jose de Mingo: ¡pero si antes de ir a Cangas me repasé su blog de pe a pa y ahí decidí hacer la ruta del Bosque de Moal, no le digo más! Me ha encantado la contra-visita, jaja. Y como soy muy obtusa en estos temas, dígame...¿cómo se sabe quién lo enlaza a uno?

Neo, está claro que lo tuyo es pura física, pero qué cosas me dices, por Dior bendito...
Tendrás que conformarte con mi palabra, me temo, jeje.

Evamar dijo...

Que alegría tenerte de vuelta por aquí, feliz año nuevo! Definitivamente tus posts nunca defraudan jeje. Qué buena MSM con lo del PI :)

Besitos!

Jose de Mingo dijo...

Aunque un poco tarde -me permito tutearte-, voy a responder a tu pregunta sobre el enlace. Ha sido pura casualidad. Mirando la lista de los sitios que visitan mi blog encontré el tuyo, y al entrar en él ¡sorpresa!, descubro que entre los lugares que visitas aparece la ruta del bosque de Moal.

Saludos de nuevo.

pilar mandl dijo...

ja, ja, ja... muy bueno.
¡Bienvenida :-)

Mara Jade Garland dijo...

Los que nos caemos por pendientes <45º somos los mejores. Y punto.
No hay pedrusco que se me resista ni posibilidad alguna de evitar las hostiejas, pero ¿y la alegría que damos al mundo? ¿eh? Que esas sonrisas que provocamos no tienen precio!
¡Viva el Betadine!