viernes, 24 de diciembre de 2010

Cuentecillo antes de Navidad

Quiero que te imagines que vives en un planeta donde todas las personas padecen
una enfermedad en la piel. Durante dos mil o tres mil años, la gente de este planeta ha
sufrido la misma enfermedad: todo su cuerpo está cubierto de heridas infectadas, que
cuando se tocan, duelen de verdad. Evidentemente, la gente cree que esta es la
fisiología normal de la piel. Incluso los libros de medicina describen dicha enfermedad
como el estado normal. Al nacer la piel está sana, pero a los tres o cuatro años de edad,
empiezan a aparecer las primeras heridas y en la adolescencia, cubren todo el cuerpo.
¿Puedes imaginarte cómo se tratan esas personas? Para relacionarse entre sí tienen
que proteger sus heridas. Casi nunca se tocan la piel las unas a las otras porque resulta
demasiado doloroso, y si, por accidente, le tocas la piel a alguien, el dolor es tan intenso
que de inmediato se enfada contigo y te toca a ti la tuya, sólo para desquitarse. Aun así,
el instinto del amor es tan fuerte que en ese planeta se paga un precio elevado para
tener relaciones con otras personas.

Bueno, imagínate que un día ocurre un milagro. Te despiertas y tu piel está
completamente curada. Ya no tienes ninguna herida y no te duele cuando te tocan. Al
tocar una piel sana se siente algo maravilloso porque la piel está hecha para la
percepción. ¿Puedes imaginarte a ti mismo con una piel sana en un mundo en el que
todas las personas tienen una enfermedad en la piel? No puedes tocar a los demás
porque les duele y nadie te toca a ti porque piensan que te dolerá.
Si eres capaz de imaginarte esto, podrás comprender que si alguien de otro planeta
viniera a visitarnos tendría una experiencia similar con los seres humanos. Pero no es
nuestra piel la que está llena de heridas. Lo que el visitante descubriría es que la mente
humana padece una enfermedad que se llama miedo. Al igual que la piel infectada de
los habitantes de ese planeta imaginario, nuestro cuerpo emocional está lleno de
heridas, de heridas infectadas por el veneno emocional. La enfermedad del miedo se
manifiesta a través del enfado, del odio, de la tristeza, de la envidia y de la hipocresía, y
el resultado de esta enfermedad son todas las emociones que provocan el sufrimiento
del ser humano.

Todos los seres humanos padecen la misma enfermedad mental. Hasta podríamos
decir que este mundo es un hospital mental. Sin embargo, esta enfermedad mental ha
estado en el mundo desde hace miles de años. Los libros de medicina, psiquiatría y
psicología la describen como un estado normal. La consideran normal, pero yo te digo
que no lo es.

(Miguel Ruiz, en La maestría del amor)

Ni qué decir tiene que os deseo a todos unas muy felices SIESTAS...

domingo, 5 de diciembre de 2010

Ingeniería social salvaje

"Si esto fuera una película, habría un final feliz sacado de la manga. Pero no lo va a haber. El final va a ser el mismo que el de la crisis de los controladores de Reagan: despidos masivos, vidas destrozadas, y privatización al canto. La opinión pública, borrega y estúpida como siempre, se olvidará del asunto, aliviada porque nadie le va a volver a joder las vacaciones. Los medios de comunicación, comprados y domesticados como Dios manda, mirarán para otro lado. Dentro de cinco o seis años, cuando el asunto llegue al Constitucional -y llegará- se demostrará que los decretos de ayer eran ilegales, pero para entonces ya dará igual.

Y sólo será dentro de un par de décadas cuando la gente comprenda lo que está pasando aquí: que el Gobierno de Zapatero ha decidido tunear las leyes, despreciar los derechos laborales, y hundir la vida de 2.000 trabajadores cualificados, con dos objetivos: primero, legitimar ante la opinión pública la privatización de AENA y el desmantelamiento salvaje de un colectivo que no ha querido pasar por el aro; y segundo, no reconocer que llevan años con una estrategia equivocada, cruel y, por cierto, carísima".

El resto del artículo, brillante y absolutamente necesario, en este otro blog


...y mientras todo esto sucede, todos a una...¡¡¡BEEEEEE!!!


martes, 16 de noviembre de 2010

Pa que luego digan de las rubias...

"He pasado demasiado tiempo dedicándome al amor, a buscarlo, a encontrarlo, a entenderlo...Ahora he dejado de creer en los finales felices y he empezado a apostar por los días felices"

Drew Barrymore, que parecía tontita cuando la compramos...

lunes, 1 de noviembre de 2010

Cosas que hacer en Murcia cuando estás más viva que nunca


- Darte cuenta de que trazarse un plan y llevarlo a cabo con minuciosidad -enlaces suicidas de tren incluidos- resulta ser un excelente refuerzo para el autoconcepto personal. Si quieres hacer algo, déjate de monsergas y hazlo.

-Alucinar con la increíble catedral de fachada barroca, una mole inmediatamente izada al podio de mis favoritas, junto con Colonia y Santiago de Compostela. La Capilla de los Vélez que alberga en su interior es algo sublime.

- Experimentar en mis carnes que tratar de aprender una nueva habilidad física es un gran ejercicio de humildad: el cuerpo es un perfecto desconocido que va por libre, desobedece en los momentos más críticos y te deja en evidencia y con los mocos colgando (literalmente).

-Reflexionar sobre la imagen que de las mujeres en general tienen algunos señores, como el taxista que, al ser preguntado por los lugares de mayor interés de la ciudad para ser visitados en una sola tarde, me indicó con toda la buena intención del mundo la Gran Vía, "que ahí tiene usté todas las tiendas de ropa y el Corte Inglé". Como para ponerme a disertarle del Museo Salzillo, vamos.

- Aprender que luchar contra los elementos indomeñables es la forma más segura de cagarla, ya sean elementos humanos recalcitrantes o chorrazos verticales de aire a 250 km/h. En estos casos lo más práctico es fluir y dejarse llevar, o como diría el otro, be air, my friend.

A colación de esto último, lo que les muestro seguidamente es a esta que les escribe de incógnito entre un puñado de súbditos practicando su más reciente capricho. Me reconocerán fácilmente por mi grácil (ejem) postura aerodinámica dominando el gaseoso elemento (cof cof)
.

-¿Y ustedes aquí en Alcantarilla siempre tienen esta brisa tan molesta?


Total, que un 30 de octubre para atesorar en la memoria con recuerdos emocionantes y agradables. Eso sí, la vuelta en tren a mi reino parecía un capítulo de La Hora Chanante: "próxima estación: Calasparra", "próxima estación: Albacete" Sólo faltaba el Gañán como revisor repartiendo tollinas, oigan.



sábado, 23 de octubre de 2010

Simplicidad II

Va a hacer casi un año. En la terrible primera semana del noviembre pasado, alguien llegó de la calle, abrió su bolso y puso un pequeño gadget encima de mi mesa. Me miró a los ojos y me dijo muy seria "Este chisme es igual que tú: sólo funciona con luz. No lo olvides"

Fue el mejor regalo que me han hecho nunca. Gracias por enseñarme lo esencial, compañera.


miércoles, 20 de octubre de 2010

Cada día que amanece el número de tontos crece

"A la hora de abordar un asunto, los materialistas analizan la parte fácil, niegan la parte difícil y se van a casa a tomar el té"
(G.K. Chesterton, en su linea)


Caminando por la calle mayor de mi pueblo con mar, me ha llamado la atención la placa dorada en un portal. Era de un gabinete psicológico, pero eso no era lo llamativo. Lo que me hizo pararme a leer bien lo que estaba leyendo era que debajo del nombre de la consulta en cuestión ponía bien clarito "GESTIÓN DE LA CONDUCTA"

Desconozco qué es lo que frena a los que diseñan los planes (?) de estudio (¡!) universitarios para cambiarle de una vez por todas el nombre a Psicología. Si lo "psico" ha sido ninguneado, eludido y ridiculizado hasta conseguir fingir que no existe y encima ahora también el "logos" ha desaparecido porque el mochuelo que te atiende resulta ser un gestor y no un terapeuta, me pregunto por qué coño no pasan a denominarla "Conductariales" o "Ingeniería comportamental" y se dejan de tanta gilipollez.

Que ya está bien de tonterías, hombre.

sábado, 16 de octubre de 2010

Dinosaurios mentales

Cuando desperté, el páramo en que se había convertido el lado izquierdo de la cama ya no estaba allí...


...es que lo tenía debajo y ya no era un páramo: ahora estaba lleno de mí.

Por fin, coño :-D

martes, 12 de octubre de 2010

Tienen razón

No hay nadie como yo. Me lo regalo, porque me lo merezco, y por si alguna vez se me olvidó.


No hay nadie como tú, Calle 13 y Café Tacuba

lunes, 11 de octubre de 2010

No me apetece...

...poner nada de mi cosecha, sobre todo porque mi estado natural durante lo que llevamos de año es la siembra. Florecerá un campo de flores o un mísero cardo, pero será mío, será el fruto de mi trabajo personal, estará regado con mis lágrimas, abonado con mi estiércol emocional...Todo -TODO- habrá servido para algo. Y tan sólo por esto estoy enormemente agradecida a la Vida y sus magníficos y muchas veces ciegos actores.

No creí que fuera a decir esto, pero sí: gracias :-)

"Hace más de 25 años que soy terapeuta, he tratado a miles de personas y, si puedo hacer una generalización sin temor a contradecirme, ésta radica en que la palabra CAMBIO es la que más miedo despierta. A nadie le gusta, aterroriza a casi todos y la mayoría de las personas -yo incluida- somos capaces de volvernos rebuscadamente creativas con tal de evitarlo. Cabe la posibilidad de que nuestros actos nos hagan desgraciados, pero la idea de reaccionar de otra manera resulta aún peor.

Tanto personal como profesionalmente sólo sé con absoluta certeza lo siguiente: nada modificará nuestras vidas a no ser que cambiemos nuestro comportamiento. No basta con la evaluación. Entender por qué realizamos actos contraproducentes no impide que los repitamos. Machacar al otro y suplicarle que cambie no da resultado: tenemos que actuar. Hemos de dar el primer paso por un nuevo camino"

La inconmensurable, sobresaliente y cojonuda psicóloga norteamericana Susan Forward


jueves, 7 de octubre de 2010

Lo que fuimos, lo que seguimos siendo

La verdad de nuestra infancia está almacenada en nuestro cuerpo.
Alice Miller


"La pérdida del niño interior constituye una de las mayores tragedias del proceso de crecimiento, ya que con ella malgastamos gran parte de la magia y el misterio de la vida, el placer y la intimidad de la relación humana. Casi todos los impulsos destructivos que nos manifestamos los unos a los otros son una muestra de la falta de conexión con nuestra sensibilidad, nuestros temores y nuestra propia magia".

Hal Stone y Sidra Wikelman, psicólogos junguianos


(Añado un día después el texto completo de Alice Miller, creo que la potencia de sus palabras lo merece...)

La verdad de nuestra infancia se halla almacenada en nuestro cuerpo, y aunque consigamos reprimirla, nunca conseguiremos alterarla. Nuestro intelecto puede ser engañado, nuestros sentimientos manipulados, nuestras percepciones confundidas y nuestro cuerpo burlado con medicamentos. Pero algún día el cuerpo pasará su factura, porque es tan incorruptible como un niño que, todavía íntegro de espíritu, no acepta excusas ni acomodos, y no dejará de atormentarnos hasta que miremos cara a cara la verdad.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Simplicidad

Punta Arabí (Santa Eulalia del Río, Ibiza), 21 de septiembre de 2010

Gritar a pleno pulmón en un sitio solitario, alto y amplio. Por fin he cumplido uno de mis viejos deseos reprimidos y me siento, puedo decirlo, extrañamente contenta. Sienta extraordinariamente bien escuchar al cuerpo, a las tripas, dejarle expresarse, apagar el botón de encendido de la torre de control. Me siento, puedo decirlo, cojonudamente, y lo mejor es que siento que me lo merezco con creces.

Sigo caminando. Intuyo que hay en este camino un montón de lugares preciosos donde poder gritar a los cuatro vientos y sentirse tan bien...

jueves, 16 de septiembre de 2010

Llegarás

Llegarás y todos estarán allí.
Todos y todas estarán allí.
Y cuando tú llegues
la obra podrá comenzar
porque solo faltabas tú.
Se va a interpretar tu propia historia.
Se va a interpretar tu alejamiento de ti mismo,
tu alejamiento de lo que es igual que tú
y que no reconoces.

Se va a interpretar la rabia, el odio, la locura,
la mentira y los celos.
Se va a interpretar el sexo, la pasión, los suspiros,
las embriagueces, las derrotas y la fatiga.
Se va a interpretar toda la obra
y tú podrás vociferar o no decir nada,
de todos modos se va a interpretar.

Todo se interpretará hasta que tú digas:
"¡Esto no es más que teatro!",
pero está previsto en la obra
y no podrás salir.

Podrás conmoverte, maravillarte,
inmolarte, humillarte;
todo se interpretará igualmente,
hasta que grites:
"¡Ahora lo comprendo! ¡Yo soy todos esos personajes!";
pero también eso está previsto en la obra
y no podrás salir.

Todo se reanudará y se repetirá
hasta que tu corazón se quiebre,
hasta que tu pequeño Yo se agote
y puedas aceptarlo todo.


Entonces, en silencio, te dirás:
"¡Amo! ¡Al fin, amo!
Saboreo todos esos personajes,
las víctimas igual que los verdugos,
los Salvadores igual que los Perseguidores,
los amo en sí mismos.
Todos pasan a mí,
los veo circular
y me siento libre de convertirme en cada uno de ellos,
o de no convertirme en nada en absoluto".

También esto está previsto en la obra
pero, esta vez, podrás salir del teatro.
Sin embargo, ya no será una necesidad.
Tus ojos serán liberados
y, con la pupila dilatada, ya no sabrás hacer nada más
que contemplar todo lo que eres.

Sí, te lo aseguro,
cuando llegues todos estarán allí.
No los reconocerás,
y sin embargo, no serán sino tú mismo
.

(Guy Corneau)

...quien tenga ojos, que vea.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Siento ser pesada, pero...

Quiero que mi vida sea un concierto de Muse. Ahí siento yo mi luz. Gritando con toda mi alma y dejándome la piel en algo como esto siento eso que llaman algunos "ser feliz".



"¿Cuánto desengaño puedes soportar?
¿Cuántas mentiras te vas a inventar?
¿Cuánto tiempo más hasta que rompas?
Tu mente está a punto de desfallecer"

MK Ultra, The Resistance (2009)

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Guiding light

"Este es el terrible secreto que todos llevamos dentro: nuestra luz, no nuestra Sombra, es lo que más nos asusta. Nuestra luz, es decir, nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestro entusiasmo, nuestro impulso de vida. Le diré una cosa: pienso que no podemos hacer gran cosa para ayudar a los demás. Podemos como mucho intentar despertar su luz. Y la mejor manera de despertar esta luz consiste en vivir nuestra propia luz. Las otras soluciones propuestas desembocan de alguna manera en la negación de la luz del otro".


Guy Corneau es lo mejor que me ha pasado este año. Sin embargo, de no haber perdido algo muy importante para mí, jamás habría llegado hasta Guy Corneau. Azar o necesidad. Sea lo que sea, luz, ¡más luz!


lunes, 30 de agosto de 2010

Sin dolor no hay camino


O cómo un fin de semana de jolgorio, rock y muchas cervezas con limón tiene también su grandísima enseñanza oculta. Las cosas se comprenden cuando deben, no antes, no después, por mucho que nos empeñemos.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Oops, I did it again...


Por segunda vez en un año me he vuelto a quedar total y absolutamente colgada de un tío.
Jo.

(Muchísimas gracias a ese pedazo de instructor que es Gabo y a Willy, el fotógrafo)


Esta vez era catalán. Majísimo, oigan. Como me conozco, y sé que soy débil, presiento que me volverá a pasar. Puede que la próxima vez me cuelgue de un levantino o hasta de un gallego...o puede que me decida de una vez a volar sola. Sí, eso sería genial, definitivamente. Qué gran metáfora de la vida es el paracaidismo, ¿no creen...?

jueves, 12 de agosto de 2010

Un mundo de elefantes en cacharrerías

No sé si es que existen eso que Jung llamaba sincronicidades, y resulta que ciertas cosas o ideas solo aparecen ante uno cuando se está en la longitud de onda adecuada para captarlas -como el escayolado que solo ve piernas rotas por la calle, qué raro, si antes no veía a nadie con muletas...- , pero el caso es que el mensaje que tiene publicado desde ayer una gran amiga en una conocida red social dice lo siguiente:

La cobardía es muy peligrosa para un@ mism@ y para l@s demás. Una cosa es ponerse cada un@ en su sitio y otra, que no tiene nada que ver, es aprovecharse de las circunstancias para no enfrentarse a las consecuencias de unos actos, sin considerar lo que pueda ocurrirles a otras personas.
Hay que tener más huevos pa vivir. Y si no se tienen, por favor: no interactúen. Reclúyanse.

Enormes la últimas líneas, aunque encierren una paradoja básica: para recluirse, para no andar por la Vida dañando indiscriminadamente a terceros, precisamente para eso hace falta una valentía extraordinaria.

Inmensa Noe, gracias por seguir ayudándome en el camino.

sábado, 7 de agosto de 2010

Re-membranza

Matthew Bellamy apenas tendría 20 años cuando compuso esta canción. Showbiz, el negocio del espectáculo. Tan joven y ya sabiendo que esto es un gigantesco espectáculo donde todos somos actores y nos metemos a fondo cada uno en nuestro papel. Tanto, que no vemos que tan solo son eso, personajes, máscaras. Personalidades aprendidas y bien entrenadas. Yo soy así, cada uno es como es, nadie cambia... Hemos olvidado a fuerza de ensayos repetidos que, además de actores en este gran teatro del Mundo, somos otra cosa. Somos, a secas.


Con ustedes, y porque me da la gana otra vez, Muse.



Controlando mis sentimientos durante demasiado tiempo

Forzando nuestra alma más oscura a revelarse

Empujándonos a la autodestruccción.

Como decía la voz en off del protagonista de American Beauty al final, maravilloso monólogo, "no tienen ni la menor idea de lo que les hablo, estoy seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán..."

miércoles, 4 de agosto de 2010

Ellos, siempre ellos

Me apasionan, me emocionan. Desde que llegaron a mí, siempre han sabido decirme cosas con sentido. Ellos.


MIRA A LAS ESTRELLAS
DEJA QUE LA ESPERANZA ARDA EN TUS OJOS
Y AMAREMOS Y ODIAREMOS Y MORIREMOS
TODO EN VANO, TODO EN VANO
(Muse, Stockholm syndrome, 2003)

martes, 20 de julio de 2010

Una vida con sentido, el sentido de la vida

Cuando abrí el libro y leí su primera página sentí que me iba a consolar mucho su lectura.Empezaba así y yo ya sabía de qué me hablaba:

Revoloteo de palo en palo

en una jaula cada vez más pequeña

cuya puerta está abierta, abierta de par en par.

Gyula Illyes

Poeta húngaro, 1902-1983


Thomas d'Ansembourg es un autor belga especializado en desarrollo personal y más concretamente en lo que Marshall Rosenberg acuñó como Comunicación no violenta, algo así como la panacea de la comunicación eficiente y honesta entre personas que realmente quieren entenderse. En este libro recién terminado y subrayado hasta la extenuación, Deje de ser amable, ¡sea auténtico!, propina bofetones del siguiente calibre:

"Así se desencadena la mecánica de la violencia en torno a la falta de comunicación:

Yo no te digo lo que verdaderamente vivo; tú no te pones a la escucha de lo que verdaderamente siento. Yo protesto; tú te asustas. Yo me rebelo; tú controlas. Yo me rebelo aún más; tú refuerzas el control. Yo exploto; tú reprimes...Oye, ¿no estás cansado de este juego perfectamente regulado desde hace siglos? ¿Y si nos escuchásemos?"


D'Ansembourg remata con algo, para mí, especialmente significativo: "¿Es necesario estar encolerizado, tener el pretexto de la ira, para lograr decir la verdad? ¿Por qué es tan difícil decirse la verdad con dulzura y benevolencia? ¿Somos tan minusválidos de la expresión que precisamos la energía de la ira para lograr decir lo que está en ebullición en nosotros?"

El epílogo de esta obra es uno de los más bonitos y conmovedores textos que he tenido oportunidad de leer últimamente:

"La violencia no es la expresión de nuestra naturaleza. Es la expresión de la frustración de nuestra naturaleza. Esta es mi hipótesis de trabajo. La violencia sirve para expresar nuestras necesidades cuando no son reconocidas o satisfechas [...] Cada vez creo menos en la maldad de las personas y cada vez creo más en el poder de la amargura de la gente que no se ha ocupado (o no ha tenido oportunidad de ocuparse) de su sufrimiento. Si pudiéramos expresar nuestras amarguras o nuestros temores, incluso los más secretos, los más tabúes, compartir o trabajar nuestras frustraciones, incluso las más inconfesadas, ¿no cabe pensar que podríamos coexistir con fuerza y fantasía sin agredirnos?"

Queda mucho por hacer. En realidad, queda todo por hacer: aunque la puerta de mi jaula esté abierta, yo apenas he empezado a vislumbrar que hay barrotes.

domingo, 27 de junio de 2010

Todo, todo, todo está en los libros

En La Casa del Libro me dan tratamiento regio cada vez que entro. Y desde hace ocho meses entro mucho. Me extienden la alfombra roja, tiran pétalos a mi paso, ¿ha dormido Su Majestad bien esta noche?, y esas cosas. Lo normal, vaya, en alguien que lleva desde el año pasado dejándoles la mitad del sueldo en libros de autoayuda para conseguir echar algo de luz en el puñetero embrollo en el que vive.

Generalmente estos libros prometen más de lo que luego son capaces de dar. Se ve que también hay libros-olmo disfrazados de libro-peral -qué cosas-, pero quien la sigue la consigue, y a base de perseverancia, la recompensa suele aparecer. Claro que una nunca se espera encontrar lo suyo descrito con tanta exactitud en un libro que al parecer lleva por ahí circulando desde hace 25 años, con lo única que me creía yo en mi sufrimiento, vaya, como siempre tan egocéntrica...


"Tal y como indica cada historia presentada en este libro, las mujeres que aman demasiado provienen de familias en las cuales estuvieron sobrecargadas con responsabilidades inapropiadas [...] o se vieron sujetas a un caos peligroso, de modo que desarrollaron una abrumadora necesidad de controlar a quienes las rodeaban y a las situaciones en que se encontraban.
[...] Es inevitable que ella se involucre con un hombre que es irresponsable en por lo menos algunas áreas importantes de su vida [...], allí comienza la lucha de esa mujer por tratar de cambiarlo mediante el poder y la persuasión de su amor. Es en este punto inicial donde se presagia la posterior insania de la relación, cuando ella comience a negar la realidad de la misma [...] El sueño que ella tiene sobre cómo podrían ser las cosas y sus esfuerzos para lograr esa meta distorsionan su percepción de cómo son las cosas. Ignora o disipa racionalmente cada decepción, fracaso y traición en la relación.

[...] Al mismo tiempo que ese hombre la decepciona y le falla, ella se vuelve más dependiente de él en lo emocional. Esto se debe a que ella ya se ha concentrado totalmente en él, en sus problemas, en su bienestar y, lo que quizá sea más importante, en sus sentimientos hacia ella. Mientras sigue tratando de cambiarle, él absorbe la mayor parte de sus energías. Muy pronto ese hombre se convierte en la fuente de todas las cosas buenas en su vida. Si el hecho de estar con él no la hace sentir bien, trata de arreglarlo a él o a sí misma para que sí lo haga. Está demasiado ocupada tratando de que la relación funcione. Está segura de que si puede hacerlo feliz él la tratará mejor, y entonces ella también será feliz. Cada vez que él se enfada, ella interpreta esa reacción como su propio fracaso y se siente culpable, por no haber sido capaz de aliviar la infelicidad de él, por no haber podido rectificar las insuficiencias de su hombre [...]
En su desesperación, comienza a tener una intensa necesidad de discutir las cosas con su pareja y se producen largas charlas (si él acepta hablar con ella), pero en general no se tratan los verdaderos problemas.
[...] Las cosas empeoran. Pero como el hombre teme que ella se desaliente y se aparte de él, le dice que está equivocada, que imagina cosas, que la ama y que la situación está mejorando, pero que ella es demasiado negativa para notarlo. Y ella le cree, porque necesita creerle. Acepta esa opinión de que ella está exagerando los problemas y se aleja aún más de la realidad.
[...]Todos los sentimientos de ella son generados por el comportamiento de él [...] Incapaz de aceptar que él es como es y que sus problemas son de él, no de ella, experimenta una profunda sensación de haber fracasado en todos sus enérgicos intentos de cambiarlo [...] Siente que es la única que trata de que la relación funcione. Su sentimiento de culpa aumenta mientras se pregunta de dónde viene esa furia en ella y por qué no puede ser suficientemente digna de ser amada para que él quiera cambiar por ella, por los dos.
Intercambian promesas. Ella no lo fastidiará si él no [insértese cualquier conducta de él]. Ninguno de los dos es capaz de cumplir con el trato, y ella percibe vagamente que está perdiendo el control, no solo sobre él sino también sobre sí misma. Su respeto por sí misma decae en forma vertiginosa.
A esta altura, ella ya está tan consumida por esa amarga batalla que no le quedan fuerzas ni energía para otra cosa [...] Su relación ha pasado a ser su mundo entero"
(Extracto de "Las mujeres que aman demasiado", de Robin Norwood)


Conócete a ti mismo. Pero conócete para cambiar lo que impide tu bienestar, para eliminar pautas inconscientes repetidas, para dejar de una puta vez de autoboicotearte. Estoy acojonada con el camino que me queda por delante.

martes, 15 de junio de 2010

Cuando el zapato aprieta (Metáfora, claro)

Un día sales a mirar zapatos. Has visto unos días antes en un escaparate unos que te han gustado mucho, y ahora vas a probártelos a ver qué tal. Te apetece horrores volver a casa ese día con zapatos nuevos, hace mucho tiempo que no estrenas unos que te gusten de verdad.

Te acercas a la tienda. Ya de lejos escudriñas el expositor esperando verlos, no vaya a ser que ya se los haya llevado alguien. Pero no, por fin los ves: son preciosos, los más bonitos de entre todos sus competidores. No te lo piensas y entras de cabeza, se los señalas a la dependienta, pides tu número y esperas.

La chica vuelve con ellos, te los alcanza. Ahora que los ves de cerca te parecen aún más bonitos. Todo en ellos es perfecto, justo lo que andabas buscando, tu zapato ideal: la puntera no muy afilada, el tacón justo para no trastabillar, la piel -ah, la piel...- fina y bien terminada...

Te los pruebas. Inmediatamente te sientes más alta, más guapa, mejor. Te levantas y das unos pasos hasta un espejo: te afinan el tobillo, son elegantes...Hasta te sientes mejor con ellos puestos, más segura de ti misma incluso.

Das otro pequeño paseo por el local mirándote en todos los espejos a tu paso mientras la vendedora comenta lo bien que te quedan. Tú estás de acuerdo porque son -¿lo he dicho ya?- absolutamente preciosos y estás a punto de llevártelos, sin probarte ningún otro par, sin darte una vuelta por otras zapaterías, ¿para qué, si estos son lo más bonito que has visto nunca?

Aunque ya antes de entrar en la tienda tenías la intención de comprarlos, sigues no obstante dando vueltecitas de aquí para allá para seguir convenciéndote de que tu elección es la mejor. Se pisa muy bien con ellos, ya lo creo, no resbalan, el color va bien con todo...

Sin embargo hay algo que...Por favor, ¿puedes traerme un número más? Me aprietan un poco


No hay un número más, es una pena. Sólo quedan este par y el del escaparate, que es aún menor, lo siente, este modelo gustó mucho, se vendió muy bien.


Vaya.


(Así que al final no tenías un gusto tan exquisito)


La noticia te descoloca un poco. No contabas con esa eventualidad. Te da un poco de rabia porque ya te habías hecho la expectativa de que te los ibas a llevar. Te gustan tanto que dudas. A pesar de que te quedan pequeños, y ahora que estás de pie desde hace 5 minutos con ellos ya puedes notar claramente que te van a hacer daño, a pesar de eso, digo, dudas.


La chica nota tu debate interno. Te sugiere darlos un poco de sí en la horma. Hace maravillas, añade. Tú te ilusionas otra vez con la perspectiva. Claro, forzándolos un pelín se ajustarán a ti, esto es porque están nuevos, es normal. Te los quitas y puedes ver que ya hay pequeñas rojeces en algunas partes del pie. No pasa nada. Por supuesto te los llevas: se arreglará y serán los mejores zapatos de tu vida.

El resto de la semana los tienes en la horma. Los recoges impaciente para estrenarlos por todo lo alto el fin de semana. Al principio la sensación es claramente distinta, desde luego han dado de sí, pero cuando vuelves a casa esa noche tienes los pies doloridos, con alguna rozadura seria. No lo entiendes, si ya te quedaban bien, ¿cómo es posible que te vuelvan a hacer daño?

En las siguientes semanas visitas un par de veces más al zapatero. Accede a ponerlos en la horma de nuevo, pero desde su experiencia profesional te dice que corres el riesgo de que se rompan. Son así, y así hay que gastarlos, te dice, pero tú te resistes a rendirte a la evidencia.


Que esos zapatos no son para ti. Aunque te gusten muchísimo, no son de tu número. Te hacen daño.


La historia, no obstante, sigue unos meses más. Ante el temor a que la piel se resquebraje por la horma repetida, optas por usarlos igual y ponerte vendas en las heridas. Muchas veces incluso, previendo ya dónde te van a rozar, te pones la venda antes de la herida. Usar esos zapatos es un gozo estético y un tormento de dolor al mismo tiempo, pero tú no cejas en tu empeño, en tu ilusión de que algún día, a base de usarlos, dejarán de destrozarte, se amoldarán a ti y caminar con ellos será lo más confortable de tu vida...

Naturalmente no es así, no fue así. Si un zapato aprieta, no es tu zapato, da igual todo lo demás.

Recuérdalo para la próxima vez que te pruebes calzado...por cierto, ¿cuándo vamos de tiendas?

miércoles, 9 de junio de 2010

Breve tratado sobre la culpa. Y un cumpleaños.

En el idioma tibetano no existe ninguna palabra que pueda traducirse fielmente como "culpa". Este hecho sigue maravillándome igual que el día que lo descubrí. Mi esquema mental del mundo no podía asimilar que alguien no se sintiera culpable nunca, por nada, por nadie, seguramente porque yo me he visto atrapada en ese corsé muchas, demasiadas veces en mi vida.
Resulta que en el universo conceptual tibetano lo que sí existe es la ignorancia. Cuando algo sale mal, cuando alguien resulta perjudicado, cuando se comete un error lo que hay es desconocimiento: no se supo hacer algo mejor, se ignoraba el modo óptimo de actuar, no obraba la mala fe ni el deseo explícito de dañar o malograr, sino que faltaban herramientas para mejorar el resultado final. No hay culpa, pues: lo que pasa es que nos falta información.

La culpa tal y como la vivimos los occidentales es un concepto tremendamente egocéntrico. Asumimos la responsabilidad de las decisiones que toman los demás dando por hecho que tenemos todas las piezas del puzzle, creyendo firmemente que si nosotros no hubiéramos dicho, no hubiéramos hecho, dios mío, ¿qué he hecho? los demás, mansos, no habrían hecho, no habrían dicho. Como si ellos no fueran autónomos, como si sólo fueran espejos de nuestro comportamiento.

Como si no tuvieran ya una decisión tomada, hiciéramos nosotros lo que hiciéramos y suplicáramos lo indecible.

Lo que ocurre es que la información que nos faltaba tarde o temprano se desvela, generalmente por vericuetos inesperados. Y de repente nos sentimos idiotas -literalmente idiotas: centrados en nosotros mismos- por haber permitido que nuestra mente rellenara los huecos de la historia con datos y suposiciones de cosecha propia, y encima nunca a favor nuestro.

Entonces lo que fue pena mientras duró la ignorancia se torna indignación, y se echan de menos algunos valores que se daban ingenuamente por sentado: honestidad, valentía...cojones. Cojones para decir sin anestesia, a los ojos y de frente la verdad de la historia. Una verdad que habría servido para evitar meses de remordimientos, de espirales enloquecedoras de preguntas sin respuestas, de esperanzas inútiles que abrazaba, claro está, solamente la parte a la que le faltaba la información. Esa información.

Hay que ser ciertamente muy cobarde para permitir que alguien se hunda en la culpa más insoportable a sabiendas de que tan sólo con haber dado a tiempo esa pieza fundamental de información que le faltaba hubieran cesado la incertidumbre y el dolor. Una palabra tuya, como la canción, y habría amainado el tormento. Hace falta ser un mierda para hacer daño de esa manera a alguien que, al menos superficial y fugazmente, formó parte de tu vida.

"El saber os hará libres", sí. Duele la hostia encontrarse de frente con la información que nos faltaba, pulcramente enlutada, pero hay que ver cómo libera. Ah, pero entonces...¡joder, era por eso! De repente una losa de mil kilos sobre el pecho queda suspendida en el aire, todavía sobre nosotros, pero no aplastándonos. De un momento para otro te das cuenta de que llevas un tiempo que parece eterno sintiendo que has sido cruel e injusta con alguien, que has arruinado sin remedio lo mejor que tenías, sin ni siquiera contemplar la posibilidad de que la otra persona estaba siendo a su vez deshonesta contigo...

En fin. Desde la paz -o al menos, la ausencia de desesperación- que confiere el conocimiento, solo me queda una cosa por decir: si de algo he sido responsable, fue de pedirle peras a un olmo.

El cumpleaños es el mío. Hoy cumplo 38 preciosos años. Me autoregalaré un libro ilustrado de árboles frutales para no volver a confundir especies.

Ah, ¿alguien me ha echado de menos? :-)


miércoles, 27 de enero de 2010

No me extraña que quisieras tanto a Mario

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti