jueves, 31 de marzo de 2011

Joder, Jodo...

"Nuestras emociones reprimidas no nos sirven para nada, si aprendemos a expresarlas dejaremos de culparnos por sentirlas"(Alejandro Jodorowsky)

Con un par, qué coño.

domingo, 20 de marzo de 2011

Sin título

No entiendo mucho de razas, así que no sé bien si era un perdiguero o un braco. De lo que sí estoy segura es de que era un perro de caza. De tamaño mediano y un color indefinido entre chocolate y beige, con pintitas claras. Le vi brincando entre un grupo de perros falderos mucho más pequeños que él y los respectivos dueños humanos y me llamó la atención.
A medida que me acercaba caminando al grupo -canino y humano- observé su energía. Corría errático entre piernas y patas, se daba la vuelta en redondo de un salto levantando un montón de arena, se quedaba inmóvil mirando a algún punto...Tanta fogosidad le hizo incluso chocar contra la pantorrilla de una de las mujeres, que le dio una caricia en la cabeza.
En un momento dado una de sus carreras enloquecidas le hizo situarse justo frente a mí. Y entonces vi que no tenía ojos: en su lugar había dos pequeñas y bien rematadas costuras.

La playa y su enorme cantidad de estímulos sensoriales desaparecieron de mi mente durante unos instantes, concentrada en aquel perro ciego. Me sacó de mi trance la que supuse sería la dueña, que debió de verme tan impresionada que se acercó a hablarme. Lo encontramos abandonado con una infección enorme en los ojos, no pudieron salvárselos. También es sordo.

Ciego y sordo. Y sin embargo, aquel animal estaba en aquel momento pleno de vida excavando un pozo en la arena mientras la mujer me contaba sus vicisitudes. Sus únicos canales con el mundo exterior eran el olfato y ese otro sentido que nos indica cuando alguien está a nuestra espalda, eso que nos recuerda que exhalamos energía y vibraciones. Me acerqué a tocarle la cabeza, levantó hacia mí su hocico rosa y yo sentí algo mágico.

Sentí un ser vivo que me sentía, y me invadió una congoja que era a la vez alegría, o viceversa.

Y recordé que lo esencial es invisible a los ojos.

Amén

Yo soy Yo.
Tú eres Tú.
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas.
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú.
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,
será maravilloso.
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo,
cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti,
cuando intento que seas como yo quiero,
en vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.
("Según la Gestalt, el ser humano ha vivido cumpliendo las expectativas, deseos y mandatos de otros" ...Qué cansino esto así toda la vida, ¿no estáis hasta los huevos ya de formar parte de este circo? Porque yo sí.)
¿No es una oración? Pues amén, hermanos.

martes, 15 de marzo de 2011

Lo que es del César

Reconozco que Alejandro Jodorowsky me hincha las metafóricas pelotas en bastantes ocasiones. Leo cosas suyas que me parecen auténticas tomaduras de pelo a sus seguidores, patochadas místicas que me ponen las neuronas de punta y me indignan.


Pero también encuentro verdades como puños que ejercen en mí el efecto de un buen bofetón: el volver al momento presente, el darme cuenta. Por cosas como esta le sigo leyendo.


"Hay que entender que en nuestros miedos se encuentra nuestro poder. En lo que tenemos oculto en el cuarto de los trastos no sólo está nuestra sombra oscura, lo que más tememos, también está nuestra sombra dorada. Quien más miedo tiene más sombra tiene, quien más hostil y violento es más la reprime…
Así que si odiamos a nuestra madre nos convertiremos exactamente en ella, viviremos su vida. Eres libre de lo que amas y esclavo de lo que rechazas. En este mundo todo viene en parejas: si quieres el bien tienes que aprender a vivir dignamente el mal; si quieres salud tendrás que abrazar la enfermedad, vivirla con calma y alegría"


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lunes, 14 de marzo de 2011

Simplicidad III

No se trata de que te necesiten. Lo realmente guapo, guapo es que te prefieran.


Lo primero conlleva manipulación, y eso es lo natural cuando hemos sido adiestrados a conciencia en ella y para ella.


Lo segundo significa comprender que hay cosas que no están en nuestra mano y que no queda otro remedio que dejar fluir. Y confieso que me angustia admitirlo.

lunes, 7 de marzo de 2011

Cuando la alumna está preparada

Inmensa Alice Miller. Siento lástima por un plan de estudios que no incluye a esta mujer en la carrera de Psicología.

El cuerpo es el guardián de nuestra verdad, porque lleva en su interior la experiencia de toda nuestra vida y vela por que vivamos con la verdad de nuestro organismo. [...] En cuanto el adulto esté dispuesto a conocer toda su verdad, se sentirá comprendido, respetado y protegido por el cuerpo.

Habla Miller sobre su infancia, y reconozco ese lugar. Reconozco y reacciono a esa pauta, venga de quien venga.

Mi madre podía tener arrebatos violentos, pero carecía por completo de la capacidad de reflexionar sobre sus emociones y profundizar en ellas. Como desde pequeña vivió frustrada y fue infeliz, siempre me culpaba a mí de algo. Cuando yo me defendía de esta injusticia o, en casos extremos, intentaba demostrar mi inocencia, ella se lo tomaba como un ataque que solía castigar con dureza. Confundía las emociones con los hechos. Cuando "se sentía" atacada por mis explicaciones, daba por sentado que yo la había atacado. Para poder entender que sus sentimientos tenían otras causas ajenas a mi comportamiento habría necesitado la capacidad de reflexión. Pero yo nunca la vi arrepentirse de nada, siempre consideraba que tenía razón.

domingo, 6 de marzo de 2011

Resumen

Se trata de un juego, y como tal, los jugadores llegan hasta donde ellos quieren. Los jugadores son libres y todopoderosos: de crear el juego, de seguir el de otros, de cambiar las reglas, de jugar hasta las últimas consecuencias, de dejar de jugar. Por detrás del juego los jugadores ya son felices, pero no lo saben.

Los jugadores, en resumen, son gilipollas. Pero eso sí lo saben.

sábado, 5 de marzo de 2011

Game over?

Lo que nos protege de la repetición es únicamente la aceptación de nuestra verdad, de toda la verdad


"...Por eso me esforcé tanto como pude por reconocer los más leves cambios de humor de mi madre ya en los primeros estadios, con la esperanza de evitar el ataque adaptándome a ella"

Hacerse adulto significaría dejar de negar la verdad, sentir el dolor reprimido, conocer racionalmente la historia que el cuerpo ya conoce emocionalmente, integrar esta historia y no tener que reprimirla más. Que luego el contacto con los padres pueda o no mantenerse dependerá de las circunstancias. Pero lo que sí debe terminar es la relación enfermiza con los padres interiorizados de la infancia, esa relación a la que llamamos amor, pero que no es amor y que está compuesta de distintos elementos como la gratitud, la compasión, las expectativas, las negaciones, las ilusiones, el miedo, la obediencia y el temor al castigo.

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Una persona que no se valora a sí misma ni se respeta, que no se permite ser creativa, no es de esta manera porque lo desee. Sus bloqueos son fruto de una historia que debería conocer con la mayor exactitud posible, conocer desde las emociones, para entender cómo se ha convertido en quien es.
Cuando lo haya entendido, porque ha podido sentirlo, ya no necesitará más consejos. Sólo necesitará un testigo cómplice que recorra con ella el camino hacia su verdad, con quien pueda permitirse aquello que siempre ha deseado pero a lo que tuvo que renunciar: la confianza, el respeto, el amor a uno mismo. Y necesitará perder la esperanza de que sus padres le darán algún día aquello de lo que la privaron.

Alice Miller, extractos de El cuerpo nunca miente