sábado, 30 de abril de 2011

Envidia

Sólo por si no lo saben, les digo que hay por ahí caminando sobre la tierra un tipo que escribe unos microrrelatos inmensos (aquí es donde va la paradoja que se quiere hacer valer y eso). En mis sueños, donde apoyada en barras de bares garrapateo argumentos de cuentos en servilletas de urgencia, no le voy a la zaga a este fulano en cuanto a creatividad, exquisitez argumental y perfección redactora. Pero en cuanto abro los ojos y me despierto -¿o es al revés?- me encuentro con la putada de que a) no recuerdo ni por lo más remoto cuál era la idea que me había visitado mientras soñaba y que iba a ser el germen del mejor cuento de la historia, y b) este individuo del que les hablo tiene las mismas ideas que yo, pero en la vigilia, con lo que no solo las ha plasmado ya en papel, sino que el muy boludo hasta las ha editado.

Este indeseable se hace llamar Raúl Brasca y le odio con locura.


AMOR I
A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.

AMOR II
Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él sólo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor.
Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.

miércoles, 27 de abril de 2011

Ahivalahostiaputa

De repente una se encuentra un miércoles por la tarde esperando a que el fisioterapeuta le imponga las manos en el nudo marinero que tiene por columna cervical, y mientras espera en la sala pasa la página del libro que ha empezado a leer esa misma mañana, y mientras lee se le encogen las costillas y le sale un lagrimón así como si fuera pus de un grano adolescente, a plomo, y, mientras la señora de al lado hojea las páginas del Hola y la mira de soslayo, una siente una vez más en las últimas semanas que su dolor no es una rareza, que se han escrito libros sobre ello incluso, y mientras llora desconsolada en un momento y lugar insólitos, se siente en paz. Se siente en paz, hostias.



"[...] Una forma que los niños-adultos tienen de evitar su sufrimiento legítimo es viviendo en sus mentes. Esto implica obsesionarse, analizar, discutir, leer y malgastar un montón de energía intentando comprender las cosas. [...]



Los niños-adultos sienten una necesidad enorme de comprender las cosas porque sus padres eran a su vez niños -adultos y, por lo tanto, impredecibles. A veces, hacían su labor de padres como adultos, pero otras lo hacían como niños heridos y egoístas. El resultado era la confusión y el imprevisto. Alguien dijo una vez que crecer en una familia disfuncional era como entrar en el cine a mitad de película y nunca entender el argumento. Esta imprevisión ha provocado tu continua necesidad de entender las cosas y, a no ser que cures tu pasado, seguirás intentando comprenderlas.



Vivir con la mente es también una defensa del ego. Si nos obsesionamos por las cosas, no tenemos que sentir, y no sentir nada es obturar el inmenso depósito de sentimientos congelados que están amalgamados por la vergüenza tóxica que siente tu niño interior herido"



"Todas las familias basadas en la vergüenza usan el perfeccionismo, el control y la culpa como reglas manipuladoras. Nada de lo que digas, sientas o hagas está bien. No deberías sentir lo que sientes, tus ideas son una locura, tus deseos una estupidez. Encuentras todo el tiempo que eres imperfecto y defectuoso".

domingo, 24 de abril de 2011

Nadie es lo que cree ser, nada es lo que parece

"Voluntariamente debemos enfrentar nuestros sufrimientos y nuestros miedos. El primero de ellos es no haber sido amados. Si nuestros padres no se conocen a ellos mismos y viven con un individualidad artificial, es imposible que nos amen realmente. Amar es conducir a los hijos a su máximo desarrollo de conciencia, amar no es implantarles ideas, sentimientos, deseos y necesidades caducos. No hay una sola persona que haya sido totalmente amada cuando fue niñ@. Todos debemos emprender la ardua tarea de descubrirnos tal como somos y no como nos dijeron que éramos, para por fin amarnos a nosotros mismos. Quien no se ama a sí mismo, no puede amar a los otros… Debemos enfrentar nuestros sentimientos y darnos cuenta que giramos como culebra que se muerde la cola enfrascados en emociones que sin cesar repiten las mismas emociones que tuvimos en la infancia. Lo que nos hicieron cuando niños, ahora nos lo seguimos haciendo, lo que no nos dieron ahora continuamos no dándonoslo… Sin miedo debemos respetar nuestros deseos, sin decirnos yo no soy así. Por monstruosos que nos parezcan, debemos dejarlos manifestarse en nuestra conciencia. Luego podemos decidir si nos conviene o no realizarlos… Debemos vigilar nuestras necesidades, ver si estamos respirando el aire que nos conviene, si estamos comiendo lo que necesitamos en verdad, si los objetos que nos rodean son necesarios, si el trabajo que devora nuestro tiempo es el que corresponde a nuestro talento, si la pareja que nos acompaña nos alegra o no la vida"

lunes, 18 de abril de 2011

...


Lo que dice me gusta, pero cómo lo dice...Qué sobrada va la mujer, ¿no?

miércoles, 13 de abril de 2011

El día de hoy trajo estos maestros

(Entrevistador) Cuesta trabajo ser bueno.


(Eric-Emmanuel Schmitt) Sí, el mal se hace rápido y el bien es laborioso. En un segundo lo puedes destruir todo; por ejemplo, con un niño o en el amor con una sola frase.

La Vanguardia, hoy


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"En lugar de ver a los otros como si estuvieran atacándonos, podemos verlos como personas que tienen miedo. Siempre estamos expresando amor o miedo. El miedo es en realidad una petición de ayuda y, por tanto, una súplica de amor"

Gerald Jampolsky


lunes, 4 de abril de 2011

Cada loca con su tema

Yo ya sé que soy mujer de entusiasmos arrebatados, pero lo que siento cada vez que abro el blog de este hombre es algo rayano en el delirio: siento que me habla a mí personalmente...


Todos tenemos que acabar con ese juego de “mira lo que me has hecho” o “tú no me quieres”. Es una falta de creatividad. No debemos regodearnos en la sensación de no ser amados. Precisamente, si tengo esa sensación de no ser amado, hay que cambiar esa sensación y sentirse amado. ¿Y que se puede hacer? Pues, para empezar, dejar de pedir. Si yo dejo de pedir, estoy en la situación de dar y entonces diremos: “Tú no me quieres, pero yo te adoro”. Y en lugar de pasar la vida enfadándonos y fastidiando al otro y sufriendo, diré “Basta”, y se acabó el problema. Yo te amo. No voy a vivir como una víctima toda mi vida. No, yo te amo y eso basta. Si tú no me amas es tu problema, no el mío. Ahí está la curación. Cuando se es creativo, ya no se está centrado en la petición de algo, al contrario, lo fabricamos nosotros mismos.

Alejandro Jodorowsky, en “Psicomagia”