jueves, 13 de octubre de 2011

¡Respira!

Ya lo siento por los lectores que me preguntan cuándo pienso escribir algo de mi cosecha -alguno ha habido, gracias-, pero es que no paro de encontrarme tesoros ajenos que merecen ser conocidos. Además, como cantaban aquellos, si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir...




Desde los primeros instantes de nuestra vida retenemos el aliento cuando sentimos miedo o nos hacemos daño. Más tarde, lo retenemos también cuando tratamos de impedirnos el llorar o el gritar[...]Respirar superficialmente, irregularmente, se convierte en nuestro medio más eficaz para dominarnos, para no tener sensaciones. [...] Así, terminamos por "hacer el muerto", como si nuestra mayor preocupación consistiese en sobrevivir hasta que el peligro -vivir- haya pasado. Triste paradoja. Siniestra trampa de la que no tratamos de liberarnos porque no somos conscientes de hallarnos prisioneros.



Thérèse Bertherat, El cuerpo tiene sus razones








Posdata:sigue abierta la convocatoria de canciones alegres del post anterior, para quien quiera contribuir, ¡gracias!

10 comentarios:

Nebroa dijo...

pero tú ya eres consciente...

La reina de la miel dijo...

Ser inconsciente es triste. Ser consciente es terrorífico. Paren, que me bajo.

Nebroa dijo...

Mentira!

BarbaKana dijo...

Que lo mejor está cuando la respiracion es de todo (nula o atropellada) menos normal.
-como te fué el dia...lo de respirar?
-nada por veces y otras todo de golpe.
-pos malegro.
Y luego Pepepotamo(que ya no sale en tv?,pena)y su hipoaullidohuracanado,que lo arregla tó...yo ya soy socio,tapunto no?

La reina de la miel dijo...

Hosti, el hipoaullido debería meterlo tantas veces y tantas veces me lo trago pa dentro...Apúntame, hazme el favor.

Irene Fra dijo...

Veo que Therese Bertherat te está calando ;) Me alegro!!!

raquel dijo...

Petrificada. Mirando la pantalla. Sin saber qué decir, pero con un caudal hirviendo dentro de mi, empujando por salir.

De pequeña, cuando tenía miedo…

(miedo a la “no-mirada” de mi madre o miedo a su “mirada reproche-castigo-queja-disgusto”, miedo al vacío, en definitiva…)

…un monstruo terrible subía, oscuro y sigiloso, adherido a la pared del deslunado, hasta el sexto piso. Hasta mi habitación. Después, se colaba por mi ventana -estos instantes los recuerdo como los más largos y aterradores de mi vida-. Entonces, me tapaba todo el cuerpo con las sábanas y dejaba de respirar.

Y dejaba de respirar porque yo sabía que si no lo hacía (respirar) él se iba. Y dejaba de respirar porque si no respiras no estás, y si no estás, estás muerta, o mejor: si estás muerta no estás.

El monstruo merodeaba un rato por mi cuarto, finalmente se marchaba. Y, con cautela, yo sacaba la cabeza. Pero ahí no acababa el sufrimiento, porque el monstruo se desplazaba hacía la habitación de mi hermano y mi alivio se truncaba. A menudo imaginaba que mi hermano se salvaba, bien porque no le interesaba al monstruo, bien porque sabía cuidarse con la misma estrategia que utilizaba yo, o por otras razones. Pero a veces no tenía fuerzas para pensar que se iba a salvar y me dormía presa de la culpa (esto por si me faltaba algo…)

Ya de menos niña, empecé a desmayarme ante emociones o situaciones intensas. Otra forma de dejar de respirar, de no estar, de desaparecer. El instante previo a que me diera el síncope era de lo más doloroso. Había que reprimirlo. Mi cuerpo dejaba de respirar, y yo me desvanecía.

Ahora, de mayorcita, hago terapia, leo a Alice Miller, me encuentro blogs como el tuyo, pero todavía no respiro plenamente. El “monstruo” sigue por aquí. A veces descubro que estoy conteniendo mi respiración, pero afortunadamente sé reconocerlo, y aunque no siempre lo controlo, cada día me recompongo más y mejor.

Gracias, reina, por tu blog. Y gracias por compartir tus palabras, propias o ajenas.

Nebroa dijo...

yo venía a aplaudir a Raquel. Y a abrazarme a ella, para que se me pegue la valentía ;)

La reina de la miel dijo...

Buf, y yo me uno a ese abrazo, Nebroa...Raquel, muchísimas gracias por contarnos esto y por hacerlo en mi rincón. Vuelve cuando quieras, ¡y hazte un blog, que quiero leerte! :-)

raquel dijo...

Uf!, obrigada, chicas, por vuestros brazos-abrazos.

Me ha entrado un tembleque cuando os he leído... algo así como si mis miserias hubieran tomado cuerpo, como si se hubieran encarnado, para bien claro.
Como si alguien hubiera respirado al mismo tiempo que yo...

No estoy nada ducha en estas lides bloggeras, pero seguro que nos iremos encontrando.

Nebroa, Reina... un abrazo cómplice también para vosotras.