lunes, 1 de noviembre de 2010

Cosas que hacer en Murcia cuando estás más viva que nunca


- Darte cuenta de que trazarse un plan y llevarlo a cabo con minuciosidad -enlaces suicidas de tren incluidos- resulta ser un excelente refuerzo para el autoconcepto personal. Si quieres hacer algo, déjate de monsergas y hazlo.

-Alucinar con la increíble catedral de fachada barroca, una mole inmediatamente izada al podio de mis favoritas, junto con Colonia y Santiago de Compostela. La Capilla de los Vélez que alberga en su interior es algo sublime.

- Experimentar en mis carnes que tratar de aprender una nueva habilidad física es un gran ejercicio de humildad: el cuerpo es un perfecto desconocido que va por libre, desobedece en los momentos más críticos y te deja en evidencia y con los mocos colgando (literalmente).

-Reflexionar sobre la imagen que de las mujeres en general tienen algunos señores, como el taxista que, al ser preguntado por los lugares de mayor interés de la ciudad para ser visitados en una sola tarde, me indicó con toda la buena intención del mundo la Gran Vía, "que ahí tiene usté todas las tiendas de ropa y el Corte Inglé". Como para ponerme a disertarle del Museo Salzillo, vamos.

- Aprender que luchar contra los elementos indomeñables es la forma más segura de cagarla, ya sean elementos humanos recalcitrantes o chorrazos verticales de aire a 250 km/h. En estos casos lo más práctico es fluir y dejarse llevar, o como diría el otro, be air, my friend.

A colación de esto último, lo que les muestro seguidamente es a esta que les escribe de incógnito entre un puñado de súbditos practicando su más reciente capricho. Me reconocerán fácilmente por mi grácil (ejem) postura aerodinámica dominando el gaseoso elemento (cof cof)
.

-¿Y ustedes aquí en Alcantarilla siempre tienen esta brisa tan molesta?


Total, que un 30 de octubre para atesorar en la memoria con recuerdos emocionantes y agradables. Eso sí, la vuelta en tren a mi reino parecía un capítulo de La Hora Chanante: "próxima estación: Calasparra", "próxima estación: Albacete" Sólo faltaba el Gañán como revisor repartiendo tollinas, oigan.



16 comentarios:

guille dijo...

¿Fuiste hasta Madrid solo para volar?

¿O tenias otros planes añadidos?

Yo suelo hacer escapadas, pero vuelo por mi cuenta.

...cuando me dejan,

...que suele ser pocas veces.

...creo recordar, fue hace tanto tiempo.

La reina de la miel dijo...

¿Madrid? ¿Dónde pone Madrid? Para volar voy donde haga falta, ojalá pudiera ir más a menudo :-)

guille dijo...

¿Madrid? ¿He dicho Madrid?

Cielos, menos mal que leí el titulo cinco veces.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Cáspita... Y entre tanta actividad ¿no figura nada para comer y/o beber?

(Va a tener razón el asqueroso de Arzalluz: los vascos somos otro animalico)

Saludos afectuosos

La reina de la miel dijo...

Monsieur, nada de gastronomía. A pan y agua para conseguir volar como una pluma ;-P

Gaearon dijo...

Hablo (ergo, no soy mudito :D)
¿Has bajado desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo para darte un vuelo? Para la próxima bájate a las Rías Baixas para darte una mariscada, mujer. :D
Si vuelo yo hasta el Cantábrico te doy un toque :D
Besosss

PD: tenías que haber ido a Murcia antes, digamos en Semana Santa. Que andaba el menda por allí en esas fechas. :D

La reina de la miel dijo...

La Semana Santa ahí tiene que ser espectacular, después de ver el Salzillo aún me pregunto cómo se puede sacar eso de un trozo de madera...
No me digas dos veces lo de la mariscada, que todavía me quedan días libres en el trabajo, jeje ;-)

Capazorros dijo...

Ya que estabas en Alcantarilla podías haber visitado La Ñora y el Rincón de Beniscornia (huerta , huerta), ¡hombre po dios!.
Y en Murcia capital es de visita obligada el casino, cerquita de la catedral.
¿Y en esa maquina infernal dejan montar a las zagalas?

La reina de la miel dijo...

Huy, el Casino, lo visité también, qué hermosura...
A la huerta no me llevaron, no, y eso que encontré a algunos murcianos especialmente pastelosos xd
Pagando -y cobran bien los jodíos- ahí monta hasta la Duquesa de Alba, apreciado Capazorros.

Mara Jade Garland dijo...

Ottia, qué casualidad. Mientras usted hacía piruetas voladoras para asombro de los huertanicos, servidora soportaba la lluvia disfrazada de material Quechua muy cerquita de allí, en el nacimiento del río Mundo y, sobre todo, visitando las localizaciones del rodaje de "Amanece que no es poco" en Molinicos y Ayna.
Yo sí estuve entre los bancales aunque no broté de ninguno, jejeje.

La reina de la miel dijo...

Qué gran ocasión, pues, para decirle que los demás somos contingentes, pero usted... usted es necesaria, seña Mara.

Gacela dijo...

Yo estuve en Murcia hace unos anyos, poniendo cara, voz y sonrisas a un grupo de gente a la que hasta entonces sólo había leído tras la pantalla. Fue, digo, hace bastante tiempo ya, y lo sigo manteniendo dentro del cajón de los buenos momentos. Pero surrealista fue un rato también... y llegamos a la conclusión de que Murcia -qué hermosa eres, que diría el programa de Telecinco- es inacabable. O la otra posibilidad, que nuestro guía murciano andara en círculos!

Le hice foto también a unos grafitis (y megadibujos en las paredes) más que chulos. A ver si recupero alguno...

La reina de la miel dijo...

¿Quedada murciana, Gacela? Habría estado bien, pero lo mío fue escapada express y solitaria de 48 horas. Hay quien hace locuras por amor: yo las hago por la adrenalina :-p

Gelu dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gelu dijo...

Veo que la escapadina a Alcantarilla fue completa en casi todo...hartazgo de tren (que casi no lo cura ni una buena lectura o una rápida conexión adsl), pero increíble en el tunel...pufff...
Puxa les endorfines!!

jajajaja

La reina de la miel dijo...

Gelu, salí de allí con las endorfinas por las nubes y un pinzamiento en un nervio del brazo que aún me dura. Es una experiencia bestial, con avería y todo la recomiendo :-)