jueves, 14 de julio de 2011

El infatigable enemigo interior


¡Si todo fuera tan sencillo! Si en algún lugar existieran personas acechando para perpetrar iniquidades bastaría con separarlos, del resto de nosotros y destruirlos. Pero la línea que divide el bien del mal pasa por el centro mismo del corazón de todo ser humano. ¿Y quien está dispuesto a destruir un solo fragmento de su propio corazón?
ALEXANDER SOLZHENITSYN



Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino.
C. G. JUNG






...pero hacerlo consciente supone achicar nuestra propia mierda con las manos, ¿y a quién le apetece eso, aun sabiendo que las paredes del pozo una vez limpias relucirían más que el sol? Un pozo que hemos ido llenando de oscuridades durante toda la vida, y que deberíamos ocuparnos de vaciar de ahora en adelante. Pero no, no hay huevos para tamaña empresa. De vez en cuando entra un rayo de luz y vislumbramos, y así vamos tirando. Tenemos talmente lo que merecemos, lo que proyectamos, lo que damos. Que nos jodan.

6 comentarios:

Outsider dijo...

A la pregunta final de Alexander es fácil responder. Cualquiera está dispuesto a romper un fragmento, a fin de cuentas, si es un fragmento ya se ha roto. Así que un poco más roto no se nota.

Un corazón jóven es como un coche nuevo, se intenta mantener limpio y se mantiene a distancia de columnas y golpes. Con el tiempo el corazón se va golpeando y rompiendo, pero como con el coche, de viejo, un golpe mas o menos no duele tanto.

Que conste que el mio es aún jóven... y lo cuido mejor que a mi coche

La reina de la miel dijo...

Estupenda analogía: cuanto más jodido el corazón, menos te importa seguir jodiéndolo. Qué tristeza, por cierto.

Una que yo me sé dijo...

Y luego hay quien pasa de llevarlo en las manos, ahí, a la vista, (que a la que das un traspiés se te cae al suelo y te lo pisan, o lo pisas)... a guardarlo para que no vuelva a ocurrir, y olvidar dónde.

Apañaos estamos XD

Gunther dijo...

¡Qué buen conocedor del alma humana ese Alexander! ¡Y todavía no había llegado la Nueva Era!

He visto más madurez en empresarios y banqueros que en algunos gurús acuarianos. Pero ya se sabe, el disfraz es lo que importa.

Gracias reina por compartirlo.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

El resumen es que nunca podemos marcharnos sin cosechar lo que hayamos sembrado.

¡Ay de nosotros!

Nebroa dijo...

Sólo vengo a decirte que aparezcas!