jueves, 10 de febrero de 2011

Cadena de dolores

Perdonar. Perdonar es la clave.

"Mamá, papá, por fin puedo odiaros sin reservas. Mis relaciones con los hombres han fracasado, pues no hago más que pelearme con ellos. Creasteis una sombra inmensa que vive en mi interior y desea sanar por todos los medios, usando a mis parejas para dramatizar y escenificar todos aquellos periodos de dolor que produjeron heridas irreparables en mi alma. Y mis parejas hacen lo mismo conmigo, pues recibieron una educación parecida. Entiendo que no supisteis hacerlo mejor, que cargabais con la cruz de vuestros propios traumas, pero dejad que saque a la luz toda mi indignación de niña pequeña, o si no reventaré. No os puedo perdonar todavía, porque no es la hora del perdón. La cultura, desde siempre, ha estado en contra de los niños y a favor de los padres. La cultura repite el error, generación tras generación, de la obligación moral del perdón a los mayores. Pero ahora veo que el verdadero perdón sólo ocurre de forma espontánea, solo fluye de forma natural cuando por lo menos una parte de la indignación ha sido dirigida hacia los verdaderos culpables, que son los padres. Sólo cuando se ha logrado la hazaña de captar el inmenso dolor, humillación y soledad que alimentan esa indignación, sólo entonces puede una contemplar a los padres como niños indefensos que sufrieron abusos y que no pudieron hacer otra cosa que transmitir lo que habían recibido"

"El auténtico perdón no bordea la rabia sin tocarla, sino que pasa a través de ella"

(Texto y cita extraídos de aquí. Gracias por hacerme llorar esto)


Edito unas horas después, boquiabierta con la precisión de este otro texto, resumen del libro "El drama del niño dotado":

Estos niños se convierten en pequeños adultos, capaces de tomar responsabilidades que no les corresponden, supliendo todas las necesidades del alter ego de sus padres y dejando de lado cualquier característica que incomode a éstos. Así, las actitudes consideradas como defectuosas son inmediatamente eliminadas, no sienten celos, envidia, rabia, miedo, desarrollan toda un arte para escindir sentimientos. Estos niños no manifiestan berrinches ni pataletas, no exigen ser consentidos ni mimados, se vuelen receptivos pero no demandantes, así que sus padres preocupados de sí mismos no notarán ni llenarán sus necesidades, se tornan un objeto yoico de proyección narcisista de sus progenitores.

Esto provoca que el paciente comience a buscar sus necesidades en otra parte, por lo cuál debe ganarse la aceptación de nuevas personas. Para esto debe necesariamente conocer qué se espera de él. Es aquí donde entra en juego la habilidad que desarrollan estos pacientes y la que le da el nombre de “complejo de psicoanalista” ya que se especializan en inmiscuirse en la mente de su interlocutor, para saber que se espera de él y que rol desempeñar.



4 comentarios:

Outsider dijo...

A perdonar se aprende... odiar viene de serie.

Rous dijo...

¿y qué estás haciendo para solucionarlo? porque yo me encuentro en una situación parecida y lo de buscar ayuda se me da fatal.....

J. Marcos B. dijo...

Casi todos hemos tenido padres ignorantes, aunque se digan muy cultos ellos... Incluyo abogados, médicos, cirujanos, ricos pijos, en fin, todos los que se creen que por haber ido a la universidad son superiores.

No sirve de nada en absoluto odiar a los padres y aún menos juzgarles. No les podemos cambiar y, de todas maneras, no lo aceptarían ninguna critica viniendo de un simple hijo/a...

Hasta diría que ni hay que perdonar... Ellos son simplemente seres dormidos e ignorantes. Eso crea en mi más compasión que otra cosa.

Personalmente logre romper esa estúpida cadena currándome sólito mi nueva educación. Si, me reeduque por completo. Es decir, desaprendí casi todo lo que me enseñaron y reaprendí ajustando ciertas cosas que si me valían.
Todo no fue malo... pero muchas cosas si. Me costo 20 años, pero hoy soy muy feliz de haberlo hecho, y la principal fuente son mis hijos y hijas.

Si, ellos. Porque hoy les educo de una manera MUY distinta a como me educaron, les dejo libres, les doy abrazos, les felicito por cualquier chorada que hacen bien, pero guiándoles y enseñándoles entre otras cosas, a mantener los ojos bien abiertos en el presente donde mora la verdadera vida.
En fin hago lo que puedo...con la dulce esperanza que no me odiaran.

Un abrazo zen. Namasté

J. Marcos B. dijo...

Te dejo algo más:

http://gisediet.blogspot.com/2011/01/life-is-beautiful.html


Namasté :)