lunes, 7 de marzo de 2011

Cuando la alumna está preparada

Inmensa Alice Miller. Siento lástima por un plan de estudios que no incluye a esta mujer en la carrera de Psicología.

El cuerpo es el guardián de nuestra verdad, porque lleva en su interior la experiencia de toda nuestra vida y vela por que vivamos con la verdad de nuestro organismo. [...] En cuanto el adulto esté dispuesto a conocer toda su verdad, se sentirá comprendido, respetado y protegido por el cuerpo.

Habla Miller sobre su infancia, y reconozco ese lugar. Reconozco y reacciono a esa pauta, venga de quien venga.

Mi madre podía tener arrebatos violentos, pero carecía por completo de la capacidad de reflexionar sobre sus emociones y profundizar en ellas. Como desde pequeña vivió frustrada y fue infeliz, siempre me culpaba a mí de algo. Cuando yo me defendía de esta injusticia o, en casos extremos, intentaba demostrar mi inocencia, ella se lo tomaba como un ataque que solía castigar con dureza. Confundía las emociones con los hechos. Cuando "se sentía" atacada por mis explicaciones, daba por sentado que yo la había atacado. Para poder entender que sus sentimientos tenían otras causas ajenas a mi comportamiento habría necesitado la capacidad de reflexión. Pero yo nunca la vi arrepentirse de nada, siempre consideraba que tenía razón.

3 comentarios:

PazzaP dijo...

Tener razón da gusto, pero tenerla siempre deviene amargo.

Cuando la alumna está preparada, sabe que la única maestra es ella. Lo de fuera es un pretexto para darse cuenta.

La reina de la miel dijo...

Es que yo siempre necesité guías cómplices. El meollo ya lo sé, pero necesito esos pretextos para actuar.

PazzaP dijo...

O para no hacerlo.
Y esto lo digo por mí, que una es muy lista para tejer las leyes y sus trampas.