lunes, 31 de octubre de 2011

No la toquéis ya más...

El verde era oscuro, sobrio, con textura de terciopelo. Por detrás no: por detrás las hojas eran una mezcla entre magenta y burdeos, un contraste insólito con el verde en cuestión.

Ese mismo magenta cruzaba cada hoja en forma de venas simétricas y equidistantes, nervaduras intensas en las hojas maduras y apenas trazadas en las tiernas.

Un día la miré con fijeza y decidí que era una lástima que una planta tan bonita creciera de forma tan caótica en la maceta. Había raices aéreas, zonas de tierra vacías y densidad exagerada de tallos saliendo apelotonados en otras. Decidí asimismo intervenir, para mejorarla... por su bien.

Me afané un buen rato en desenraizarla con sumo cuidado, desapegándola del terrón con minuciosidad, empleando la fuerza si era necesario... Mi intención era recolocar todos los tallos a mi gusto, manteniendo un orden en la tierra, dejando un espacio razonable entre ellos, de tal forma que aquella planta tan vistosa diera lo mejor de sí misma, luciera armónica, fuera perfecta...

La Maranta Leuconera duró un día viva tras la operación. Para mi asombro y mi pena, fue muriendo lentamente a lo largo de esa tarde y en la mañana siguiente. Cada hoja razonablemente dispuesta a mi gusto fue razonablemente languideciendo y cerrándose sobre sí misma hasta secarse. Lejos de crecer con renovado ímpetu y mostrar así su gratitud a mi tan bienintencionada acción, aquella planta agonizaba frente a mí y muriéndose me mostraba con voz inaudible toda mi soberbia, todo mi afán de control, toda mi intolerancia a lo que no comprendo, todo mi narcisismo al creerme la responsable de la mejora y la superación ajenas. Todo mi Miedo.

Mientras se secaba, esa planta me enseñaba que lo que yo llamo caos puede ser el único universo posible para otro. Todo esto me mostraba, y es que hay muchos maestros trabajando silenciosamente para el Mundo, tan solo hay que mirarlos con ojos de aprendiz...




5 comentarios:

Outsider dijo...

Algo parecido pasa regularmente con la mayoría de las plantas de casa, hasta un pothos que parecía inmortal sucumbió al "orden". La única que aguanta, de momento, al orden impuesto por la poda de turno es una Hortensia que hay plantada en el jardín... para que veas que a veces lo delicado es resistente y lo resistente no lo es tanto.

barbaria dijo...

Deja que me admire de tu sabiduría.

BarbaKana dijo...

Que bueno,meter la mano en los terrones y sacarla llena de ideas.
Tienes razon,si algo funciona no lo toques...y saber porque ?...la racionalidad es casi siempre demagogia.Un saludo "aprendiz"

La reina de la miel dijo...

Outsider, si algo estoy viendo en mi curso de jardinería es el inmenso ejercicio de soberbia que supone. Me quedo con la última frase.

Barbaria, so tontina, no pelotees de esa manera :-)

Barbakana, tú sí que sabes. Sabes desde el sótano, no desde el ático ;-)

Nebroa dijo...

lo que me jode no haber tenido ciento veinte euros para hacer el curso que quería, joder