sábado, 31 de diciembre de 2011

Sin miedo a la vida


La verdadera patria es la infancia
Rainer Maria Rilke

 
Esta es la niña que fui, la que soy. Esta era yo cuando aún no temía nada, cuando estar viva consistía únicamente en Ser. Entonces el Mundo estaba ahí para cogerlo y ver de cuántas piezas estaba compuesto, no para mirarlo con recelo. Las personas no herían, es que eran como eran. Yo también era como era, y no sabía qué era la vergüenza ni el dolor. Miento, el dolor sí lo conocía, pero cuando se terminaba se terminaba del todo, y ya. Esta era yo cuando no había nada que temer, nada que esperar, nada que sufrir. Esta era yo sin molde, sin mordazas, sin máscara, en bruto, en formato diosa. Así era yo cuando era Yo.


Esta soy. Esta sigo siendo aunque me haya despistado del camino.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Primera conjugación

Aceptar.
Confiar.
Expresar.

Soltar.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Actriz de método

Una tarde al sol en el puerto, oí una voz.
Alta y clara, me hacía una pregunta:
"¿cuándo fuiste realmente honesta con tus sentimientos?"
La voz era yo misma.


Un día me dí cuenta de que llevo la vida entera creyendo que el personaje que me hice para protegerme es mucho mejor que lo que soy en realidad. Me lo creí totalmente, hasta el fondo del alma. Convencimiento absoluto de que el papel valía más que la intérprete, que tenía más matices, que era más interesante.Que querrían muchomuchomucho al personaje y despreciarían a la persona.

El día en que me dí cuenta de esto fue hoy. Abro las manos y no se cae nada al suelo, porque están vacías. A estas alturas de la película -nunca mejor empleada la expresión- tampoco sé ya si son las manos de la actriz o de su máscara.




miércoles, 9 de noviembre de 2011

Y a mí, ¿quién me analiza?

Gracias a CMQ y AN por recomendármelos en mi petición de canciones alegres. Esta letra ha llegado directa a la torre de control.



Me cortaron las alas,
con esmero y meticulosidad
Y me vistieron con un frac
a analizar, con tesón,
las desgracias de los demás

y a crear la solución
y vendérsela aprisa
Y a mi, ¿quién me analiza?

No más Myolastan,
no más Doxilamina, no más
Hoy empieza mi nueva vida
Voy a cambiar el final, a volver a volar
(It’s your turn)

No más Myolastan,
no más Doxilamina, no más
Hoy empieza mi nueva vida
Voy a cambiar el final, a volver a volar
(Ya no hay nada que me lo impida)

Recibí condolencias,
expresiones de lástima y pesar
Y aún no lo entiendo la verdad
Si al final, un error
Nos trae la felicidad
Y un desliz la ocasión
Para hacer que en la vida
Haya más de una salida

Pueden pensar que si no me arrepiento
Al instante, un gran muro de cemento
Cerrará mi camino a las puertas del paraíso

sábado, 5 de noviembre de 2011

Mon petit Golem

Golem: en el folclore medieval
y la mitología hebrea,
un ser animado fabricado
a partir de materia inanimada



Se comienza por buscar un despertador o un cronómetro, que se pone al alcance de la mano, en una habitación donde se esté solo y en calma, sentándose de la manera más confortable posible. Se pone el cronómetro para que suene a los quince minutos. Se toma la pasta o arcilla y se la amasa hasta formar una bola. Es preferible que la materia, un poco fría al comienzo, resista a la presión de los dedos. Al cabo de alrededor de tres minutos, se cierran los ojos, se instalan bien las nalgas en una silla o en el suelo y se comienza a modelar una figura. Los ojos permanecerán cerrados hasta la finalización del trabajo.

Por la cabeza pasa una multitud de pensamientos. "¿Lo voy a hacer bien? ¿Estaré a la altura?" A la altura de qué, no se sabe. Se debe aprovechar la relativa oscuridad que dan los ojos cerrados para dejar que los dedos, que saben lo que deben hacer, se muevan y modelen a su antojo. En mis grupos he notado con frecuencia que, hacia el final, las personas no pueden dejar de levantar la cabeza para verificar, a través de los párpados, qué aspecto tiene lo que está entre sus manos. Quedan confusos y se ponen a estirar el muñón del modelado para hacer aparecer la pierna o el brazo que faltaban. Por supuesto, más vale tener el coraje de saber lo que se intenta esconder. Más vale mostrarse sin piernas antes que estar tan rígido que se camina como un pájaro mecánico.

Cuando suena el cronómetro se abren los ojos. La emoción es inmediata. Sí, he dicho la emoción. Si se es sincero, no se puede permanecer indiferente ante su criatura. A veces el corazón se encoge, tan pesado parece el sufrimiento para ese minúsculo cuerpo de arcilla. El rostro no tiene rasgos, es una bola o un vago óvalo y, no obstante, no conozco nada más expresivo que esos cuerpos que se modelan cerrando los ojos.

[...] La ternura y la compasión suben a los labios, como si se viera al propio doble de repente sin defensas, descubierto y vulnerable. Es el niño que a veces se ha sido y que ha sido herido y al que ahora querríamos consolar. Uno se da cuenta de que solo se trata de una efigie frágil y provisional, pero no puede dejar de reaccionar así.
Thérèse Bertherat, La guarida del tigre, pp. 113-116




martes, 1 de noviembre de 2011

En crudo

¡Buf, cuánto me echo de menos a mí misma...!

lunes, 31 de octubre de 2011

No la toquéis ya más...

El verde era oscuro, sobrio, con textura de terciopelo. Por detrás no: por detrás las hojas eran una mezcla entre magenta y burdeos, un contraste insólito con el verde en cuestión.

Ese mismo magenta cruzaba cada hoja en forma de venas simétricas y equidistantes, nervaduras intensas en las hojas maduras y apenas trazadas en las tiernas.

Un día la miré con fijeza y decidí que era una lástima que una planta tan bonita creciera de forma tan caótica en la maceta. Había raices aéreas, zonas de tierra vacías y densidad exagerada de tallos saliendo apelotonados en otras. Decidí asimismo intervenir, para mejorarla... por su bien.

Me afané un buen rato en desenraizarla con sumo cuidado, desapegándola del terrón con minuciosidad, empleando la fuerza si era necesario... Mi intención era recolocar todos los tallos a mi gusto, manteniendo un orden en la tierra, dejando un espacio razonable entre ellos, de tal forma que aquella planta tan vistosa diera lo mejor de sí misma, luciera armónica, fuera perfecta...

La Maranta Leuconera duró un día viva tras la operación. Para mi asombro y mi pena, fue muriendo lentamente a lo largo de esa tarde y en la mañana siguiente. Cada hoja razonablemente dispuesta a mi gusto fue razonablemente languideciendo y cerrándose sobre sí misma hasta secarse. Lejos de crecer con renovado ímpetu y mostrar así su gratitud a mi tan bienintencionada acción, aquella planta agonizaba frente a mí y muriéndose me mostraba con voz inaudible toda mi soberbia, todo mi afán de control, toda mi intolerancia a lo que no comprendo, todo mi narcisismo al creerme la responsable de la mejora y la superación ajenas. Todo mi Miedo.

Mientras se secaba, esa planta me enseñaba que lo que yo llamo caos puede ser el único universo posible para otro. Todo esto me mostraba, y es que hay muchos maestros trabajando silenciosamente para el Mundo, tan solo hay que mirarlos con ojos de aprendiz...




viernes, 28 de octubre de 2011

Clic

Algo me acaba de hacer "clic" en algún punto inconcreto, dentro.

Súbitamente, acabo de recordar una frase ya enormemente lejana que alguien me dijo una vez.

Lo que más me gusta de ti es que siempre dices lo que piensas.

Claro. Encaja a la perfección.

Porque lo que menos me gusta de mí misma es que nunca digo lo que siento.

lunes, 24 de octubre de 2011

Pucela, manifiéstate

Segundo llamamiento en menos de un mes. ¿Alguien de Valladolid city en la sala? Necesito haceros una consulta personalizada, ¿me enviáis un mensaje privado...?

jueves, 13 de octubre de 2011

Elemental



-¿Jardinería, tú? ¿Para qué?
-Para aprender a tratar a los capullos, ¿te parece poco?

Uf, va a ser un curso apasionante.

¡Respira!

Ya lo siento por los lectores que me preguntan cuándo pienso escribir algo de mi cosecha -alguno ha habido, gracias-, pero es que no paro de encontrarme tesoros ajenos que merecen ser conocidos. Además, como cantaban aquellos, si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir...




Desde los primeros instantes de nuestra vida retenemos el aliento cuando sentimos miedo o nos hacemos daño. Más tarde, lo retenemos también cuando tratamos de impedirnos el llorar o el gritar[...]Respirar superficialmente, irregularmente, se convierte en nuestro medio más eficaz para dominarnos, para no tener sensaciones. [...] Así, terminamos por "hacer el muerto", como si nuestra mayor preocupación consistiese en sobrevivir hasta que el peligro -vivir- haya pasado. Triste paradoja. Siniestra trampa de la que no tratamos de liberarnos porque no somos conscientes de hallarnos prisioneros.



Thérèse Bertherat, El cuerpo tiene sus razones








Posdata:sigue abierta la convocatoria de canciones alegres del post anterior, para quien quiera contribuir, ¡gracias!

martes, 11 de octubre de 2011

Vamos, alégrame el día

Hago un llamamiento público: necesito que me digáis canciones con mensaje positivo, canciones que luego no puedes dejar de silbar o tararear y que te hacen sentir que la vida tiene más cosas para disfrutar que para sufrir. Canciones, en definitiva, para cambiar el chip de pobrecito de mí. ¿Qué canción os alegra a vosotros el día?

jueves, 22 de septiembre de 2011

Palabras de un cocainómano salido


“Nunca nos encolerizamos por lo que creemos, sino por una causa inconsciente que rechazamos comprender”

Sigmund Freud

martes, 30 de agosto de 2011

Insight

¿Y si lo que tú considerabas hermoso y perfecto de la hostia era para el otro par de ojos algo vulgar y corriente, una maqueta de plastilina más que aplastar con el puño y con la que seguir ensayando?

Piénsalo, reina, piénsalo. No, espera, mejor aún: siéntelo.Pero siéntelo en el coño, date el privilegio.

sábado, 20 de agosto de 2011

Cuaderno Rubio de ejercicios de caligrafía emocional, volumen 1

Al principio no sabes nada. Crees que lo importante es que te quieran. Cuando consigues que alguien te lo diga -te quiero- te sube una emoción por el pecho que te forma una bola esponjosa en la garganta.

Pero eso es porque no sabes nada. Luego con el tiempo y otras cositas caes en la cuenta de que si te quieren o no te quieren no es asunto tuyo en absoluto y que te lo digan o no es pura filfa. Lo que sí te concierne es que te traten bien. O que te respeten, que es lo mismo.

Pero eso viene luego, con el tiempo. Y otras cositas.

jueves, 14 de julio de 2011

El infatigable enemigo interior


¡Si todo fuera tan sencillo! Si en algún lugar existieran personas acechando para perpetrar iniquidades bastaría con separarlos, del resto de nosotros y destruirlos. Pero la línea que divide el bien del mal pasa por el centro mismo del corazón de todo ser humano. ¿Y quien está dispuesto a destruir un solo fragmento de su propio corazón?
ALEXANDER SOLZHENITSYN



Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino.
C. G. JUNG






...pero hacerlo consciente supone achicar nuestra propia mierda con las manos, ¿y a quién le apetece eso, aun sabiendo que las paredes del pozo una vez limpias relucirían más que el sol? Un pozo que hemos ido llenando de oscuridades durante toda la vida, y que deberíamos ocuparnos de vaciar de ahora en adelante. Pero no, no hay huevos para tamaña empresa. De vez en cuando entra un rayo de luz y vislumbramos, y así vamos tirando. Tenemos talmente lo que merecemos, lo que proyectamos, lo que damos. Que nos jodan.

jueves, 7 de julio de 2011

¿Pero de dónde salen estos genios?

No se pueden escribir estas letras al azar. Estos tipos saben con qué están lidiando...¿quizás dentro de sí mismos?





No sabes estar bien
No sabes estar bien
Siempre buscas algo para estar
A punto de morir o a punto de matar

El problema es que no cambiarás

Vivirás así
Apréndelo ya
Vivirás así
Te será más fácil todo

No sabes estar bien
Tú prefieres llorar

El drama es tu especialidad
Te has empeñado en
Que tu felicidad tenga fecha de caducidad

No sabes estar bien
No sabes estar bien
Siempre buscas algo para estar
A punto de morir o a punto de matar
El problema es que no cambiarás
Vivirás así
Apréndelo ya
Vivirás así
Te será más fácil todo

Vivirás así
Apréndelo ya
Vivirás así
Apréndelo ya




martes, 21 de junio de 2011

Tal como éramos

Nunca pudieron, ni jugando, ser dioses para nadie
Teodoro Herranz






Además de observar a los perros, me gusta mucho mirar a los niños. Los pequeños, los de menos de 4 o 5 años. La playa, una vez más, es un lugar privilegiado para ver lo que Somos y compararlo con lo que nos han hecho ser después.

Cuando me fijo en los niños, me centro también en observar a sus madres. A los padres, si los hay, también, pero sobre todo a sus madres, porque las madres son la causa y la raíz de todo. La mano que mece la cuna es la mano que domina el Mundo es una frase global, redonda, esperanzadora y al mismo tiempo aterradora. Porque el niño llega a un Mundo que tiene infinitos caminos y es la madre la que decreta cuál es el adecuado, tanto la madre serena como la desquiciada. Se perpetúan así cadenas de jaulas mentales y emocionales, se crean monstruos donde al principio había –estoy segura- ángeles, se malogran existencias que podían haber sido Vidas.

Las madres que ignoran arrastrar la bola que sus propias madres les ataron al tobillo, creen que eso es lo que han de transmitir a sus hijos. Los niños que crecen bajo la sombra de una figura bicéfala, que tan pronto ofrece su protección como su desequilibrio, asocian desde demasiado temprano el amor con el miedo, crecen con un suelo bajo sus pies que se hunde sin previo aviso, en el momento más insospechado, se hacen funambulistas sin vocación, por pura supervivencia. Y como eso es lo que conocen, eso es lo que ofrecen al Mundo después, en una repetición estéril y lamentable. Esas madres no lo saben, pero el mensaje que han transmitido a conciencia es que quien te ama puede aniquilarte, como yo misma, ¡ataca, huye!.

Me fijo en el niño cuando es puro, cuando alberga todas las posibilidades (¡dios, todas!), y me pregunto cuántos de esos niños serán encerrados en poquísimo tiempo en la cárcel de los terrores, las vergüenzas, las culpas ajenas; me pregunto si alguno de ellos, en algún momento futuro, se dará cuenta de que esa cárcel no es suya, que se la impusieron por su bien, que mamá hace daño sin saberlo pero ya no dependen de ella para sobrevivir, que ya no hay nada que temer como entonces. Que ya pueden dejar de manotear desesperados y abrazar la Vida.

Me gusta mucho mirar a los niños porque apenas me recuerdo siendo Yo antes de que estrecharan mi esencia con miserias heredadas, y necesito modelos válidos. Me pregunto también muchas veces si tú te recuerdas siendo Tú. Nunca fuimos más hermosos que entonces, ¿lo recuerdas…?

lunes, 6 de junio de 2011

Momentos de flaqueza

Lo que sucede es una continua evasión, desesperados intentos de retaguardia para resguardarnos dentro de nosotros mismos. La comunicación es algo demasiado alarmante. Entrar en la vida de otro es demasiado aterrador. Desenmascarar ante los demás la pobreza que nos habita por dentro es una posibilidad demasiado terrible.


Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?
Nexus 6/Roy Batty en Blade Runner

sábado, 21 de mayo de 2011

Indignados, mucho, pero sobre todo, firmes

De aquí sólo se puede salir con dignidad. Habiendo echado un pulso al sistema y habiéndolo ganado, porque hay una oportunidad. Hay mucha gente que está hasta los huevos, y va allí a demostrarlo. Esa gente no es –somos- ni de derechas, ni de izquierdas, ni anarquista, ni perriflauta; es decir, sí: somos todo eso, cada uno lo suyo: es gente. Y de lo que ahora se trata es de meter mano a problemas que tenemos todos en común.

Ahora, hay que hablar de lo que nos une, no de lo que nos separa, ni perdernos en disquisiciones ideológicas. Y lo que nos une es, ni más ni menos, el hecho de que una banda de ladrones y sus marionetas políticas nos están jodiendo pero bien.

Si mostramos todos juntos nuestra fuerza, con un mensaje en el que todos nos reconozcamos, y los obligamos a actuar como es debido, habremos vencido (por esta vez).

Pero, si nos dedicamos a divagar y a elaborar un programa político como si hubiera habido una revolución, la hubiéramos ganado nosotros y tuviésemos que decidir qué hacemos con el poder, no sólo habremos perdido, sino que habremos hecho el ridículo. Ante los políticos y los banqueros y ante todos los cabreados del mundo rico que nos miran.

A estas alturas, ponerse a escribir cartas a los Reyes Magos en lugar de imponer soluciones concretas al problema concreto que nos ha traído aquí, no es idealismo, no es ingenuidad juvenil: es traición.


El siempre acertado y más listo que el hambre Pcbcarp, en su blog hoy

jueves, 19 de mayo de 2011

Inmensamente simple: aquí dentro, ahí delante

Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio.
En ese espacio yace nuestra libertad y nuestro poder para elegir la respuesta.
En nuestra respuesta yace nuestro crecimiento y nuestra libertad.



Víctor Frankl, El hombre en busca de sentido




Los que nos hemos pasado la vida reaccionando desde el dolor aprendido en vez de respondiendo desde la realidad presente sabemos bien lo que esto significa, ¿...no es verdad?

domingo, 15 de mayo de 2011

Gran noticia: todo es Uno, no estamos solos y todo remite a todo

El Mundo es la hostia. De un tiempo a esta parte me maravillo con mucha frecuencia, casi casi como cuando tenía 3 años y Era (sí, no era nada: quiero decir eso, que Era). El Mundo es un conglomerado enloquecido de señales e hilos que llevan de todos los puntos a todos los puntos, no para de hablar, de mostrar sus tripas, de darnos indicios, de indicarnos así con el dedo ¡mira, mira, por aquí, por aquí! a ver si nos enteramos de una puta vez, aunque por lo general caminamos zombis por esos hilos -o mejor dicho, entre esos hilos- en un trance agilipollado que llamamos Realidad.

A lo mejor es porque estoy menstrual hoy, o porque está a punto de ser luna llena en 48 horas o porque se acerca mi cumpleaños o porque yo qué se, joder, pero necesito vomitaros encima a todos ahora mismo que me pesa el Mundo, dios, me pesa muchísimo, se me echa encima y pesa tanto que se me están saltando las lágrimas y esto es maravilloso, llorar a lágrima viva ahora mismo que casi no veo ni la pantalla, es precioso dejarse ir así. Me pesa el Mundo porque no para de decirme cosas, me llegan por varias vías y no doy abasto. El Mundo me habla en forma de pareja de octogenarios en un banco del paseo marítimo, a los que ya no volveré a ver en esta dimensión nunca más, diciéndome lo que necesito oír a modo de lección de vida. También el Mundo adopta forma de libro descatalogado que salta a mis manos desde la tercera balda de la segunda estantería de la izquierda de un salón de un primer piso de una calle cualquiera de una ciudad a 500 kilómetros de mi casa a la que no había ido a buscar ese libro. Me asalta dentro del cuerpecillo de una adolescente que me para por la calle preguntándome si quiero un abrazo, y casi le rompo las costillas ipso facto de tanto que la aprieto.

Lo último que me ha dicho el Mundo es esto. Y, joder, cómo me suena.


domingo, 8 de mayo de 2011

¡Han cantado bingo!

En su vida adulta...


1. ¿Considera que mantiene relaciones destructivas o de maltrato?

2.¿Cree que si se acerca (afectivamente) demasiado a alguien, terminarán por herirlo o abandonarlo?

3. ¿Espera lo peor de la gente? ¿De la vida en general?

4. ¿Se le hace muy difícil saber quién es, qué siente y qué es lo que quiere?

5. ¿Teme que si la gente supiera cómo es usted realmente no lo querrían?

6. Cuando tiene éxito, ¿se siente angustiado y temeroso de que alguien descubra que usted no es más que un fraude?

7. ¿Se enoja o se entristece sin razón aparente?

8. ¿Es perfeccionista?

9. ¿Le cuesta relajarse o divertirse?

10. A pesar de sus mejores intenciones, ¿se descubre conduciéndose exactamente como sus padres?



Susan Forward y Craig Buck

Padres tóxicos. La incomprensión familiar: un problema con solución

Grijalbo, 1991 (descatalogado)



Dicen los autores que si se ha contestado más de un tercio de "sí" a este cuestionario es que hay tela que cortar. Con la de tiempo que hacía que no sacaba yo un notable en nada, manda huevos...

jueves, 5 de mayo de 2011

No te hagas daño

"A un hombre le han contado que existe un árbol con la milagrosa facultad de hacer realidad todos los deseos del que se guarece bajo su sombra. Este hombre, después de años de encarnizada búsqueda, encuentra ese árbol. Se sienta bajo él y piensa en una suculenta cena. De inmediato aparecen múltiples y maravillosos manjares. Cuando se cansa de comer imagina bellas mujeres. Aparecen entonces bellas muchachas que le permiten satisfacer sus deseos. Ahíto de los placeres carnales, pide riquezas. Aparecen cofres llenos de joyas y monedas de oro. El hombre comienza a temblar de miedo, temiendo que vengan a robarle sus tesoros. Entonces aparece una banda de sanguinarios ladrones que le cortan la cabeza y se llevan todo cuanto había acumulado".


Llevamos el infierno y el paraíso dentro de nosotros. El árbol (el Mundo) nos dará aquello que proyectemos en él.


Cabaret místico, A. Jodorowsky

lunes, 2 de mayo de 2011

Shhhh...


Las palabras son tan innecesarias,
tan sólo hacen daño.
Las promesas se dicen
para romperse.
Los sentimientos son intensos,
las palabras son triviales.

sábado, 30 de abril de 2011

Envidia

Sólo por si no lo saben, les digo que hay por ahí caminando sobre la tierra un tipo que escribe unos microrrelatos inmensos (aquí es donde va la paradoja que se quiere hacer valer y eso). En mis sueños, donde apoyada en barras de bares garrapateo argumentos de cuentos en servilletas de urgencia, no le voy a la zaga a este fulano en cuanto a creatividad, exquisitez argumental y perfección redactora. Pero en cuanto abro los ojos y me despierto -¿o es al revés?- me encuentro con la putada de que a) no recuerdo ni por lo más remoto cuál era la idea que me había visitado mientras soñaba y que iba a ser el germen del mejor cuento de la historia, y b) este individuo del que les hablo tiene las mismas ideas que yo, pero en la vigilia, con lo que no solo las ha plasmado ya en papel, sino que el muy boludo hasta las ha editado.

Este indeseable se hace llamar Raúl Brasca y le odio con locura.


AMOR I
A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.

AMOR II
Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor.
Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.

miércoles, 27 de abril de 2011

Ahivalahostiaputa

De repente una se encuentra un miércoles por la tarde esperando a que el fisioterapeuta le imponga las manos en el nudo marinero que tiene por columna cervical, y mientras espera en la sala pasa la página del libro que ha empezado a leer esa misma mañana, y mientras lee se le encogen las costillas y le sale un lagrimón así como si fuera pus de un grano adolescente, a plomo, y, mientras la señora de al lado hojea las páginas del Hola y la mira de soslayo, una siente una vez más en las últimas semanas que su dolor no es una rareza, que se han escrito libros sobre ello incluso, y mientras llora desconsolada en un momento y lugar insólitos, se siente en paz. Se siente en paz, hostias.



"[...] Una forma que los niños-adultos tienen de evitar su sufrimiento legítimo es viviendo en sus mentes. Esto implica obsesionarse, analizar, discutir, leer y malgastar un montón de energía intentando comprender las cosas. [...]



Los niños-adultos sienten una necesidad enorme de comprender las cosas porque sus padres eran a su vez niños -adultos y, por lo tanto, impredecibles. A veces, hacían su labor de padres como adultos, pero otras lo hacían como niños heridos y egoístas. El resultado era la confusión y el imprevisto. Alguien dijo una vez que crecer en una familia disfuncional era como entrar en el cine a mitad de película y nunca entender el argumento. Esta imprevisión ha provocado tu continua necesidad de entender las cosas y, a no ser que cures tu pasado, seguirás intentando comprenderlas.



Vivir con la mente es también una defensa del ego. Si nos obsesionamos por las cosas, no tenemos que sentir, y no sentir nada es obturar el inmenso depósito de sentimientos congelados que están amalgamados por la vergüenza tóxica que siente tu niño interior herido"



"Todas las familias basadas en la vergüenza usan el perfeccionismo, el control y la culpa como reglas manipuladoras. Nada de lo que digas, sientas o hagas está bien. No deberías sentir lo que sientes, tus ideas son una locura, tus deseos una estupidez. Encuentras todo el tiempo que eres imperfecto y defectuoso".

domingo, 24 de abril de 2011

Nadie es lo que cree ser, nada es lo que parece

"Voluntariamente debemos enfrentar nuestros sufrimientos y nuestros miedos. El primero de ellos es no haber sido amados. Si nuestros padres no se conocen a ellos mismos y viven con un individualidad artificial, es imposible que nos amen realmente. Amar es conducir a los hijos a su máximo desarrollo de conciencia, amar no es implantarles ideas, sentimientos, deseos y necesidades caducos. No hay una sola persona que haya sido totalmente amada cuando fue niñ@. Todos debemos emprender la ardua tarea de descubrirnos tal como somos y no como nos dijeron que éramos, para por fin amarnos a nosotros mismos. Quien no se ama a sí mismo, no puede amar a los otros… Debemos enfrentar nuestros sentimientos y darnos cuenta que giramos como culebra que se muerde la cola enfrascados en emociones que sin cesar repiten las mismas emociones que tuvimos en la infancia. Lo que nos hicieron cuando niños, ahora nos lo seguimos haciendo, lo que no nos dieron ahora continuamos no dándonoslo… Sin miedo debemos respetar nuestros deseos, sin decirnos yo no soy así. Por monstruosos que nos parezcan, debemos dejarlos manifestarse en nuestra conciencia. Luego podemos decidir si nos conviene o no realizarlos… Debemos vigilar nuestras necesidades, ver si estamos respirando el aire que nos conviene, si estamos comiendo lo que necesitamos en verdad, si los objetos que nos rodean son necesarios, si el trabajo que devora nuestro tiempo es el que corresponde a nuestro talento, si la pareja que nos acompaña nos alegra o no la vida"

lunes, 18 de abril de 2011

...


Lo que dice me gusta, pero cómo lo dice...Qué sobrada va la mujer, ¿no?

miércoles, 13 de abril de 2011

El día de hoy trajo estos maestros

(Entrevistador) Cuesta trabajo ser bueno.


(Eric-Emmanuel Schmitt) Sí, el mal se hace rápido y el bien es laborioso. En un segundo lo puedes destruir todo; por ejemplo, con un niño o en el amor con una sola frase.

La Vanguardia, hoy


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"En lugar de ver a los otros como si estuvieran atacándonos, podemos verlos como personas que tienen miedo. Siempre estamos expresando amor o miedo. El miedo es en realidad una petición de ayuda y, por tanto, una súplica de amor"

Gerald Jampolsky


lunes, 4 de abril de 2011

Cada loca con su tema

Yo ya sé que soy mujer de entusiasmos arrebatados, pero lo que siento cada vez que abro el blog de este hombre es algo rayano en el delirio: siento que me habla a mí personalmente...


Todos tenemos que acabar con ese juego de “mira lo que me has hecho” o “tú no me quieres”. Es una falta de creatividad. No debemos regodearnos en la sensación de no ser amados. Precisamente, si tengo esa sensación de no ser amado, hay que cambiar esa sensación y sentirse amado. ¿Y que se puede hacer? Pues, para empezar, dejar de pedir. Si yo dejo de pedir, estoy en la situación de dar y entonces diremos: “Tú no me quieres, pero yo te adoro”. Y en lugar de pasar la vida enfadándonos y fastidiando al otro y sufriendo, diré “Basta”, y se acabó el problema. Yo te amo. No voy a vivir como una víctima toda mi vida. No, yo te amo y eso basta. Si tú no me amas es tu problema, no el mío. Ahí está la curación. Cuando se es creativo, ya no se está centrado en la petición de algo, al contrario, lo fabricamos nosotros mismos.

Alejandro Jodorowsky, en “Psicomagia”

jueves, 31 de marzo de 2011

Joder, Jodo...

"Nuestras emociones reprimidas no nos sirven para nada, si aprendemos a expresarlas dejaremos de culparnos por sentirlas"(Alejandro Jodorowsky)

Con un par, qué coño.

domingo, 20 de marzo de 2011

Sin título

No entiendo mucho de razas, así que no sé bien si era un perdiguero o un braco. De lo que sí estoy segura es de que era un perro de caza. De tamaño mediano y un color indefinido entre chocolate y beige, con pintitas claras. Le vi brincando entre un grupo de perros falderos mucho más pequeños que él y los respectivos dueños humanos y me llamó la atención.
A medida que me acercaba caminando al grupo -canino y humano- observé su energía. Corría errático entre piernas y patas, se daba la vuelta en redondo de un salto levantando un montón de arena, se quedaba inmóvil mirando a algún punto...Tanta fogosidad le hizo incluso chocar contra la pantorrilla de una de las mujeres, que le dio una caricia en la cabeza.
En un momento dado una de sus carreras enloquecidas le hizo situarse justo frente a mí. Y entonces vi que no tenía ojos: en su lugar había dos pequeñas y bien rematadas costuras.

La playa y su enorme cantidad de estímulos sensoriales desaparecieron de mi mente durante unos instantes, concentrada en aquel perro ciego. Me sacó de mi trance la que supuse sería la dueña, que debió de verme tan impresionada que se acercó a hablarme. Lo encontramos abandonado con una infección enorme en los ojos, no pudieron salvárselos. También es sordo.

Ciego y sordo. Y sin embargo, aquel animal estaba en aquel momento pleno de vida excavando un pozo en la arena mientras la mujer me contaba sus vicisitudes. Sus únicos canales con el mundo exterior eran el olfato y ese otro sentido que nos indica cuando alguien está a nuestra espalda, eso que nos recuerda que exhalamos energía y vibraciones. Me acerqué a tocarle la cabeza, levantó hacia mí su hocico rosa y yo sentí algo mágico.

Sentí un ser vivo que me sentía, y me invadió una congoja que era a la vez alegría, o viceversa.

Y recordé que lo esencial es invisible a los ojos.

Amén

Yo soy Yo.
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú.
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,
será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo,
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti,
cuando intento que seas como yo quiero,
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
("Según la Gestalt, el ser humano ha vivido cumpliendo las expectativas, deseos y mandatos de otros" ...Qué cansino esto así toda la vida, ¿no estáis hasta los huevos ya de formar parte de este circo? Porque yo sí.)
¿No es una oración? Pues amén, hermanos.

martes, 15 de marzo de 2011

Lo que es del César

Reconozco que Alejandro Jodorowsky me hincha las metafóricas pelotas en bastantes ocasiones. Leo cosas suyas que me parecen auténticas tomaduras de pelo a sus seguidores, patochadas místicas que me ponen las neuronas de punta y me indignan.


Pero también encuentro verdades como puños que ejercen en mí el efecto de un buen bofetón: el volver al momento presente, el darme cuenta. Por cosas como esta le sigo leyendo.


"Hay que entender que en nuestros miedos se encuentra nuestro poder. En lo que tenemos oculto en el cuarto de los trastos no sólo está nuestra sombra oscura, lo que más tememos, también está nuestra sombra dorada. Quien más miedo tiene más sombra tiene, quien más hostil y violento es más la reprime…
Así que si odiamos a nuestra madre nos convertiremos exactamente en ella, viviremos su vida. Eres libre de lo que amas y esclavo de lo que rechazas. En este mundo todo viene en parejas: si quieres el bien tienes que aprender a vivir dignamente el mal; si quieres salud tendrás que abrazar la enfermedad, vivirla con calma y alegría"


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lunes, 14 de marzo de 2011

Simplicidad III

No se trata de que te necesiten. Lo realmente guapo, guapo es que te prefieran.


Lo primero conlleva manipulación, y eso es lo natural cuando hemos sido adiestrados a conciencia en ella y para ella.


Lo segundo significa comprender que hay cosas que no están en nuestra mano y que no queda otro remedio que dejar fluir. Y confieso que me angustia admitirlo.

lunes, 7 de marzo de 2011

Cuando la alumna está preparada

Inmensa Alice Miller. Siento lástima por un plan de estudios que no incluye a esta mujer en la carrera de Psicología.

El cuerpo es el guardián de nuestra verdad, porque lleva en su interior la experiencia de toda nuestra vida y vela por que vivamos con la verdad de nuestro organismo. [...] En cuanto el adulto esté dispuesto a conocer toda su verdad, se sentirá comprendido, respetado y protegido por el cuerpo.

Habla Miller sobre su infancia, y reconozco ese lugar. Reconozco y reacciono a esa pauta, venga de quien venga.

Mi madre podía tener arrebatos violentos, pero carecía por completo de la capacidad de reflexionar sobre sus emociones y profundizar en ellas. Como desde pequeña vivió frustrada y fue infeliz, siempre me culpaba a mí de algo. Cuando yo me defendía de esta injusticia o, en casos extremos, intentaba demostrar mi inocencia, ella se lo tomaba como un ataque que solía castigar con dureza. Confundía las emociones con los hechos. Cuando "se sentía" atacada por mis explicaciones, daba por sentado que yo la había atacado. Para poder entender que sus sentimientos tenían otras causas ajenas a mi comportamiento habría necesitado la capacidad de reflexión. Pero yo nunca la vi arrepentirse de nada, siempre consideraba que tenía razón.

domingo, 6 de marzo de 2011

Resumen

Se trata de un juego, y como tal, los jugadores llegan hasta donde ellos quieren. Los jugadores son libres y todopoderosos: de crear el juego, de seguir el de otros, de cambiar las reglas, de jugar hasta las últimas consecuencias, de dejar de jugar. Por detrás del juego los jugadores ya son felices, pero no lo saben.

Los jugadores, en resumen, son gilipollas. Pero eso sí lo saben.

sábado, 5 de marzo de 2011

Game over?

Lo que nos protege de la repetición es únicamente la aceptación de nuestra verdad, de toda la verdad


"...Por eso me esforcé tanto como pude por reconocer los más leves cambios de humor de mi madre ya en los primeros estadios, con la esperanza de evitar el ataque adaptándome a ella"

Hacerse adulto significaría dejar de negar la verdad, sentir el dolor reprimido, conocer racionalmente la historia que el cuerpo ya conoce emocionalmente, integrar esta historia y no tener que reprimirla más. Que luego el contacto con los padres pueda o no mantenerse dependerá de las circunstancias. Pero lo que sí debe terminar es la relación enfermiza con los padres interiorizados de la infancia, esa relación a la que llamamos amor, pero que no es amor y que está compuesta de distintos elementos como la gratitud, la compasión, las expectativas, las negaciones, las ilusiones, el miedo, la obediencia y el temor al castigo.

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Una persona que no se valora a sí misma ni se respeta, que no se permite ser creativa, no es de esta manera porque lo desee. Sus bloqueos son fruto de una historia que debería conocer con la mayor exactitud posible, conocer desde las emociones, para entender cómo se ha convertido en quien es.
Cuando lo haya entendido, porque ha podido sentirlo, ya no necesitará más consejos. Sólo necesitará un testigo cómplice que recorra con ella el camino hacia su verdad, con quien pueda permitirse aquello que siempre ha deseado pero a lo que tuvo que renunciar: la confianza, el respeto, el amor a uno mismo. Y necesitará perder la esperanza de que sus padres le darán algún día aquello de lo que la privaron.

Alice Miller, extractos de El cuerpo nunca miente

jueves, 24 de febrero de 2011

Disyuntiva

Tu juicio te tiene secuestrada y tú has desarrollado todo un síndrome de Estocolmo.

Quizás sea el diagnóstico más certero que me hayan hecho nunca.

Ahora mi duda es si la liberación pasa por pagar el rescate o entrar a sangre y fuego en el cubil de los secuestradores.


lunes, 21 de febrero de 2011

Fuera, dentro...¡fuera!

Mis deberes de ahora en adelante son expresar mis emociones en el momento en que se producen sin pasarlas por la razón. En estos asuntos de las entretelas la razón no funciona como un filtro depurador, sino todo lo contrario: la emoción, que nace limpia y sana, queda pringada de alquitrán y grijo cuando pasa por el colador sucio y lleno de mierda del intelecto. O se pone el colador en agua hirviendo y se le deja otra vez como cuando lo estrenamos –tarea que se me antoja casi imposible si no media una experiencia psicotrópica o un pepinazo en el hemisferio izquierdo- , o nos abstenemos de mancillar las emociones haciéndolas pasar por él, son las dos opciones saludables que se me ocurren.


Al ser para mí muy difícil dejarme ser con fluidez, permitir que salga espontánea mi verdad (¿acaso tengo vergüenza de mí misma? ¿y me he dedicado a averiguar resortes ajenos teniendo esto pendiente en mi propia casa??), necesito ayudarme con detonadores emotivos que propicien la salida de esta presión, como la música. Esta es la razón (siempre ella, la muy puta) de que no me conforme con melodías que solamente me gusten de un modo superficial, o con músicos que sí, bah, no están mal, a secas.


No. Yo necesito música que me haga sentir tan viva que parezca que voy a reventar de gozo mientras esas notas me traspasan. Necesito música a decibelios indecentes que me haga estremecer, quiero sonidos que me cubran y me sujeten como un amante con ganas, que me haga ser carne y sangre latiendo y gritos roncos. Que me haga Ser fuera de mi cabeza aunque sea durante los dos minutos que dura una canción.


Esto no lo consigue cualquiera. Por eso me cuesta tanto encontrar grupos como Muse, que me provocan orgasmos múltiples emocionales con apenas comenzar una línea de bajo o unas notas de piano. Desde que me acompañan soy mujer de una sola banda, me dan todo lo que necesito y estoy sobradamente satisfecha. Nunca soy más yo que saltando en un concierto suyo. Nadie que no me haya visto en un concierto suyo sabe en realidad quién soy.


Sin embargo, y aun siendo ellos el amante siempre dispuesto, me he dejado acariciar por otros, muy jovencitos, pero que a veces suenan a The Stone Roses y otras a Joy Division. Se llaman White Lies y a su contacto me he relamido. Como los perros ;-)



(Gracias a Zoant, el mejor buscador de oro sónico)

domingo, 20 de febrero de 2011

Delete

Tiene entidad, peso, tiene aristas, tiene dimensiones, crece a veces hasta envolvernos como la tela elástica de una araña enorme y repugnante que nos ahoga.

Lo sentimos real, físico, con una presencia abrumadora, está ahí, tiene existencia paralela, crece, engorda, se nutre de nosotros, pero...

...resulta que el sufrimiento es un espejismo, una creación, nuestra obra más retocada, pulida y trabajada. Hay momentos lúcidos en que, honestos con nosotros mismos, tratándonos con amor y perdón a nosotros mismos por primera vez en mucho tiempo, cogemos la brocha y pintamos de blanco el lienzo tan insoportablemente recargado.

Ayer miré el lienzo en blanco y me gustó. Gracias por ayudarme con el bote de pintura y la brocha.
Gracias, de verdad :-)

viernes, 18 de febrero de 2011

Vida de perros

Observo. A los perros correr libres por la playa a mediodía. Corren hasta tener que tumbarse agotados, llenos de vida, un rato solo y vuelta a correr. Plenos, espontáneos, transparentes. What you see is what you get.


Observo y me doy cuenta. De que hacen lo que su naturaleza les dicta a cada momento, sin miedos, sin vergüenzas, sin culpas, sin rencores. De que transmiten Verdad, Esencia. De que Son.


Observo, me doy cuenta y aprendo. A bañarme porque ahí está el mar, a jugar porque me han dado una pelota, a jugar a otra cosa porque me la han quitado, a aceptar sin pena cómo se aleja quien acaba de darme una caricia muy guapa, a gruñir sin juzgar a quien acaba de darme un manotazo muy feo, a ladrar muy fuerte cuando me apetece, a aullar en el mismo momento en que algo me hace daño...

Observo, me doy cuenta y aprendo. Quiero llegar a ser un gran perro algún día.

lunes, 14 de febrero de 2011

Vaya, vaya...

¿Por qué sentimos fascinación hacia una persona que de pronto nos enamora?
Y el caso contrario, ¿qué es lo que tiene ese ser que con tan solo mirarlo, se nos atraganta?
¿Qué subyace tras la fascinación o aversión que nos toca en esa aparente lotería psicológica?

Comencemos por reconocer que nuestra personalidad nuclear tiene una gran riqueza de personajes o máscaras. Se trata de papeles que representamos en situaciones cotidianas y que a su vez, nos enriquecen de diversidad psicológica. Personajes internos, tanto masculinos como femeninos que encarnan en papeles, por ejemplo masculinos, como el de rebelde, el complaciente, el guerrero, el artista, el niño, el padre, el creador, el perfeccionista, el amante, el seductor, el controlador, el aventurero, el racional, el sabio, el loco, el mago, el crítico…

Lo más curioso de todo esto es que tales subpersonalidades están formadas por pares de opuestos, es decir que no existe la una, sin su correspondiente contraria. Por ejemplo, no existe la parte científica sin su polar la artística, ni la parte complaciente sin la consiguiente rebelde. No hay racional sin emocional, ni existe controlador sin confiado… Son personajes conformados en pares de opuestos que bailan en el seno de una personalidad que cuanto más consciente se hace de sí misma, más rica y madura resulta.

Pero atención, sucede a menudo que en este escenario psicológico, una de las dos partes de tales opuestos, se desarrolla de forma tan acusada que anula a su contraria, contraria que bloqueándose y sumergiéndose, ni se desarrolla ni se expresa.

Y a partir de este punto, surge el preguntarnos, ¿por qué de pronto nos sentimos fascinados por alguien que nos “enchuta” de idealización y euforia?

Para comprender esto tendremos que mirar qué es aquello que nos atrae locamente de ese otro, y no tardaremos en comprobar que se trata de esa propia subpersonalidad sumergida que quiere salir a la consciencia. Y para ello, se “proyecta” en el otro que vive ahí afuera. Una parte anulada que no hace otra cosa que buscar desesperada su reflejo, al tiempo que desencadena fascinación hacia la otra persona. Cuando esto sucede, y por fin nos cruzamos con alguien que sobradamente la expresa, brota una irresistible atracción que responde a la necesidad de completar el cuadro psicológico de la propia persona.

(Resto del artículo AQUÍ)

Durante mucho tiempo sepulté mi ira, y mi ira volvió a mí multiplicada por otros senderos insospechados. Creo que empieza a ser mucho más productivo buscar las respuestas a mis propias preguntas...

jueves, 10 de febrero de 2011

Cadena de dolores

Perdonar. Perdonar es la clave.

"Mamá, papá, por fin puedo odiaros sin reservas. Mis relaciones con los hombres han fracasado, pues no hago más que pelearme con ellos. Creasteis una sombra inmensa que vive en mi interior y desea sanar por todos los medios, usando a mis parejas para dramatizar y escenificar todos aquellos periodos de dolor que produjeron heridas irreparables en mi alma. Y mis parejas hacen lo mismo conmigo, pues recibieron una educación parecida. Entiendo que no supisteis hacerlo mejor, que cargabais con la cruz de vuestros propios traumas, pero dejad que saque a la luz toda mi indignación de niña pequeña, o si no reventaré. No os puedo perdonar todavía, porque no es la hora del perdón. La cultura, desde siempre, ha estado en contra de los niños y a favor de los padres. La cultura repite el error, generación tras generación, de la obligación moral del perdón a los mayores. Pero ahora veo que el verdadero perdón sólo ocurre de forma espontánea, solo fluye de forma natural cuando por lo menos una parte de la indignación ha sido dirigida hacia los verdaderos culpables, que son los padres. Sólo cuando se ha logrado la hazaña de captar el inmenso dolor, humillación y soledad que alimentan esa indignación, sólo entonces puede una contemplar a los padres como niños indefensos que sufrieron abusos y que no pudieron hacer otra cosa que transmitir lo que habían recibido"

"El auténtico perdón no bordea la rabia sin tocarla, sino que pasa a través de ella"

(Texto y cita extraídos de aquí. Gracias por hacerme llorar esto)


Edito unas horas después, boquiabierta con la precisión de este otro texto, resumen del libro "El drama del niño dotado":

Estos niños se convierten en pequeños adultos, capaces de tomar responsabilidades que no les corresponden, supliendo todas las necesidades del alter ego de sus padres y dejando de lado cualquier característica que incomode a éstos. Así, las actitudes consideradas como defectuosas son inmediatamente eliminadas, no sienten celos, envidia, rabia, miedo, desarrollan toda un arte para escindir sentimientos. Estos niños no manifiestan berrinches ni pataletas, no exigen ser consentidos ni mimados, se vuelen receptivos pero no demandantes, así que sus padres preocupados de sí mismos no notarán ni llenarán sus necesidades, se tornan un objeto yoico de proyección narcisista de sus progenitores.

Esto provoca que el paciente comience a buscar sus necesidades en otra parte, por lo cuál debe ganarse la aceptación de nuevas personas. Para esto debe necesariamente conocer qué se espera de él. Es aquí donde entra en juego la habilidad que desarrollan estos pacientes y la que le da el nombre de “complejo de psicoanalista” ya que se especializan en inmiscuirse en la mente de su interlocutor, para saber que se espera de él y que rol desempeñar.



martes, 8 de febrero de 2011

Lo que sé de mí

Estoy redescubriendo mi carrera. A lo mejor ahora es el momento apropiado para retomarla. Estudié Psicología pero nunca me atreví a ejercerla, ni siquiera a intentarlo en serio, porque en el fondo de mí siempre supe que no escogí estudiarla para ayudar a nadie, sino para tratar de desenmarañarme a mí misma. Yo sabía, supe siempre que cuando daba mis consejos tan del hemisferio izquierdo, todo tan racional, tan sensato, fingía un orden interno del que carezco.
Sabía que no tenía ninguna autoridad para guiar a nadie cuando yo misma estaba totalmente perdida, lo supe siempre.

Una siempre sabe esas cosas. Uno no puede engañarse a sí mismo a niveles tan íntimos.

El camino me ha traído hasta una disciplina de la que no me hablaron nunca en la carrera (en la facultad también creen que se engañan a sí mismos, pero seguro que en el fondo saben lo que hay. No les culpo: es jodido admitir la indefensión propia) Se llama Análisis Transaccional y lleva 30 años por ahí rodando. La premisa básica es escueta y durilla, pero preciosa por el canto a la libertad personal que ofrece. El resumen de todo es que nuestra esencia básica, nosotros mismos estamos bien y sanos, pero tempranamente adquirimos roles autolimitadores que desarrollamos mediante juegos no necesariamente divertidos durante toda la vida. Nos convertimos así en princesas y príncipes encantados, con aspecto de sapo, saliendo a escena noche tras noche a representar ese papel que tan de puta madre nos sale, de tan ensayado. La función durará mientras no nos cansemos del papel. O no nos molestemos en buscar otro, claro. Pero no es obligatorio seguir en ese papelucho toda la vida, eso lo decidimos creer nosotros.

No fui feliz de niña. Mejor dicho, ya no recuerdo cuándo fui niña: creo que lo fui pero desde luego por un tiempo insuficiente. No podía permitirme seguir siendo niña en un entorno emocionalmente caótico: alguien tenía que poner orden en aquel sindiós que tanta pupa me hacía y de alguna forma se decidió que fuera yo. Es que esta chiquilla es muy lista. Esa fue mi maldición. Mi niña interior murió antes de poder dar lo mejor de sí misma, y apareció en su lugar una figura absolutamente contra natura, un pequeño proyecto de adulta cagada de miedos y tensiones que fingía templanza y buen criterio mientras a su alrededor las figuras que debieran haberla protegido se comportaban como auténticos cretinos. Cuando sentía ganas de llorar a gritos, me tapaba los oídos. Cuando lo que quería era matarlos, les sentaba cátedra para que se abochornaran de su conducta. ¿Pero a quién habrá salido esta cría? ¡Hay que ver qué sentido tiene!

Ahora ya no siento tanta rabia, lo hicieron como supieron, como se lo dictaban los guiones de sus papeles. No puedo culparles porque no sabían lo que estaban haciendo. Yo tampoco lo sabía.

Esta doctora Ochoa en miniatura creció –poco, la verdad- y escogió Psicología sin pestañear. No fue casualidad, claro. Estaba como loca por conseguir alguna respuesta para mis propias preguntas, porque mi papel, el rol adquirido de pequeña para sobrevivir y ya bien ensayado a esas alturas de la adolescencia, conllevaba el agotamiento extremo de estar todo el rato contestando las preguntas de los demás, incluyendo las que nadie me había hecho y las que no querían ser contestadas. La vida consistía para mí en explicar el Mundo por cojones para no sucumbir al caos, y por supuesto me esforzaba en encontrar respuesta siempre para todo. A veces incluso hasta acertaba y eso reforzaba aún más el personaje que me había hecho a pulso. El que siguiera sintiendo el mismo malestar en el plexo solar, con respuestas o sin ellas, no importaba. Había que seguir razonando, hasta las últimas consecuencias.

Me convertí en adulta sin haber dejado vivir a la niña, pero la niña está ahí y se revuelve en su mordaza. Dice el Análisis Transaccional que el sufrimiento psíquico, la patología neurótica incluso, viene de seguir dando las mismas respuestas viejas de aquellos roles lejanos en situaciones nuevas, y es muy cierto. Mi papel me empuja una y otra vez a controlar, justificar, explicar, diseccionar, razonar y dar sentido a todo, tan solo porque una vez, hace muchísimo tiempo, fui una cría asustada que no entendía nada de lo que la rodeaba ni mucho menos le gustaba. Resulta que tengo una niña abandonada a mi cargo, y yo sin enterarme. Como diría la apreciada PazzaP, es bueno saberse.