miércoles, 11 de febrero de 2009

"Perdona, ¿dónde tienes la cebolleta?"

De la serie "Diez cosas que nunca debes decirle a un frutero en edad de merecer"

Jo.

viernes, 6 de febrero de 2009

Cosas grimosas

No lo puedo evitar: amo los listados. Enumeraciones de prendas ochenthorteras (¡palabro!), catálogos de recuerdos para olvidar (™ Marisabidilla), rankings de bandas musicales tan legendarias como penosas…El caso es que agrupar elementos unidos por un hilo conductor me transmite la confortable sensación de que efectivamente el Mundo y sus cosas tienen un orden interno y, en el colmo del control, yo puedo aprehenderlo. Qué les voy a contar, la ilusión de cualquier neurótico. De acuerdo con esta tónica compulsivo-catalogadora, y encima ello agravado por mi avanzada edad –que me hace muchíiiisimo más susceptible-, me he dado cuenta de la cantidad de detalles grimosos masculinos que en una situación extrema de carestía de hombres me harían replantearme mi condición de heterosexual entusiasta. El top five de mis grimas particulares se lo dedico a los maromos que:

-Se enjoyan. La combinación contra natura vello corporal + metales nobles me altera el sistema nervioso hasta niveles peligrosos, no sé si más por lo asqueroso o por lo ridículo. Llevar una esclavita de oro con tu nombre cuando tienes 6 meses de edad y una adorable muñeca rechoncha y sonrosada tiene su aquel, pero entra directamente en el delito penal cuando tienes 38 años y los brazos de Paquirrín. La mención especial va para los sellos con las iniciales entrelazadas o con el escudo de armas familiar en el dedo anular, generalmente también peludo. Desde aquí lo proclamo: ¡amputación de anulares con sellos ya!

-Hablan como cotorras. No es leyenda urbana, haberlos haylos. Sin falta de que sean muditos, digamos que encuentro un encanto nerudiano a los hombres cuando callan, no porque estén como ausentes, sino simplemente porque no son un coñazo.

-Escupen. Punto.

-Son unos relamidos. Como por ejemplo aquel gañán de mi juventud que se refería al noble arte del fornicio como "hacer el amor". La mofeta de la Warner era una ordinaria a su lado. Agg.

-Usan atuendos ignominiosos con la excusa estival. A no ser que seas este pavo, queda terminantemente prohibido enseñar las patorras peludas en público. Si acompañas las infectas bermudas con zapatos náuticos mereces además que te deporten a Siberia, a ver si ahí hay huevos para el pantaloncito corto de las gónadas. Me da igual si tienes calor: te abanicas.

¿Algún ascazo particular que necesiten compartir? Este es el momento, no se priven.