domingo, 15 de mayo de 2011

Gran noticia: todo es Uno, no estamos solos y todo remite a todo

El Mundo es la hostia. De un tiempo a esta parte me maravillo con mucha frecuencia, casi casi como cuando tenía 3 años y Era (sí, no era nada: quiero decir eso, que Era). El Mundo es un conglomerado enloquecido de señales e hilos que llevan de todos los puntos a todos los puntos, no para de hablar, de mostrar sus tripas, de darnos indicios, de indicarnos así con el dedo ¡mira, mira, por aquí, por aquí! a ver si nos enteramos de una puta vez, aunque por lo general caminamos zombis por esos hilos -o mejor dicho, entre esos hilos- en un trance agilipollado que llamamos Realidad.

A lo mejor es porque estoy menstrual hoy, o porque está a punto de ser luna llena en 48 horas o porque se acerca mi cumpleaños o porque yo qué se, joder, pero necesito vomitaros encima a todos ahora mismo que me pesa el Mundo, dios, me pesa muchísimo, se me echa encima y pesa tanto que se me están saltando las lágrimas y esto es maravilloso, llorar a lágrima viva ahora mismo que casi no veo ni la pantalla, es precioso dejarse ir así. Me pesa el Mundo porque no para de decirme cosas, me llegan por varias vías y no doy abasto. El Mundo me habla en forma de pareja de octogenarios en un banco del paseo marítimo, a los que ya no volveré a ver en esta dimensión nunca más, diciéndome lo que necesito oír a modo de lección de vida. También el Mundo adopta forma de libro descatalogado que salta a mis manos desde la tercera balda de la segunda estantería de la izquierda de un salón de un primer piso de una calle cualquiera de una ciudad a 500 kilómetros de mi casa a la que no había ido a buscar ese libro. Me asalta dentro del cuerpecillo de una adolescente que me para por la calle preguntándome si quiero un abrazo, y casi le rompo las costillas ipso facto de tanto que la aprieto.

Lo último que me ha dicho el Mundo es esto. Y, joder, cómo me suena.


5 comentarios:

Gelu dijo...

Lindas palabras, Reina, y linda mezcolanza de sentimientos los que padeces...
Será que yo -a mi manera masculina- menstrúo amenudo, demasiado diria yo.
Será que cuando me asomo a los espejos, que puñeteros invitan a asomarme a ellos,tornan, ya, a escupirme realiades y décadas.
Será...
Será...
Será un abrazo, abrazote gordu que te envio...aunque me fralles les costilles (benditos fisios).
;-)

La reina de la miel dijo...

Gracias, Gelu, me gusta lo que me dices...Y los fisios, ¡ay los fisios! Creo que voy a tener que emparejarme con uno. Si sabes de alguno de buen ver y libre, pásale mi email :-P

Ana Antón dijo...

Sí que me gustaría decirte esto a la cara, en verdad. Porque ¿sabes? te entiendo tanto...
No solo entiendo lo que sientes, sino que también entiendo lo que quieres expresar y tu frustración por no saber cómo decirlo, a quién o qué hacer para cambier todo eso qu eno aguantas y que te provoca una respiración hiperventilada, o una presión en el pecho y lloras sin saber por qué...
A mí también me pasa, y puede que a la semana no recerde el estado pésimo de ánimo de la pasada, y creo que todo eso es porque la vida son fases, hay fases en las que se es feliz porque sí, y otras en las que no lo eres. No creo que haya que darle más vueltas...
Aunque sí, el mundo es la hostia.
Carpe diem!

Mar dijo...

Es curioso, te leo hace tiempo, no recuerdo cómo llegué a tu blog o por qué decidí ponerlo en "marcadores" para pasearme de vez en cuando. Me sorprende mucho que confluyan casi en el tiempo nuestros encuentros con determinados libros, personas (jodorowsky, Doria) o corrientes filosófico-espirituales.

¿conoces la Escuela del Perdón de la Asociación Conciencia? Yo hice mi primer taller del perdón Transpersonal hace casi 2 años y ha sido lo más clarificador, liberador y hermoso que he vivenciado nunca.

Sobre el niño interior he leído cosas muy interesantes:

De la codependencia a la libertad. Cara a cara con el miedo (este habla de las relaciones de codependencia que establecemos a consecuencia del niño herido)

Cura tu soledad, de CHOPIC, ERIKA J. y PAUL, MARGARET

Bueno, Reina de la miel, sigue escribiendo sobre estos temas, que tanto nos hacen reflexionar.

La reina de la miel dijo...

Gracias Ana y Mar. Mar, gracias a ti supe del libro de Krishnananda, una revelación, una belleza, uno de mis favoritos ya. Gracias :-)